En la Casa Rosada empiezan a pensar en 2020-2023

11 de febrero, 2019

casa rosada Gobierno crisis

 

Frente a las elecciones, en el Gobierno no sólo piensan en la estrategia necesaria para ganarlas, sino que comienzan a analizar las características que debería tener un eventual segundo mandato. Y hay varias iniciativas en ese sentido para intentar mejorar los resultados del primer turno, que no son satisfactorios. Cuanto menos, según la métrica autoimpuesta por el Gobierno.

 

La experiencia reciente en Argentina con los segundos mandatos no es positiva porque tanto el de Carlos Menem como el de Cristina Kirchner mostraron rendimientos decrecientes con relación el primero. Ahora podría ocurrir que un presidente no peronista terminaría su mandato por primera vez desde 1928 y la otra novedad sería que, además, lograría ser reelecto.

 

En el oficialismo se sostiene que los segundos períodos fueron peores que los primeros porque el peronismo pagó en ellos los excesos cometidos en los primeros y se insistió en mantener políticas que se habían agotado. Por el contrario, la actual gestión hizo un ajuste económico en el primer turno (forzado por el mercado, es cierto) y, por lo tanto, el segundo podría ser más positivo. Los críticos de Mauricio Macri, por su parte, señalan que es tan flojo el desempeño del Gobierno que, con un muy poco, lo que viene será mejor.

 

La campaña electoral no será sencilla porque Cambiemos tendrá que entusiasmar con ejes nuevos porque pedir el voto en función de lo hecho hasta aquí, como hicieron todos los gobiernos cuando buscaron ser reelectos, no asegura el triunfo. De allí que pensar el segundo mandato no es sólo un tema para después de diciembre sino una necesidad actual.

 

El Gobierno está impulsando iniciativas en ese sentido. Una de ellas es procurar que trabajen en conjunto las fundaciones que responden a los partidos que integran a la coalición – Pensar, Alem y Hannah Arendt– y ya hubo reuniones con ese objetivo. Francisco Cabrera, Miguel Braun, Carmen Polledo e Iván Petrella serán los interlocutores por el lado amarillo mientras que Jesús Rodríguez asumirá esa responsabilidad por el lado de la UCR y Paula Oliveto lo hará en nombre de la CC.

 

También economistas como Miguel Angel Broda, Miguel Kiguel y Pablo Guidotti, entre otros, se reunieron con el Presidente y se llevaron el pedido de aportar ideas para para aplicar en los próximos años. Puede haber convocatorias a otros economistas para ampliar, dentro de ciertos límites, la visión ideológica de los consultados.

 

Otro mecanismo para escuchar propuestas para un segundo mandato son los encuentros que está organizando Cabrera con empresarios. La semana pasada se reunió con Javier Martínez, de Tenaris, Gabriel Martino, del HSBC y Javier Madanes, de Aluar-Fate, y ese mecanismo se intensificará.

 

Pero además de diseñar políticas públicas y programas económicos, en Cambiemos también hay muchos que consideran que es momento de empezar a discutir cual será la estrategia política que los acompañará. El escenario puede ser distinto al actual y no se sabe aún cuál será la correlación de fuerzas entre Gobierno y oposición, y aun dentro del propio oficialismo, en función de los resultados de las elecciones. Los interrogantes en el plano político son muchos.

 

¿Qué características tendrá la oposición y cuáles serán sus referentes en una etapa poscristinista? ¿Deberá el oficialismo rescatar el valor de la rosca política como sugirió Emilio Monzó o seguirá apostando a la gestión? ¿Habrá que ampliar el arco de aliados de Cambiemos con acuerdos con otros sectores políticos? ¿Conviene ofrecerles cargos en un futuro gabinete a algún sector afín del peronismo? ¿Cómo deber ser la relación entre los socios de Cambiemos? ¿Cuándo y cómo deberá encararse la sucesión en Cambiemos teniendo en cuenta que sus tres principales figuras ya no podrán competir por los mismos cargos en 2023?

 

Empezar a analizar las respuestas posibles a estas preguntas es un camino que recorrerá Cambiemos en los próximos meses.

 

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