El “cierre” del Gobierno y el muro de la discordia

10 de enero, 2019

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Por Héctor Rubini Instituto de Investigación en Ciencias Económicas de la USAL

 

El Gobierno de EE.UU. sigue con sus actividades parcialmente paralizadas. Si no hay alguna novedad positiva en el día de hoy, el cierre del Gobierno (“shutdown”) se mantendrá invariable. Si se extiende al menos hasta el domingo, pasará a ser el más largo de la historia.

 

El mercado accionario no se vio afectado hasta ahora por este conflicto, pero parte de los empleados de la Security Exchange Commission (SEC) están de licencia. Desde la semana pasada están paralizados los trámites para IPOs y emisiones de deuda privada, así como la actualización de información online consultada por miles de inversores y estudios contables y legales.

 

A su vez, en el mercado agrícola crece la preocupación por el “cierre” del Departamento de Agricultura (USDA), que impide a pequeños y medianos productores contar con datos actualizados, justo cuando se reanudan las negociaciones comerciales entre Washington y Pekín.

 

Por otro lado, la Small Business Administration suspendió la aprobación de nuevos créditos a pymes desde el 21 de diciembre, y la Comisión Federal de Comunicaciones está cerrada desde entonces. El 95% del personal del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano y el 86% del Departamento de Comercio está de licencia y sin cobrar el sueldo de diciembre. Lo mismo ocurre con el 96% del personal de la NASA que carece hasta ahora de presupuesto aprobado para 2019.

 

De extenderse este cierre, además, el Internal Revenue Service (IRS) empezará a incurrir en retrasos para el reembolso de impuestos a los contribuyentes. Además, se ha suspendido el otorgamiento de subsidios a familias de bajos ingresos y a veteranos de guerra, y los empleados públicos de más bajos sueldos están buscando trabajos part-time por falta de cobro, y también están en riesgo los pagos a los contratistas del Estado.

 

Este es el segundo cierre de la era de Donald Trump. El anterior fue breve, entre el 20 y el 22 de enero del año pasado. Esta ya suma 20 días y comenzó pocos días después del G20. Sin aprobación de nuevas partidas presupuestarias, especialmente una de U$S 5.700 millones para construir el prometido muro en la frontera con México, el 6 de diciembre la Casa Blanca debía cerrar el Gobierno. Se pospuso por los funerales de George H.W. Bush y una ley puente que aprobaron ambas cámaras para demorar el eventual “cierre” hasta el 22. Pero no hubo acuerdo sobre el muro.

 

La negativa demócrata se endureció y el 11 de diciembre discutieron frente a la prensa, Donald Trump, Nancy Pelosi, líder de la bancada demócrata en la Cámara de Representantes, y Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata en el Senado. En ese encuentro, de final abrupto, Trump dejó en claro que ya había decidido cerrar el Gobierno, y responsabilizar por eso a la oposición.

 

Los legisladores de ambos partidos siguieron negociando, y acordaron el 19 de diciembre un proyecto de ley autorizando partidas presupuestarias hasta el 8 de febrero. Los demócratas limitaron la partida para el muro a sólo U$S 1.600 millones. La Casa Blanca lo rechazó y el 22 dio inicio al cierre del Gobierno. Luego de Año Nuevo se reanudaron los contactos entre los líderes de ambos partidos sin avances. Más aún, el 4 de enero Trump sostuvo que el cierre del sector público puede durar “años” si no le aprueban el dinero exigido para el muro. También amenazó con quitar partidas para la Agencia Federal de Administración de Emergencias por supuestas deficiencias para prevenir incendios en el estado de California. Una forma de iniciar una guerra abierta contra el nuevo gobernador de ese estado, Gavin Newsom, del Partido Demócrata.

 

Bajo el “shutdown” varias agencias del Gobierno deben suspender sus tareas. Desde el 22 de diciembre hay unos 800.000 empleados públicos afectados. Parte de ellos de franco y otros trabajando, pero todos sin haber cobrado el sueldo de diciembre. Algo que es crítico en algunos organismos. En el caso de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), de rol crítico para los controles en todos los aeropuertos –inclusive los internacionales– desde la semana pasada se registra un fuerte ausentismo por el aumento de los partes de enfermo. La razón subyacente pareciera ser otra: la incertidumbre respecto de cuándo cobrarán sus salarios.

 

Esta realidad, más las incomodidades para los usuarios de diversos servicios públicos, está volcando a la opinión pública en contra del Presidente. La amenaza de Trump vía Twitter con bloquear todo proyecto de ley de los demócratas hasta que no tener una seguridad fronteriza “perfecta” –o sea, con los U$S 5.700 millones para el muro–, liquidó todo diálogo, y apeló anteayer a un mensaje al país.

 

Su discurso no aportó nada: además de criticar a los demócratas, reafirmó que mantendrá el “shutdown” hasta que no le aprueben esos fondos. Pocas horas después, la respuesta de Pelosi y Schumer fue de volver al diálogo sólo si se levanta de inmediato el cierre del gobierno. Algo difícil dadas las duras respuestas de los demócratas, en especial de Schumer: “La democracia de EE.UU. no funciona así. No gobernamos en base a berrinches. Ningún presidente debería golpear la mesa y exigir que se hagan las cosas como desea y si no, cierra el gobierno, perjudicando a millones de estadounidenses que son así usados… Este presidente utilizó el escenario del Salón Oval sólo para fabricar una crisis, meter miedo, y distraer la atención del desorden de su administración (…) El símbolo de EE.UU. debe ser la Estatua de la Libertad, no un muro de 30 pies (9,14 metros) de altura”.

 

Pregunta inevitable. ¿Tanto lío por apenas U$S 5.600 millones? El muro es la excusa de Trump para “marcarle la cancha” a la oposición demócrata, que desde noviembre tiene mayoría propia por dos años en la Cámara de Representantes. Si se impone Trump, podrá debilitar el poder de los líderes demócratas a partir de 2019, con vista a las primarias presidenciales. Si la economía sigue creciendo, la reelección estaría asegurada. Por el contrario, toda concesión o signo de debilidad de Trump sobre esta promesa electoral sería el inicio de una pérdida de poder casi irreversible. Los demócratas bloquearían o modificarían leyes sensibles para la Casa Blanca, y cobrarán más fuerza para impulsar investigaciones judiciales y hasta el juicio político al Presidente.

 

Trump no está dispuesto a ceder, y el viernes pasado lo dio a entender a la prensa, afirmando que si no obtiene esos fondos del Congreso usará “poderes extraordinarios” para construir el muro. Ahora hay que esperar a ver bajo qué condiciones levantará el “shutdown”. Si se asocia este conflicto al debate sobre la seguridad fronteriza del país, el ganador para la opinión pública será Trump. Si, por el contrario, es sobre el muro y su financiamiento, el ganador será el Partido Demócrata. Lo único cierto es que cuanto más se extienda el conflicto, mayores serán los costos a pagar a futuro, y no sólo por los miles de empleados públicos que siguen sin cobrar sus sueldos.

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