Un caballo de Troya en el Banco Mundial

6 de febrero, 2019

David Malpass Banco Mundial

 

“Un crítico del Banco Mundial liderará la entidad tras ser nominado por un Presidente nacionalista que rechaza el principio de consenso mundial con el que la institución operó durante décadas”, escribió ayer Andrew Mayeda en Bloomberg. El primer personaje es David Malpass, el segundo es Donald Trump y lo que Mayeda dice es cierto.

 

Malpass fue ratificado ayer por Trump y todavía falta la confirmación del board de la entidad pero, si no hay contratiempos, el exfuncionario del Tesoro de EE.UU. en la era de Ronald Reagan liderará el Banco Mundial. Dadas las características de Malpass y Trump, varios temen que se termine el “business as usual”, es decir, que se vengan cambios, y no menores, en la entidad. No casualmente, Foreign Policy se preguntó si Malpass va a liderar el banco o quebrarlo.

 

Las dudas surgen porque el propio Malpass (ex Bear Stearns), fue muy crítico con el Banco Mundial, sus altos salarios y, sobre todo, su estrategia financiera, sobre todo con China. “Ellos tienen grandes recursos financieros”, dijo Malpass, sugiriendo que financiar a la segunda economía del mundo no es una estrategia acertada. También tildó algunas prácticas de la entidad como corruptas.

 

Según Mihir Sharma, Malpass podría cambiar la orientación del Banco Mundial y preocuparse más por el crecimiento económico en general, quizás con eje en la infraestructura, y menos en la desigualdad y la pobreza extrema, su foco por estos días. También podría bajar su exposición crediticia en China y, a la vez, enfocarse más en otros emergentes en los que el Gigante Asiático también está invirtiendo, y agresivamente, para aumentar su influencia. También podría cambiar las cuotas para que EE.UU. tenga que poner menos dinero o que sus aliados pongan más, tal como pidió Trump a los europeos en la Otan. Otro cambio podría ser una política de austeridad salarial. Sea como fuere, se cree que Malpass será un operador leal de Trump que estará disponible para hacer lo que sea necesario para complementar los afanes geopolíticos de la Casa Blanca.

 

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