Albrieu: “Cristina influye, pero también la falta de acción del Gobierno”

26 de abril, 2019

El Economista dialogó con Ramiro Albrieu (UBA y Cedes) para analizar la tensión financiera de estos días, los escenarios que se abren y las opciones que tiene el Gobierno.

 

En estos días bravos en los mercados, hay una tendencia a indagar cual fue el gatillo de la huida. Casi imposible saberlo (“los mercados” son un conjunto de actores descentralizados que no emiten comunicados unificados) y sólo quedan las aproximaciones. Hecha esa aclaración, ¿qué cree que está detrás de la salida de inversores?

En este tipo de contextos es un detalle menor cual es el disparador de la tensión financiera. Lo que sí es importante notar es que el ánimo de los mercados cambió y ello implica un contexto totalmente distinto al que observamos en el primer trimestre. Frente a este nuevo ánimo, que tiene mucho de repulsión al riesgo argentino, cualquier noticia por más insignificante que parezca, puede convertirse en un factor desencadenante de un episodio de turbulencia en el mercado de cambios. También parece bastante claro que no se trata de un problema de fundamentals: los vencimientos para lo que resta del año y el año entrante se encuentran en la norma de lo que se observa en el mundo emergente e incluso más bajo, en términos de su PIB, que algunos vecinos de la región como Brasil. Por ello es claro que algún factor no fundamental, asociado al ciclo político, juega un rol relevante en la generación de este nuevo contexto. Y allí está el posible regreso de Cristina, pero también cierta falta de respuesta del Gobierno actual a los desafíos que implica el ajuste macroeconómico.

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Todo hace presagiar que la tendencia seguirá, cuanto menos, si no hay cambios en la política económica, por ejemplo, en la capacidad de intervención del BCRA en la Zona de No Intervención (ZNI). ¿Coincide en eso y qué cambios podrían hacerse?

La reciente modificación en el esquema de política cambiaria apuntaba a estabilizar al tipo de cambio. Esto, en conjunto con el impulso del ajuste en las jubilaciones y la AUH más una política salarial muy expansiva dado el contexto, podía dar lugar a un veranito de consumo ideal para subir en las encuestas. Claro que apostar a la estrategia del atraso cambiario financiada con algo de carry trade es muy riesgosa por los riesgos de reversión brusca. Y es particularmente costosa para aquellos que compran riesgo argentino, que ven hundirse el retorno en dólares de sus inversiones frente una vez que se da la reversión. De hecho en los últimos episodios de suba brusca del tipo de cambio el país como un todo se enriqueció gracias a la compresión de los pasivos externos. Los inversores, frente a estas pérdidas, degradan la calidad de los activos argentinos (es decir, sube el riesgo país) y eventualmente no están dispuestos a entrar en ese ciclo. Es probable que estemos en ese momento. ¿Qué se podría hacer? Volver a un esquema de bandas crecientes, con dispersión más baja pero volatilidad en el corto plazo. Básicamente, un crawling peg. De esa manera se podría señalar al mercado lo que el país necesita: competitividad externa. Y al mismo tiempo se moderaría la especulación con una alta volatilidad de corto plazo.

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Si gana Cambiemos, y se despeja la incertidumbre, va a caer el riesgo país y el país podrá volver a los mercados. ¿Usted coincide con esa lectura, si se quiere, optimista o cree, yendo hacia el otro extremo, que deberemos reestructurar, por lo menos, el cronograma con el FMI?

No sabemos lo que va a pasar la semana que viene, difícilmente podemos mirar más allá. Pero, especulando un poco, una victoria de Cambiemos podría recomponer las relaciones financieras externas siempre que venga acompañado de una nueva forma de hacer política, que genere los consensos necesarios para las reformas que hay que hacer. No es, claramente, como el Gobierno actual actuó en varias situaciones. Con el FMI se puede renegociar, no creo que eso sea un problema porque a ellos tampoco les conviene que Argentina se caiga.

 

¿Cómo influye esto en la economía real? Imagino que la desinflación vuelve a postergarse y la reactivación vendrá, si viene, en 2020…

Los procesos de ajuste del gasto interno suelen ser dolorosos y largos. Más si en el medio se intenta escapar con algún veranito de salarios reales en alza y luego se deprecia rápidamente la moneda. En este contexto es difícil pensar que la economía pueda recuperarse en el corto plazo. Y si lo hace, la inflación sí será un problema de mayor aliento: la inercia contractual y la espiral entre precios y salarios no se desactiva rápidamente, aún en el improbable escenario de un acuerdo nacional. En suma, hay que esperar para concluir que hemos regresado a la normalidad en términos macroeconómicos.

 

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