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Apertura, globalización y desarrollo


3 de abril, 2019

globalización mundo desigualdad


Por Pablo Mira Docente e investigador de la UBA

 

¿Es la globalización la fuerza central para lograr el desarrollo de los países? Si bien para una mayoría de economistas y comentaristas políticos del mundo avanzado la contestación es un sonoro sí, todavía hay quienes se preguntan si la respuesta debe ser tan contundente como parece a primera vista. Si bien pocos niegan el progreso que ha traído el sistema capitalista bajo su etapa de creciente integración, algunas particularidades merecen una revisión.

 

La más evidente tiene que ver con la desigualdad, un fenómeno que en los últimos tiempos preocupa cada vez a más analistas. Quizás el desafío principal relacionado con la desigualdad sea la insuficiente tendencia a la convergencia en el nivel de vida de las economías. En las últimas décadas, solo un puñado de países asiáticos han alcanzado el desarrollo y los entusiastas de la globalización tienen claro el diagnóstico: los países que no han logrado esta convergencia son los que no se han abierto suficientemente.

 

¿Pero sostienen los datos esta afirmación? El economista serbio-estadounidense Branko Milanovic, especialista en desigualdad económica y desarrollo, se hizo esta pregunta hace 15 años. Para contestarla, Milanovic propone comparar el desempeño de distintas regiones durante el período intervencionistas caracterizado por la sustitución de importaciones y el estado de bienestar (1960-1978) por un lado, y la era de la transición hacia la economía de mercado (1978-1998), que propició un cambio de 180 grados en estas políticas hacia el liberalismo económico.

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Los números son contundentes. Durante el primer período la tasa de crecimiento del PIB per cápita del mundo fue entre dos y tres veces mayor (según si se pondera o no por población), diferencia que se repite para todas y cada una de las regiones del globo. Más aún, en la etapa “intervencionista” las diferencias de crecimiento entre los desarrollados y los que no lo eran resultaron mínimas, mientras que en la etapa “liberal” los avanzados siguieron ampliando diferencias con casi todo el resto del mundo. La única excepción a la regla en este segundo período es Asia, en buena parte gracias al desempeño de China. China suele venderse como un ejemplo a seguir por su “tendencia a la apertura”, pero en la práctica este país mantiene una amplia proporción de empresas públicas, bienes públicos libres, y fuertes restricciones a la libertad económica (y política). China posee una estructura económica e institucional que los defensores del mercado hallarían inaceptable en otros países como punto de partida para encarar un proceso de desarrollo.

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El economista de Harvard Dani Rodrik destaca en un artículo el mismo punto que Milanovic, pero para otros países asiáticos exitosos. Rodrik describe las políticas de crecimiento seguidas por Corea del Sur y Taiwán, que exhibieron divergencias significativas respecto de las políticas liberales promovidas por el recetario del Consenso de Washington. Ambos países sostuvieron una amplia estructura de empresas en manos del Estado y aplicaron políticas industriales que hoy serían consideradas sacrílegas, como el direccionamiento del crédito, la protección comercial, los subsidios a las exportaciones y los incentivos impositivos. Ninguno de los dos desregularon o liberalizaron su economía hasta bien entrados los ‘80 (en el caso coreano ni siquiera era bienvenida la inversión extranjera directa). Y cuando estos países se abrieron financieramente al mundo no les fue mal, pero se volvieron más vulnerables y en 1997 sufrieron una de las peores crisis de su historia.

 

La globalización puede tener muchos efectos positivos para el crecimiento, pero es difícil pensar que ha sido la receta única e inexorable para lograr el desarrollo y la convergencia observados por parte de las economías atrasadas a los niveles de vida de las más ricas. En la próxima entrega seguiremos comentando la relación entre globalización y desarrollo, con mayor foco en el caso de América Latina.

 

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