Ecuador también se endeuda con el FMI

28 de febrero, 2019

 

Por Héctor Rubini Instituto de Investigación en Ciencias Económicas de la USA

 

Ecuador debió recurrir al FMI para financiar su rojo fiscal. Cierre final del experimento populista de la década pasada que, al igual que en Argentina y Venezuela, dilapidó los excedentes comerciales provenientes del boom de precios de sus commodities de exportación.

 

El gobierno de Quito ha obtenido U$S 4.200 millones bajo la forma “Facilidad Extendida” o “Servicio Ampliado”, cuyos desembolsos serán recibidos en tres años y a cancelar en cuotas semestrales. El período para distribuir la devolución de los fondos puede estirarse hasta diezaños. Además, obtuvo créditos por otros U$S 6.000 millones del Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco de Desarrollo de América Latina CAF, el Banco Mundial, el Fondo de Reserva de América Latina (FLAR) y la Agencia Francesa de Desarrollo. Estos son aportes a ser devueltos en plazos de 20 a 30 años, con tasas de interés entre 5% y 6%. De los U$S 10.200 millones totales, U$S 6.700 millones se utilizarán para gastos corrientes, y los U$S 3.500 millones restantes estarán afectados a proyectos específicos.

 

El PIB y el ingreso por habitante siguen dependiendo de las fluctuaciones de los ingresos por exportaciones, altamente dependientes de la demanda externa de petróleo y derivados. La economía en términos reales dejó de crecer en 2015, y luego de la recesión de 2016 creció apenas 2,4% en 2017 y 1,1% en 2018. Las proyecciones del FMI hasta 2023 son de un crecimiento anual entre apenas 0,7% para este año y 1,8% en 2022 y 2023. El ingreso por habitante nominal, a su vez, se estancó en los últimos dos años entre U$S 6.200 y U$S 6300, y recién en 2023 superaría los U$S 6.500. En términos reales continuaría en baja hasta 2020, recuperándose en los tres años siguientes, pero según el FMI no superaría el nivel del año pasado.

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La tasa de inversión, que en 2013 había llegado a 28,5% del PIB, descendió hasta caer el año pasado a 25,2%. El organismo ha proyectado una hasta 19,7% del PIB en 2023. Las cuentas fiscales, a su vez, muestran un resultado financiero deficitario desde 2009, habiendo alcanzado su pico en 2017, de 8,2% del PIB. EL FMI prevé una estabilización del déficit financiero en torno de 2% del PIB hasta 2023, pero confía en que este año el Gobierno de Ecuador logrará su primer superávit fiscal primario desde 2011, y luego podría mantenerlo entre 1% y 1,5% del PIB entre 2021 y 2023. El organismo prevé a partir de este año el inicio de un ciclo de mayor ahorro nacional, con superávit de cuenta corriente de la balanza de pagos por al menos cinco años. Sería la primera vez, desde el último ciclo de saldos superavitarios del período 2005-2009.

 

El aporte del organismo haría innecesaria la emisión de nueva deuda. A principios de año Ecuador emitió deuda por U$S 1.000 millones a 10,75% anual por 10 años. Diversos bancos de inversión sugerían que Ecuador iba a necesitar no menos de U$S 10.000 millones en 2019, pero las autoridades habían preupuestado la emisión de bonos por U$S 8.116 millones, de los cuales U$S 2.943 millones se colocarían entre los bancos locales.

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Del paquete total, el gobierno ecuatoriano recibirá U$S 4.600 millones este año, luego U$S 3.150 millones en 2020, y U$S 2.500 millones en 2021. De esta forma, si el gobierno ecuatoriano logra controlar las cuentas fiscales este año, con el nuevo auxilio externo no tendrá problemas en emitir nueva deuda dentro o fuera del país.

 

El FMI había anunciado la semana pasada el exitoso cierre de las negociaciones con el equipo del presidente Lenín Moreno. Algo que en realidad colegas de otros países, incluso del nuestro, venían anticipando desde diciembre pasado. El martes 12 de este mes retornaron las compras de deuda ecuatoriana y el riesgo país (EMBI) perforó los 700 puntos básicos. El entusiasmo continuó hasta ayer, al menos, y el riesgo país de Ecuador cayó a 584 puntos básicos, nada menos que 104 puntos básicos menos que Argentina.

 

Hasta 2022 tendrá bastante menos dependencia del humor de los mercados, y el mercado por ahora ha premiado el nuevo aporte de los organismos multilaterales. Si los detalles de financiamiento son percibidos como pagables y políticamente manejables, no es de descartar una mayor caída del riesgo país para Ecuador. Sin embargo, todo indica que deberá aplicar ajustes de gasto público probablemente impopulares, y apostar a que no se registre ningún “cisne negro” adverso con el precio del petróleo.

 

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