El FMI, un actor inevitable de la campaña electoral

15 de abril, 2019

Por su peso simbólico y operativo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) será un actor inevitable de la contienda electoral en ciernes.

 

Por un lado, el Gobierno defenderá su presencia y lo mostrará como un voto de confianza de la comunidad internacional para el camino emprendido en 2015 que, además, fue clave para estabilizar el país cuando se cortó el flujo de capitales a comienzos de 2018. También dirá que es un “nuevo FMI” y pondrá como ejemplo de eso los “permisos” para potenciar el gasto social y cuidar a los que menos tienen.

 

A esa cruzada se sumó también la propia Directora Gerente del FMI, Christine Lagarde, en la semana. Desde Washington, dijo que sería “una tontería” darle la espalda al programa, que ya está empezando a rendir sus frutos. No es habitual ese tipo de declaraciones: Lagarde, y el FMI, se juegan mucho en Argentina. Una muestra de eso es que el 60% de la cartera activa del organismo está alocada en Argentina.

 

Pero, por otro lado, la oposición, tanto la más moderada como la kirchnerista, criticaron (y criticarán) al organismo y sus clásicas políticas. Aunque sin hablar de romper con él (algo que podría no tener tanto appeal electoral), hablarán de renegociar el acuerdo e imponer sus propios términos.

 

Por ejemplo, Roberto Lavagna, quien dijo hoy, vía Twitter: “El responsable del FMI dijo que el caso argentino ‘es un proceso largo’. Quizás ha llegado el momento de explicarle, civilizada y técnicamente, que nuestra sociedad lleva 8 años de retroceso. No soportará -como indujeron a Grecia- 10 años de ajuste. Hay otras alternativas”.

 

 

En el kirchnerismo piensan algo similar. Saben que romper con el organismo sería algo descabellado (nunca nadie defaulteó con el FMI) y plantearán, más bien, renegociar, además del calendario de pagos, la imposición de ciertas políticas. No será una negociación fácil, si eventualmente el kirchnerismo regresa al poder, porque el FMI pedirá, a cambio de estirar los plazos, sus habituales reformas estructurales.

 

Pero también en el universo Cambiemos piensan eso.  “Más allá de la obviedad de renegociar los plazos”, dijo hoy Alfonso Prat-Gay en Radio Mitre, la discusión que habría que tener con el FMI “es mucho más profunda”. Además, citó el ejemplo de 2003. “La última vez que Argentina tuvo un acuerdo amplio con el FMI fue en 2003 con Lavagna a cargo del Ministerio de Economía y conmigo en el BCRA. Entre los dos nos plantamos frente el FMI y logramos imponer nuestro criterio”, dijo. “Esto es lo que hace falta”, concluyó, aunque sugirió que el Gobierno también podría revisar algunos lineamientos del programa con el FMI. “Siempre miro para adelante y hay que celebrar que el Gobierno deje de estar tan empacado con el acuerdo”, dijo el exministro.

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