La Leliq sube más, pero tasa de los plazos fijos todavía sigue lejos

21 de marzo, 2019

 

Por Alejandro Radonjic

 

En los últimos tiempos, la inflación subió por el ascensor y los salarios por la escalera. Algo similar está pasando con la tasa de política monetaria (Leliq a 7 días) y las tasas pasivas que ofrecen las entidades financieras para captar depósitos. Siempre hay una brecha, y es normal, pero la diferencia actual es grande: según consignó el BCRA, la tasa Badlar (para depósitos grandes) cerró el martes (último día disponible) en 45,50% mientras que la Leliq promedió 64,885% ayer.

 

El Economista pidió la opinión de los expertos. ¿Por qué pasa y, a la vez, es atractiva la tasa actual ante las crecientes expectativas de inflación y devaluación, que parecen haber vuelto a desanclarse?

 

“A la hora de definir cuánta tasa pagar por un plazo fijo, los bancos calculan qué rentabilidad pueden tener con esos fondos. Actualmente, por cada $100 depositados a un mes, los bancos están obligados a encajar $35, con la particularidad de que pueden computar como encajes hasta $5 invertidos en Bote 20 y hasta $13 invertidos en Leliq. En definitiva, los bancos deberían estar dispuestos a pagar por depósitos a 30 días aproximadamente 5% de la tasa del Bote 20 + 78% de la tasa de las Leliq (13% por la parte de encajes y 65% por la porción de libre disponibilidad)”, dice Adrián Rozanski desde 1816.

 

Agrega Rozanski: “Actualmente ese cálculo sugiere que los bancos podrían pagar alrededor de 51% por los plazos fijos, pero en la práctica la Badlar está casi 10 puntos abajo. Una de las razones de esa brecha puede ser el descalce de plazos: mientras la tasa de Leliq es a 7 días, la tasa de plazo fijo es a 30 días. Puesto en sencillo, el riesgo de que baje la tasa de Leliq en las próximas semanas es lo que hace que los bancos no paguen tanto por los depósitos. Trasciende por estas horas que el BCRA estudia la posibilidad de licitar Leliq a 30 días. Sería una manera de vincular de forma más directa la tasa de política monetaria con la tasa que recibe el depositante”.

 

Desde Econviews, Miguel Zielonka arriba a un número similar. “Una parte importante de la diferencia de tasas lo explica que los bancos tienen que encajar una porción de los depósitos que no recibe remuneración. Así, si la tasa Leliq es de 65%, la tasa pasiva de equilibrio para plazo fijo es de 52%. Si pagan esa tasa, encajan en el BCRA y el residuo lo colocan en Leliq, quedan neutros. En otras palabras, si hoy pagan 45% tienen una margen de 7 puntos (52% menos 45%). Se supone que la competencia entre bancos tiene que logran que la tasa pasiva se vaya moviendo a 52%, pero hasta ahora el movimiento no ha sido tan rápido como la suba de Leliq”, dice, y señala que “es importante entender que el diferencial bruto de tasas no es todo rentabilidad para los bancos”.

 

“El BCRA está muy preocupado por la lentitud en la reacción de las tasas pasivas a los cambios en la política monetaria y trabaja en algunas medidas para resolver esta cuestión en el corto plazo”, admite Adrián Yarde Buller desde Grupo SBS y allí menciona, como parte de la solución, la oferta de Leliq a 30 días “para que los bancos resuelvan el descalce de plazos que tienen con sus plazos fijos, a la vez que se podrían volver a poner incentivos por el lado de los encajes para incentivar la competencia”.

 

Alcanza (por ahora)

 

Más allá de estos cambios en la interacción entre el BCRA y los bancos, dice Yarde Buller, “se ve que aunque los plazos fijos dejaron de crecer todavía no caen y tal vez por esto los bancos no hayan tenido demasiados incentivos a ser agresivos con las tasas que pagan”.

 

Por último, el hombre de SBS agrega: “Esperamos que las nuevas medidas del BCRA puedan reducir el spread entre la Leliq y las tasas pasivas, aunque mientras tanto remarcamos que la Badlar no luce atractiva frente a los niveles actuales de inflación (y su volatilidad), y vemos más valor en los plazos fijos ajustables por UVA para atravesar el corto plazo”. Coincide Guido Lorenzo desde LCG: “Hoy, a la tasa no le sobra nada y tiene más para subir que para bajar dado que las expectativas de inflación se están corrigiendo al alza”.

 

Según Zielonka, ese número está un poco más arriba. “Una tasa del 45% debería exceder la depreciación del tipo de cambio en los meses que vienen, especialmente hasta junio donde los exportadores liquidarán los dólares de la cosecha gruesa. El Gobierno administrará el tipo de cambio todo lo que le sea posible y la venta programada de dólares del Tesoro no es la panacea, pero apunta en la dirección de darle más oferta al mercado, sobre todo cuando el pico de oferta de exportadores vaya menguando”, agrega Zielonka.

 

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