¿Que sigue después de Expoagro?

18 de marzo, 2019

expoagro

Por Ruth Remesnitzky Lazos Comerciales

 

Expoagro volvió a batir récords de sus propios números en una muestra que reunió a 521 expositores en más de 200.000 metros cuadrados de exposición. A la vez, 165.000 personas la recorrieron durante los cuatro días de exposición en el predio ferial y autódromo estable de San Nicolás.

 

Las entidades financieras oficiales y privadas han hecho una muy buena gestión en un año donde el campo está esperando una gran cosecha. En la muestra hubo muy buenas líneas de créditos. Se ofrecían tasas diferenciales en pesos del 25% a 36 meses o 30% a 60 meses, así como tasas cero y descuentos en convenios con tarjetas rurales para compra de insumos e inversiones menores a diversos plazos. En dólares, las tasas fueron entre 1% y 2% (36 y 60 meses respectivamente). Todas oportunidades para que los productores aprovecharon para seguir invirtiendo.

 

Conversando con varios clientes, colegas y amigos y nos dieron su opinión. Una empresa de maquinarias de tratamiento de semillas del centro de la provincia de Buenos Aires nos expresó que tuvieron muy buena llegada y surgieron oportunidades de negocios interesantes para cotizar. Hubo muchas consultas sobe proyectos grandes para ampliar, sobre todo, para el norte del país. “Estamos esperando la Ley de Semillas, que sería un avance para toda la cadena. Expoagro fue espectacular, dejo un claro mensaje que más allá del golpe de la sequía del año pasado. El campo es dinámico, flexible, siempre vuelve a invertir y es el motor de Argentina”, dijeron. A la vez, señalaban que el sector agropecuario tendría que ser una política de Estado que vaya más allá de la bandera política y que tenga la previsibilidad que necesita la actividad.

 

El gran problema en el mercado, remarcaban, sigue siendo el acceso al finanaciamiento. “Resumiendo, tenemos una Fórmula 1, pero le estamos echando nafta súper”, dijo otro productor.

 

Un prestigioso cabañero y productor agropecuario nos decía que fue una muy buena muestra y el agro mostró su capacidad de adaptación y crecimiento potencial tanto en agricultura como en ganadería. “El excelente nivel de ventas se debió a que las tasas no fueron las habituales, pero al mismo tiempo me preocupa una macro que sólo mira al corto plazo, en el largo no hay miras de concretar una reforma fiscal y laboral de fondo”, resumió.

 

Respecto a las ventas de granos, un asesor comercial de granos de todo el país opinaba: “El 95% los productores del país, más allá de sus diferentes escalas y formas de pensar, le gusta vender el volumen mínimo necesario para pagar las cuentas comerciales (cosecha, flete y otras) y demás obligaciones financieras (tarjetas rurales, préstamos y cheques). El resto se lo guarda para ir viviendo durante el año. El productor no vende porque no le gusta el precio, y por definición prefiere quedarse con el grano, que es su moneda de cambio y su producción”. Sobre el dólar, comentó: “Es una variable pondría en tercer lugar y no es que el productor no vende porque está esperando que suba el dólar: eso es una creencia errónea”.

 

Otro productor de la provincia de Buenos Aires expresaba su opinión: “En general, los productores de granos liquidan sus stock para hacerse de liquidez para afrontar deudas o alguna nueva inversión y, naturalmente, retiene algo de su producción como reserva o ahorro. Las motivaciones para vender o liquidar mayores stocks pasan, por ejemplo, cuando hay precios altos en el mercado, que no es la situación actual. Por otra parte, las devaluaciones diarias de nuestra moneda motivan la retención”.

 

Enorgullece ver a los actores de la cadena agropecuaria y agroindustrial seguir invirtiendo en Argentina, en un contexto incierto y sin plan a largo plazo. Espero que algún día se respete y comprenda los riesgos que asumen (climáticos, comerciales, financieros, logísticos, sumados a los impositivos y políticos que hacen que se siembre con una condición y se coseche con otra), y logren tener una previsibilidad mínima de 3 o 4 años que permita sentir que están construyendo sobre una base firme el desarrollo de una actividad productiva, que no es la salvadora de las cuentas fiscales, sino uno de los principales motores de la economía.

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