Donald Trump ahora arremete contra India

6 de marzo, 2019

Trump

 

Por Hector Rubini  Instituto de Investigación en Ciencias Económicas. USAL

 

La semana pasada los mercados reaccionaron favorablemente ante el anuncio de Donald Trump de que postergará la puesta en vigencia de nuevos aranceles a importaciones desde China, y anteayer anticipó por Twitter que hay avances concretos en las negociaciones con dicho país.

 

Los mercados financieros le han creído, y según el Wall Street Journal el 27 de este mes se firmaría un acuerdo entre los presidentes Xi y Trump en la residencia de verano de este último en Mar-a-Lago, Florida. Pero al probable entendimiento con China, le ha seguido la comunicación del presidente Trump al Congreso de Estados Unidos de su intención de declarar a Turquía y a India países no elegibles para elSistema Generalizado de Preferencias (SGP). El conocido régimen que permite acceder al mercado estadounidense con bajos aranceles, a miles de productos provenientes de 121 países. En 2017 India era el mayor beneficiado, exportando bajo el SGP a EE.UU. unos US$ 5.600 millones, mientras que Turquía ocupaba el quinto lugar, con exportaciones por US$ 1.700 millones bajo este régimen.

 

El conflicto con India no es una sorpresa. En abril de 2018 el Representante de Comercio de EE.UU. había anunciado la revisión de la elegibilidad de India, Indonesia, y Kazajstán, luego de una evaluación trienal concluida en octubre de 2017. En el caso de India, la revisión respondió a quejas del sector tambero por las barreras del gobierno de India a las exportaciones de esos sectores y a las de laboratorios estadounidenses por la política de precios de India. En 2017 el gobierno indio dispuso la reducción del 75% de los precios finales de prótesis para rodillas y stents, lo que generó la protesta de las filiales locales de empresas estadounidenses como Abbot, Boston Scientific Corp., y Johnson & Johnson. El lobby para frenar la extensión de esa medida a otros insumos médicos no prosperó. Tampoco tuvo éxito la presión sobre el gobierno indio para levantar la restricción a retirar esos productos del mercado y evitar faltantes. A su vez el presidente Trump se quejó en varias oportunidades por los aranceles de India a las motocicletas y en particular por el arancel de 150% sobre el whisky estadounidense.

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El cuadro se complicó con otros episodios conflictivos. En 2017 el gobierno indio inició una fuerte promoción de pagos con tarjetas de crédito y débito a través de la red local RuPay, que el año pasado puso fin a la supremacía de Visa y Mastercard en ese país. Luego regulaciones bastante restrictivas al e-commerce, que han complicado la operatoria de Amazon y de Flipkart, la mayor empresa india de e-commerce adquirida en agosto del año pasado por Walmart. Finalmente, en octubre pasado entró en vigencia una norma publicada en abril por el Banco de la Reserva de India que obliga a almacenar la información de transacciones y pagos vía tarjetas de crédito y débito sólo en servidores localizados en el país.

 

En el caso de Turquía, la exclusión obedece a que, según Washington, no es más un país “en desarrollo”, mientras que en el de India responde apunta a satisfacer los reclamos mencionados, y revertir el déficit comercial con India, que en 2017 ascendió a US$ 27.300 millones. No es casualidad que Trump observara en su nota al Congreso que “India no ha asegurado a EE.UU. que proveerá un acceso razonable y equitativo a sus mercados”. Un mensaje que sugiere una serie de más medidas proteccionistas a futuro, ya que el impacto de esta medida sería limitado: sobre los 3.700 productos que pueden utilizar el SGP, el mismo está siendo aprovechado por 1.784 posiciones.

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La decisión de la Casa Blanca encuentra al gobierno indio frente a un escenario de desaceleración económica, con problemas en materia de empleo, un incipiente conflicto bélico con Pakistán, y la proximidad de las elecciones generales a celebrarse entre abril y mayo. Se espera que concurran a las urnas unos 875 millones de votantes y el adversario más fuerte que enfrenta el primer mandatario, Narendra Modi, es Rahul Gandhi, hijo del ex primer ministro Rajiv Gandhi. Cerca de los comicios, dentro de unos 60 días, es cuando la Casa Blanca anunciaría la puesta en vigencia de la medida anunciada este lunes.

 

Los exportadores indios no pueden esperar ninguna negociación bilateral al menos hasta después de las elecciones generales, y es probable queCasa Blanca exija, tarde o temprano un tratado de libre comercio para revertir estas medidas, o evitar una escalada de más barreras al comercio con India. Mientras tanto, el gobierno de Modi ha postergado para el próximo mes la puesta en vigencia de aranceles más altos (hasta 50% en algunos casos) sobre 29 productos importados desde EE.UU., básicamente almendras, nueces, manzanas y algunos productos manufacturados.

 

Si bien el anuncio tiene un efecto poco perjudicial sobre la economía india, puede leerse como el inicio de una futura etapa de hostilidades comerciales por parte de los EE.UU., principal destino de las exportaciones de India, y segundo mayor proveedor de bienes importados para el país asiático.

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