Cosecha fina fue récord: 23,1 M de toneladas

18 de enero, 2019

Se agregan nuevos puntos de cobertura en la PBA para el trigo

 

La Bolsa de Cereales (BCR) dio por concluida la campaña fina 2018/2019 y dio sus números. ¿Qué dijo? Aunque había iniciado con mejores expectativas, el ciclo no culmina nada mal. Por el contrario, la cosecha fue récord: 23,1 millones de toneladas de trigo y cebada (9% más que el año pasado), que se traducirá en un aporte de US$ 3.875 millones a la balanza comercial del país. Eso es 35% más que en el anterior ciclo.

 

El clima fue el principal protagonista de la campaña y la modificación en los Derechos de Exportación (DeX) no tuvo impacto en la superficie implantada porque la siembra había finalizado al momento de
anunciarse dicha medida.

 

“Los buenos precios de la cosecha registrados durante el período de precampaña, 21% superiores a los vigentes en la campaña anterior, resultaron en una mejora significativa de la relación insumo-producto que alentó a los productores a aumentar el área sembrada e invertir en mejores paquetes tecnológicos. A las señales de precios se sumó la necesidad de obtener ingresos para sobreponerse a los impactos negativos de la sequía y financiar la próxima campaña de granos gruesos”, explicaron desde la BCR.

 

En trigo, se implantaron 6,2 millones de hectáreas (+9% respecto del ciclo previo) con un volumen producido de 19 millones de toneladas (+7%) mientras que, gracias al rendimiento más alto de los últimos once años, el millón de hectáreas sembradas con cebada arrojaron un volumen de 4,1 millones de toneladas, 17% más que la campaña 2017/18.

 

El informe, por último, deja un mensaje para las autoridades sobre, sí, las retenciones. “Finalmente, debe advertirse que los efectos de los DeX se verán en toda su dimensión durante la campaña 2019/2020, ya que será la primera con el nuevo esquema en vigor desde el inicio de la siembra. De acuerdo a los análisis de simulación realizados por el equipo económico de la BCR, se esperan impactos negativos sobre área sembrada, inversión por hectárea, producción, molienda y exportaciones, que serán menores a lo que podría obtenerse en ausencia de retenciones. Por lo tanto, si se pretende continuar en la senda de crecimiento iniciada hace ya tres campañas, es necesario avanzar en la eliminación de este impuesto distorsivo, que genera pérdidas de eficiencia que se profundizan con el paso del tiempo”, manifestó el informe.

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