Crivelli: “La Cámara no tuvo nada que ver con los cuadernos”

3 de enero, 2019

 

Entrevista a Julio César Crivelli Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) Por Javier Fuego Simondet

 

Julio César Crivelli es el nuevo presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), una entidad que últimamente aparece salpicada por la onda expansiva de la causa de los cuadernos de la corrupción y para la que tiene en mente una serie de proyectos entre los que las políticas de transparencia ocupan un lugar central. Si bien pertenece a una familia que llegó a tener una importante empresa de ingeniería, en la actualidad el vínculo de este abogado con la construcción es a través de su estudio jurídico, especializado en derecho administrativo enfocado en ese sector. Crivelli admite, en diálogo con El Economista, que le toca tomar el mando de la Cámara en una época difícil, pero destaca que la institución no fue sede de actos espurios. Resalta que la trama que se descubrió a partir de las anotaciones del chofer Oscar Centeno tiene que ver solo con “60 o 70 empresas que son socias de la Cámara”.

 

¿Qué representa para usted este desafío de presidir la Cámara?

Pertenezco a la industria de la construcción desde hace dos generaciones. Mi padre fue vicepresidente de la Cámara; a mí me toca ser presidente en una circunstancia complicada. Lo asumo como un desafío, que estaba programado antes de que aparecería esta causa (por el expediente de los cuadernos, en el que figuran como arrepentidos dos ex titulares de la Cámara, Carlos Wagner y Juan Chediack).

 

¿Su principal desafío es cambiar la imagen de la Cámara ante el impacto de la causa de los cuadernos de la corrupción?

Creo que el cambio de imagen es muy importante. La Cámara no ha sido sede, no ha tenido nada que ver con el tema de los cuadernos. El proceso está en pleno desarrollo y rige el principio republicano de inocencia, de manera tal que es un tema muy complicado en el que no me voy a meter porque pertenece a 60 o 70 empresas que son socias de la Cámara, pero la Cámara tiene 1.300 socios. De manera tal que el desafío es fundamentalmente que la opinión pública sepa cual es la actividad real e importante de la Cámara.

 

¿Qué iniciativas tomará para apuntalar la transparencia durante su gestión?

Hay una modernización de la Cámara. Siempre los procesos de integración arrancan con algún caso escandaloso. En Estados Unidos empezaron hace años con el caso Enron y acá empezaron muchísimo después, con este tema de los cuadernos. Pero ya hace un año estaba sancionada la ley penal empresaria y estamos desarrollando el tema de compliance, con un consejo asesor. Estamos buscando hacer completamente abiertas las gestiones de la Cámara, a través de Internet. Tratando de poner en marcha los instrumentos más importantes para que haya una total transparencia. Eso respecto del problema de imagen e integridad. Hay otros objetivos, que hacen más al desarrollo del país y de la industria.

 

¿Cuáles son esos objetivos de desarrollo que pretende cumplir?

Nuestro país tiene una endémica falta de inversión en infraestructura, desde hace cuatro o cinco décadas. Hemos pasado de ser uno de los países que tenía mayor infraestructura por habitante de Latinoamérica a ser uno de los que tienen menos. Este proceso tiene que revertirse de alguna manera, porque repercute en toda la economía y en todo el desarrollo del país. No va a haber disminución de la pobreza si no aumentamos la inversión en infraestructura. Entonces, un primer desafío es encontrar algún sistema presupuestario en el que los fondos abocados a la infraestructura no sean operables para otras finalidades de la administración. Para esto, se requiere que Gobierno y oposición entiendan que la infraestructura no es un tema políticamente negociable ni para competir políticamente; es un tema que se tiene que desarrollar con seriedad y con neutralidad técnica. Un segundo tema es el de la vivienda. Así como padecemos un fuerte deterioro en infraestructura, también Argentina tiene un déficit del orden de los dos millones y medio de viviendas. Este gobierno hizo un cambio muy grande que es incorporar una recomendación de nuestra Cámara que ya debe tener siete años, que es la de crear una unidad fiscal. Se creó una unidad fiscal, pero para que un sistema hipotecario funcione hacen falta otras condiciones muy importantes que todavía no están desarrolladas y debemos desarrollar, y es el propósito de mi administración, y quizás de la siguiente, desarrollarlas. Desgravación de la inversión en viviendas, subsidios a la demanda, generación de dinero en el mercado de capitales para que los bancos puedan tener acceso a fondos suficientes para financiar las hipotecas. Y el tercer eje es modernizar la administración de los contratos públicos, por lo menos de los de obra pública. Los contratos de obra pública en Argentina tienen una estructura de administración de principios del Siglo XX en la cual el Estado es omnipotente, los organismos contratantes son omnipotentes. Hace falta modernizarlos siguiendo la tendencia internacional de equiparación entre sector privado y sector público, que elimina todas las posibilidades de corrupción y, por otro lado, da más certeza a los contratos.

 

¿Lo han convocado a reuniones funcionarios del Gobierno desde que fue electo?

Fui electo a principios de diciembre, las vacaciones empiezan en enero y el país empieza a desactivarse. Pero he tenido reuniones con ministros presentando este programa.

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