La Inversión Extranjera Directa (IED) siguió creciendo en 2018

29 de marzo, 2019

lluvia de inversiones

 

Por Martín Polo 

 

Despacito y con perfil bajo, los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) en 2018 siguieron en alza y permitieron financiar casi la mitad del desequilibrio de la cuenta corriente. Más importante aun fue que este tipo de financiamiento del balance de pagos subió en un contexto interno de elevada volatilidad y le permitió a Argentina volver al podio entre los países de la región que más ingresos recibieron.

 

Concretamente, durante el año pasado la IED totalizó US$ 12.160 M (2,3% del PIB), siendo el mejor registro de los últimos seis años. Estos ingresos fueron parejos a lo largo de todo el año, mostrando poca reacción al empeoramiento de las condiciones internas. La IED de 2018 superó a los US$ 11.500 M de 2017 y cuadruplicó la registrada en 2016 (recordemos que en 2016 los flujos de IED tuvieron que “normalizarse” dado que durante el período 2011-2015, distribuyeron utilidades retenidas y pagaron deudas con matrices que estaban limitadas durante el cepo cambiario).

 

 

El alza en los flujos de IED en 2018 lo determinó el incremento en las utilidades reinvertidas (continuó siendo el principal componente de la IED, con 62% del total) y, más importante aún, por la suba en los aportes de accionistas (US$ 3.200 M). Estas operaciones fueron compensadas en parte por el menor ingreso de deuda con matrices (US$ 1.400 M). Vale destacar la estabilidad en el porcentaje de reinversión de utilidades dado que pese a no haber normativa que obligue a las empresas a distribuir por este concepto representó 82% de las utilidades generadas durante el año.

Te puede interesar:  Todos los brotes son del viento: la economía volvió a caer

 

¿Es poco? No para lo que supo tener Argentina, pero sí para lo que deseamos. Recordemos que durante la Convertibilidad, a pesar de la estabilidad cambiaria y privatizaciones de empresas públicas, los flujos de IED promediaron 2,3% del PIB (la buena noticia en ese entonces fue que los flujos hacia la región no eran tan masivos). Durante la presidencia de Néstor Kirchner, en un contexto en el que el shock de términos de intercambio y enorme liquidez mundial alentaba a las empresas extranjeras a invertir en emergentes, a nuestro país llegaron a razón de 1,9% del PIB, siendo muy relegados en la región. Durante la gestión de Cristina Kirchner, aún con la obligación de reinvertir utilidades, los flujos de IED promediaron 2% del PIB, alejándonos aún más de la región. Un ratio razonable para nuestro país debería ser al menos del 3% del PIB y, por ende, hay mucho camino aún por recorrer.

Te puede interesar:  El Presidente y Brad Smith, titular de Microsoft, hablaron sobre empleo y conectividad

 

Con este resultado, Argentina ocupó el tercer lugar entre los países de América Latina como receptores de flujos de IED, siendo superado sólo por Brasil y México. Vale destacar que el alza que mostró la IED en Brasil y México se concentró principalmente por la mayor deuda con casas matrices mientras que los aportes de accionistas se redujeron.

 

Así las cosas, de mantenerse esta dinámica de la IED en un contexto en el que continúa el ajuste en la cuenta corriente, aunque en 2019 las exportaciones tendrían un mayor protagonismo que las importaciones, permitirá un doble efecto positivo en las cuentas externas. En primer lugar, el déficit en la cuenta corriente se ubicaría en torno a 1% del PIB, el mejor resultado desde 2012. En segundo, la IED será más que suficiente para financiar dicho déficit. Claro está que la calma no está asegurada dado que eso también dependerá con lo que ocurra con los flujos de inversión de cartera y otras inversiones que tienen una dinámica más que volátil e impredecible, por eso es de suma importancia recuperar la estabilidad económica y reducir la volatilidad de manera de hacer de Argentina un lugar cada vez más atractivo para la IED.

Dejá un comentario