Informe advierte por el riesgo del “overkill”

26 de febrero, 2019

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Las dosis son clave, siempre. A veces, una dosis baja no logra el objetivo. En otras, una dosis excesiva se pasa de largo del equilibrio buscado. Algo así está pasando con el fuerte ajuste fiscal que está encarando el Ministerio de Hacienda. La literatura económica lo llama “overkill”, un problema que suele venir acompañado por los programas de estabilización del Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

Así lo advierte un trabajo, difundido hoy, por la Fundación Capital. “Los ingresos presentaron en enero su séptimo mes consecutivo de caída en términos reales (9% interanual), comportamiento que enciende una luz de alerta de cara al exigente objetivo fiscal de 2019”, dice el reporte del equipo de Martín Redrado. En 2019, Hacienda debe lograr que las cuentas públicas primarias (es decir, sin contar intereses) cierren en equilibrio.

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“Si bien el dato del primer mes del año exhibió un superávit primario de 0,1% del PIB (324% interanual), como gran parte del déficit suele concentrarse en el último cuarto del año, es necesario llegar con amplio margen para poder cumplir con la meta”, dice el reporte y agrega que “no se descarta que la reducción del rojo fiscal comience a mostrar dificultades”. Varias consultoras, como SBS y Ecolatina, habían anticipado el problema y expresado un mensaje similar: van a faltar medidas fiscales para cerrar las cuentas.

 

La Fundación Capital dice que si lo ingresos siguen cayendo, “el esfuerzo por el lado del gasto deberá ser mucho mayor”.

 

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La Fundación Capital aclara que hay una válvula de escape en el acuerdo con el FMI y es que permite un gasto adicional de hasta $35.800 millones, pero que debe destinarse a programas sociales. Aunque, ya se sabe, el dinero es fungible.

 

En suma, dice la Fundación Capital, “si bien enero mostró un incremento en el superávit primario, lo exigente de la meta y el magro desempeño de la recaudación encienden luces de alerta hacia adelante”. Si los ingresos mantuvieran la performance de enero a lo largo de 2019, “el esfuerzo requerido del lado del gasto deberá ser mucho mayor”. Puntualmente, dice el trabajo, “si los ingresos se incrementaran 39% en 2019, las erogaciones deberían verificar un crecimiento de sólo 25% (versus 33% en enero) para alcanzar un déficit primario de 0,2% del PIB, incluyendo el gasto social extra permitido por el FMI”.

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