Subas de tarifas en el 1º semestre para evitar impacto electoral

29 de diciembre, 2018

 

Año nuevo, aumentos nuevos. El primer semestre de 2019 traerá consigo otra ronda de suba de tarifas en el transporte público y en la energía eléctrica para el Aérea Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En transporte, la suba será escalonada a lo largo del primer trimestre y acumulará cerca de 40% de aumento con respecto al valor actual del boleto. La electricidad, por su parte, presentará una suba de 55% desde febrero hasta agosto. Y además se esperan aumentos de 44% en agua y 35% en gas.

 

La reactualización de tarifas se debe a la quita de subsidios para alcanzar el déficit cero, la devaluación de 2018 y al propio atraso que acumulan las tarifas de transporte. Con este esquema, el Gobierno espera limitar los aumentos solo a la primera mitad del año, para no ver perjudicado su desempeño electoral. No será fácil.

 

“Se va a concentrar el aumento de tarifas en la primera parte del año, lo más alejado posible de las elecciones. El Gobierno va a intentar que no haya cimbronazos con el dólar, para que no haya más aumentos en la segunda mitad del año. El objetivo es lograr una calma tarifaria en los meses previos a las elecciones. El Gobierno apuesta a que este sea el piso de la recesión, para mostrar alguna esperanza de recuperación en la campaña”, explica Martín Kalos, director de la consultora EPyCA.

 

El boleto mínimo de colectivo, hoy en $13, pasará a $15 desde el 12 de enero. En febrero y en marzo habrá dos subas de un peso cada una. La tarifa social también estará afectada por los aumentos: subirá 90 centavos en enero y pasará a costar $6,75. Luego, en febrero subirá $0,68 y en marzo $0,67. Cabe recordar que la tarifa social, dirigida a jubilados y pensionados, personal de trabajo doméstico, beneficiarios de planes sociales y excombatientes de Malvinas, otorga 55% de descuento en el boleto. Hay 3,8 millones de personas beneficiarias de la tarifa social. Además, en días hábiles, el 43% de los pasajeros recibe descuentos por la Red Sube, para quienes realizan más de un viaje. Aunque el Gobierno se sirve de estos datos para relativizar el impacto del aumento, los especialistas ven esta alta cantidad de subsidios como un problema. “Nunca llegó a ser 50-50 la relación entre el costo del boleto y el subsidio. Hoy, con lo que paga un pasajero no se llega ni a cubrir el 50% del costo”, afirma Gabriel Caamaño Gómez, economista jefe de Consultora Ledesma.

 

Los trenes también aumentarán, aunque en distintas magnitudes según la línea. Por ejemplo, en el Mitre, Sarmiento y el San Martín el mínimo, que hoy es de $8,75 (sin tarifa social) y $3,94 (con tarifa social), pasará a valer en marzo $12,25 (sin tarifa social) y $5,51 (con tarifa social). Para el subte, donde ya estaban previstos aumentos escalonados de un peso cada mes hasta febrero, el Ministerio de Transporte propuso un aumento de $2,50 a partir de marzo y $2 a partir de abril. De cumplirse esta propuesta, el boleto de subte pasaría a costar $21 en abril del año siguiente. Y el impacto en el bolsillo será fuerte. “En el IPC, pesa más el transporte que el gas y la electricidad. Así que van a pesar mucho estos aumentos”, dice Caamaño Gómez.

 

“Por motivos políticos se fue posponiendo el aumento tarifario del transporte, para no seguir golpeando al salario real, que está muy golpeado y ya cayó 10% este año. La suba del transporte impacta muy directo en el costo de vida y en las negociaciones salariales. Además, la suba en energía afecta en la producción, porque es un insumo importante”, completa Kalos.

 

Al igual que en transporte, las subas en las tarifas energéticas también serán escalonadas. El agua tendrá dos aumentos: uno de 17% en enero y otro de 27% en mayo. La electricidad aumentará 26% en febrero, 14% en marzo, 4% en mayo y 4% en agosto. La única excepción es el gas, que tendrá un único aumento de 35% en abril. “Vamos a tener ajustes en gas y electricidad, porque el aumento del tipo de cambio generó en el segundo semestre de este año que se deteriore la relación costo-tarifa”, explica Caamaño Gómez. “Estos aumentos en energía, muy por arriba de la inflación de 2019, que será alrededor de 30%, se dan porque están pasando a precios la devaluación de 2018”, coincide Kalos.

 

¿La inflación del año que viene podrá bajar pese a los aumentos tarifarios? Los especialistas creen que sí. “Contra ciertos bienes y servicios, como el transporte, obviamente el salario no se va a recuperar, porque está en curso un ajuste de precios relativos. Sin embargo, los ingresos en promedio sí se van a recuperar. En promedio, la inflación va a bajar en 2019, aunque va a seguir siendo alta, cerca de 30%”, afirma Caamaño Gómez.

 

“Mientras el dólar no se dispare, deberíamos tener una baja en la inflación. Va a ser una desaceleración que no va a ser tan rápida como el Gobierno espera. Por eso, puede haber una presión a la actualización de tarifas hacia fin de año, después de las elecciones. Con respecto al salario real, va a haber mucha heterogeneidad. Algunos sindicatos van a ganarle a la inflación y otros no”, cierra Kalos.

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