A Macri le conviene que CFK no juegue

18 de marzo, 2019

 

Por Juan Radonjic

 

La posibilidad de que Cristina no sea candidata volvió a ser vista como una posibilidad en el marco de la enfermedad de su hija y su viaje a Cuba, y algunos de sus allegados la aconsejaron en ese sentido.

 

Por ahora, se descuenta que va a competir porque la lógica política indica que nadie con semejantes caudal electoral deja de hacerlo. Además, todas sus actitudes, incluyendo sus silencios, son consistentes con los de alguien que va a presentarse. Pero la oficialización de su candidatura no llega. Puede ser que la confirme sobre el límite legal para hacerlo como en las anteriores oportunidades. Hasta entonces, las dudas se mantendrán y, por lo tanto, es legítimo preguntarse qué ocurrirá si ella no compite.

 

Es un lugar común sostener que el desistimiento de Cristina complicaría a la estrategia oficial estructurada sobre la base de una fuerte polarización con la expresidenta por la creencia de que tiene un techo electoral que le impediría ganar en un balotaje. El riesgo que implicaría una vuelta al pasado es, además, el eje de la campaña de Cambiemos.

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Sin embargo, la realidad política muestra que la no presentación de Cristina aumentaría las chances de ganar del oficialismo. La polarización no es una creación de estrategas electorales sino la consecuencia de que sólo hay dos figuras que representan modelos antagónicos y que tienen votos propios: Mauricio Macri y Cristina. Los demás candidatos se limitan a buscar votos entre aquellos que no quieren a ninguno de los dos y, desde ese lugar, no se ganan elecciones.

 

Una primera vuelta entre Macri y Cristina, según las encuestas de hoy, sería reñida. Pero si la expresidenta no se presenta, ningún representante de su sector podría retener todos sus votos y eso le permitiría a Macri lograr una diferencia más amplia. En ese caso, se le hará difícil al que salga segundo remontar en el balotaje una situación con mucha desventaja.

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A diferencia de lo que suele decirse, sin Cristina, el voto peronista seguiría dividido aunque la distribución sería más pareja porque el kirchnerismo le cedería algunos votos al tercer candidato.

 

La ausencia de CFK no asegura la unidad del peronismo porque las diferencias no están sólo en los dirigentes sino también en los votantes. La grieta llegó a todas partes. Nada indica que aquellos que se identifican con el kirchnerismo vayan a votar por Juan M. Urtubey, Sergio Massa o, eventualmente, Roberto Lavagna. Muchos menos que el peronismo no K apoye a Agustín Rossi o Axel Kicillof en alguna instancia electoral. Y la posibilidad de que haya un candidato que los englobe a todos es sólo una construcción más de la política ficción que caracteriza estas épocas.

 

Por lo tanto, de cualquier manera, el peronismo presentará dos candidatos y, si ninguno de ellos es Cristina, que es la única que podría ganarle, mejor para Macri.

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