Advierten por costos no informados de los FCI

26 de abril, 2019

Por Ariel Bazán

 

En un escenario en que los FCI vienen creciendo como vehículo de inversión, los operadores advierten sobre algunos costos de estos instrumentos que pueden restarle rentablidad al inversor.

 

Oficialmente, los fondos están obligados por la Comisión Nacional de Valores (CNV) a informar dos clases de costos: el de custodia, que cobran por mantener los títulos, y el de administración.

 

Según Daniel Vicien, analista de FCI de Balanz Capital, esas comisiones van desde el 0,5% anual hasta un 3% anual, devengadas diariamente. Sin embargo, existe un costo de operación, el “expense ratio”, que se produce diariamente con las compras y ventas que se van haciendo.

 

“Los fondos están obligados a blanquear los costos administrativos y de custodia, pero no a decir cuánto es la tasa de rotación anual de su cartera. Que un fondo tenga un tasa de rotación del 150% quiere decir que por año rota su cartera una vez y media, y eso suma costos operativos”, sostuvo Mariano Sardans, director de la administradora de patrimonios FDI.

 

En ese sentido, sostuvo que algunos fondos generan operaciones innecesarias para cobrar esta tasa o incluso operan contra sus propias sociedades de Bolsa. “Hay muchos casos de portfolio managers que son presionados por los gerentes generales de la parte del grupo que es la sociedad de Bolsa para operar innecesariamente”, afirmó.

 

Los FCI están obligados a blanquear los costos administrativos y de custodia, pero no la tasa de rotación de su cartera.

 

En este escenario, aseguró que es necesaria una autorregulación de parte de la sociedad de Bolsa y un estricto control del organismo regulador, en este caso la CNV. Además, sostuvo que un inversor no debe elegir un FCI por la rentabilidad prometida sino al que opere con menores costos: “En Argentina hay fondos que cobran hasta el 5% anual en comisiones cuando en EE.UU. hay ETF que lo hacen al 0,05%, es decir que hay una diferencia de 100 veces que nadie controla”.

 

En los mercados externos, sostiene, hay costos cada vez más pequeños, rotaciones de carteras cada vez más bajas y “expense ratios” cada vez menores porque los inversores tienen la cultura de revisar esos cargos. En cambio, a nivel local, la falta de control lleva a que ocurran casos como que “el año pasado, cuando las Lebac tenían tasas positivas de 4 puntos, hubiera fondos que de eso se llevan 3 puntos, es decir el 75% de la tasa positiva”.

 

Como contraparte positiva, afirmó por su parte Vicien, los FCI tienen la ventaja de que el impuesto a la renta financiera “tiene más eficiencia que en el caso de los plazos fijos o la compra de bonos”.

 

Con “eficiencia” se refiere que “al hacer un plazo fijo se paga renta financiera cada vez que se cobran los intereses, mientas que en un FCI eso no opera mientras no se retiren los fondos”. Y a esto se suma, sostuvo, que los fondos “pagan ese impuesto solamente por aquello que sea una rentabilidad real por encima de la inflación”.

 

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