De los peores a los mejores del mundo en pocas semanas

21 de enero, 2019

rueda financiera mercados

 

Por Luis Varela

 

Con una ciclotimia pocas veces vista, el mercado argentino pasó del purgatorio a las puertas del Paraíso en cuestión de semanas. A mediados de diciembre se ceñían sobre las inversiones locales los nubarrones más negros y los pronósticos eran muy preocupantes. Pero ahora, con apenas tres semanas transcurridas de 2019, todo se dio vuelta: éramos los peores del mundo y ahora somos los mejores.

 

¿Qué pasó?

 

Para que queden bien identificadas las dos situaciones debe decirse que en 2018, casi hasta el final de diciembre, éramos los peores de todos. La Bolsa de Buenos Aires había tenido un derrumbe anual en dólares del 51%, un abismo dramático. Los bonos habían caído 19% anual promedio, también en dólares. Con una inflación del 47,6% anual, las tasas en pesos habían pagado 46% para los plazos fijos de menor monto y 52% por la plata grande, es decir con alguna pérdida real para los menores y con una pequeña ganancia real para los mayores. Y el dólar había sido lo mejor del año con una suba del 105% anual en pesos. Con el billete verde anotando a nivel internacional subas leves contra la libra, el yuan, el euro y el franco suizo y perdiendo apenas contra el yen.

 

Y ahora, en apenas tres semanas de 2019, todo se dio vuelta. La Bolsa porteña sube en lo que va de este año casi 16% en pesos y más del 20% en dólares. Los bonos repuntan 3% en pesos y más del 4% en dólares. La tasa de interés bajó 9 puntos: de 5258% anual pagado en noviembre ahora se paga 44-48%, pasando desde la inflación mensual de más del 6% en septiembre a algo más del 2% estimada para enero, febrero y marzo. Y el dólar, que fue el rey de 2018, en lo que va de este año baja 0,5% en la cotización oficial y pierde 3,7% en el mercado blue, con un resultado internacional en el que el billete verde cae 1,1% promedio contra una canasta de monedas principales, anotando bajas de casi 1,5% contra el yuan y la libra y descensos de más del 3% contra el peso chileno y el real.

 

¿Cuáles fueron los motivos para semejante cambio? En principio hay algunas razones ciertas: Hay posibilidades de algún acercamiento entre EE.UU. y China, y eso seguirá alejando el riesgo de una guerra comercial. Brasil tiene un gobierno que promete cuentas más criteriosas: veremos. Y en Argentina la cosecha viene muy bien. Y Nicolás Dujovne acaba de presentar números fiscales que se van ordenando, por lo que la plata del FMI va a seguir entrando.

 

Por este cambio de escenario, el dólar bajó, las tasas se vienen distendiendo y los bonos subieron. En lo que va de 2019 el bono principal (AY24) sube 6% en dólares, el bono AA25 trepa 11%, el bono AA37 saltó 14% y el cupón TVPY resucitó: subió 17% en dólares en tres semanas.

 

Y con la Bolsa el repunte fue mayor. En el exterior todas las bolsas suben: en tres semanas de este año la de San Pablo avanza 9,3%, Nueva York recupera casi 8% (el Nasdaq 8,7% y el Dow Jones 7,1%), Madrid mejora 6,8%, México 6,7%, Santiago de Chile 6,4%y Frankfurt 6,10%, incluso la más parsimoniosa Tokio tiene un alza del 3,3%.

 

Pero la Bolsa de Buenos Aires no solo subió, casi resucitó. El índice Merval de papeles líderes sube 20% en dólares en tres semanas, pero hay varios papeles que dejan con la boca abierta. Transener por ejemplo pegó un salto del 31% en dólares. Banco Macro y Camuzzi recuperaron casi 30% en dólares.

 

El índice Merval medido en dólares, que en lo peor de diciembre había caído hasta US$ 730, acaba de superar los US$ 900 dólares. Y lo más desconcertante del caso es que algunos analistas están diciendo que si cruza hacia arriba la barrera de los 1.000 puntos está habilitada otra vez para ir a la zona de los 1.400 puntos, tal como cotizó entre septiembre de 2017 y abril de 2018. Si ese aumento se concretara la Bolsa porteña subiría en pocos meses un adicional del 50% en dólares. ¿Puede ocurrir semejante estallido alcista?

 

Después de la abrupta suba de los últimos días, los operadores están partidos en dos. Los que compraron, y están adentro, dicen a viva voz que la suba está disparada y que es imparable. Pero los que se la perdieron y están afuera, plantean objeciones, señalando advertencias, posiblemente con la idea de que sus opiniones depuren un poco las aguas y les permita entrar un poco más abajo.

 

Pero, esencialmente, la opinión generalizada indica que en Argentina de hoy está todo atado con alambre, y que el factor principal es el tema político, o sea las elecciones presidenciales de octubre, aunque en las primarias de agosto ya estará clara la tendencia. Si la población ratifica nuevamente un Gobierno promercado, la tendencia puede seguir. Si ocurre lo contrario, no.

 

Por el momento, es absolutamente cierto que con la suba de las últimas semanas el riesgo país bajó de 836 puntos a 690 puntos, pero el riesgo argentino todavía está en las alturas. Luego de la última mejora, Argentina tiene hoy un riesgo 427 puntos más alto que el de Brasil, 493 puntos más alto que el de Uruguay, 549 puntos más alto que el de Perú y 570 puntos más alto que el de Chile.

 

Si el electorado elige el camino de los últimos tres años y si Dujovne sigue achicando el déficit, la mejora va a continuar. Pero si pasa lo contrario podremos ir nuevamente a un riesgo país de 1.200 puntos.

 

Antes de las nacionales, habrá elecciones en varias provincias que pueden marcar una tendencia y se podrán ir tomando decisiones para saber si hay que subirse al tren, o si hay que seguir con los pies afuera del plato.

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