País volátil: el mercado ahora espera que el dólar retroceda

15 de marzo, 2019

BCRA dólar

Un prominente funcionario dijo, días atrás, que no estaba preocupado por la variación del dólar. La jornada de hoy lo desmintió. El Ministerio de Hacienda y el BCRA lanzaron una batería de medidas para poner en raya a la cotización que desvela a los argentinos y cuya evolución será determinante para lo que ocurra en las elecciones. Desde ya, ni Hacienda ni el BCRA lo dijeron así, pero la movida en tándem, y el contexto cambiario de las últimas semanas, ayudan a explicar lo obvio.

 

Así, el mercado se dio vuelta y se puso “bull” con el peso y se espera que la calma cambiaria de los últimos días se extienda en el tiempo e, incluso, que el dólar baje.

 

El anuncio de Nicolás Dujovne era esperado, pero faltaban los detalles finos. Tras su encuentro con “Mme. Lagarde” (así la llaman en su entorno), anunció el bazooka: venderá US$ 9.600 millones, vías subastas, en el MULC. Eso sí, aclaró: “No es política cambiaria”. Las subastas comenzarán en abril, es decir, un mes antes que lo anticipado. Serán casi en paralelo con los agrodólares sojeros, que son varios miles de millones pero necesitan un “trigger” para liquidarse y eso suele ser la paz cambiaria. Si el productor avizora un dólar en alza, silobolsa. Si baja, cierra el contrato y llama al camión.

 

 

Las subastas vienen a solucionar el gran problema que tiene el mercado por estos días: la iliquidez y la falta de oferta privada. “Se acabó el trigo y faltan 3 o 4 semanas para la soja”, explicaron hoy ante El Economista.

 

El dato. La producción argentina de soja alcanzaría los 54 millones de toneladas, por sobre la estimación previa de 52 millones de toneladas, pronosticó ayer la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)

 

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Por la tarde, fue Guido Sandleris el que sacó los cañones. Como Dujovne, argumentó otra cosa: son para desinflar la economía tras el pésimo dato de febrero. Los economistas interpretaron otra cosa. “Faltó que dijera ‘el que apuesta al dólar, pierde'”, bromeó un economista.

 

  • En primer lugar, el Copom extiende el crecimiento de 0% en la meta de base monetaria hasta diciembre de 2019, mes en el que se incorpora el aumento estacional correspondiente.

 

  • En segundo lugar, decidió que el sobrecumplimiento de la meta de BM registrado en febrero también se extienda hasta fin de año. Por lo tanto, se fija la meta promedio mensual de la baseen $ 1.343 mil millones para lo que resta del año (neto de la expansión por compra de divisas y del aumento estacional de diciembre).

 

  • En tercer lugar, reafirmó su cautela en cuanto a la expansión monetaria resultante de las eventuales intervenciones cambiarias a realizarse durante abril, en caso de que el tipo de cambio se encontrase fuera de la zona de no intervención. Si el tipo de cambio se ubicara por debajo de la zona de no intervención, la meta de base monetaria se incrementará con las compras de dólares realizadas mediante licitaciones del BCRA. Estas licitaciones serán de hasta US$ 50 millones por día y por un máximo acumulado equivalente al 2% de la nueva meta de abril. A la vez, si el tipo de cambio se ubicara por encima de la zona de no intervención, la meta de base monetaria se reducirá con las ventas de dólares realizadas mediante licitaciones del BCRA. Con el objetivo de maximizar el impacto sobre la liquidez, dichas licitaciones serán de hasta US$ 150 millones diarios, el máximo contemplado en el esquema monetario.
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Por si fuera poco, anunció que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso un proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA para establecer como su objetivo prioritario la estabilidad de precios y prohibir que la entidad financie al Tesoro. “Si bien ya se aplican actualmente, estas medidas fortalecen nuestro esquema monetario y su institucionalidad”, dijo Sandleris y consideró: “Estamos avanzando hacia una desinflación sustentable”.

 

“El principal punto es que tendremos una política monetaria de metas de base monetaria más exigente para lo que resta de 2019 y la base terminará aumentando 10 puntos porcentuales menos de lo que iba a aumentar”, dijo Walter Ramírez de Supervielle en una nota a clientes. “Eso derivará en una tasa de interés real que será más alta y en la medida en que no se compense con una baja más rápida de la inflación, debería derivar también en una tasa de interés nominal un poco más alta para lo que resta de 2019”, añadió.

 

“Todo parece indicar que desde el BCRA y Hacienda predomina el objetivo de anclar expectativas cambiarias, en un año de mucha incertidumbre. Incluso asumiendo el riesgo a futuro de una nueva apreciación cambiaria”, dijeron en Analytica y avizoran que la tasa de interés subirá, algo necesario dado que, “hasta la reciente suba, la Badlar tenía un rendimiento real cercano a 0%”.

 

En diálogo con El Economista, Gabriel Caamaño Gómez dijo: “Endurece el sendero monetario del segundo semestre. Eso debería contener las expectativas de inflación y, a la vez, la de devaluación. Es un anuncio positivo. Así como el reconocimiento de que la desinflación sustentable requiere una estabilización, primero y, además, tener consistencia”. A diferencia de sus colegas, dice: “Debería ayudar a descomprimir las tasas actuales, aunque bajarían más lentamente en el segundo semestre”.

 

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