Alma de Nobel: homenaje a Enrique Lucio Kawamura

21 de enero, 2019

 

Por Joel Vaisman Economista

 

A los economistas nos gusta cuantificar, así sea con números o con variables, pero lo que ha perdido la economía académica de Argentina el viernes pasado es muy difícil de poner en ecuaciones o cifras. Por eso, elijo explicarlo con sencillas palabras.

 

El profesor Enrique Lucio Kawamura, quien en más de una ocasión fue columnista de El Economista, fue, quizás, el mejor académico argentino en ciencias económicas de su generación.

 

Grandes profesores como Daniel Heymann y Alfredo Canavese ya lo habían reconocido como “excepcional”. Licenciado en la Universidad de Buenos Aires (UBA), hizo luego una maestría en economía en la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), para luego completar su PhD en la prestigiosa Universidad de Cornell en 1999. Además, fue becario Fullbright del Departamento de Estado de Estados Unidos.

 

Al volver a Argentina, se hizo cargo de la Maestría en Economía de la Universidad de San Andrés (UdeSA), transformándola en la más prestigiosa del país, y en una de las mejores de Latinoamérica.

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Recuerdo mi experiencia como alumno, cuando tomé su curso de Microeconomía I, materia de tercer año. Esa materia es fundamental para entender el pensamiento neoclásico. No encontré nunca a nadie que supiera transmitir esa herramienta de la forma en la que él lo lograba. Se podía cursar la materia, y tomarla como “un temario más”, o anotarse en el curso del profesor Kawamura y entender cómo se estaban comprendiendo los fenómenos económicos hoy en el mundo.

 

El había vuelto poco tiempo antes a la UBA, en un momento difícil del Departamento de Economía, para dar una mano a la institución que lo formó.

 

Estar con él en el aula, pese a ser simplemente un estudiante de licenciatura, era estar a nivel de doctorado, por el gran alto nivel de formalización de los conceptos. Basicamente, sus pizarrones y sus explicaciones eran un manual de economía mainstream, que se iba plasmando a medida que iban pasando las clases.

 

Pasar por sus clases era nivelarse hacia arriba. Siempre hacia arriba. Era imposible no adquirir nuevo conocimiento junto a él. En tiempos cuando todo parece ser multimedia y virtual, nada podrá reemplazar estar sentado en una de sus clases.

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Cuando supe que sus trabajos estaban relacionados con la macroeconomía, la economía financiera y las crisis de balanza de pagos, entre otros varios campos, comprendí que era como haber tenido a Albert Einstein enseñándome introducción a la física.

 

Junto al profesor Heymann, y el recordado Canavese, Argentina nunca tuvo oportunidad más cercana de tener un Nobel de Economía, por la calidad de sus trabajos, su rigurosidad y su el continuo estudio.

 

Fue querido y respetado por todo el ámbito académico, sin importar ideologías o tendencias. No hubo nadie que no haya conocido al doctor Kawamura que no haya pensado “es el mejor de todos nosotros”. Colegas, alumnos y profesores. Todos.

 

Los que hemos sido alumnos de él en alguna instancia, siempre lo recordaremos así. Como el mejor.

 

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