Una megaobra de US$ 1.200 M contra las inundaciones

5 de diciembre, 2018

Una megaobra sobre el río

 

Por Eliana Esnaola

 

Uno de los grandes temas de este siglo es el cambio climático y sus manifestaciones son cada vez más significativas. El centro de Argentina ha sufrido su impacto, basta recordar las dos inundaciones de 2016 y 2017, y la peor sequía del último lustro ocurrida este año.

 

Frente a este escenario, el Plan Maestro de la Cuenca del Salado promete ser la obra más grande de protección de inundaciones que se está haciendo en el país.

 

El Gobierno Nacional está avanzando en la última etapa del Plan Maestro del Río Salado, es decir, el tramo IV y prevé finalizarlo en un período de tres años.

 

En el marco de un recorrido que realizó El Economista, junto a otros medios por las obras sobre el Río Salado que se encuentran a 30 km de Lobos, el secretario de Infraestructura y Política Hídrica del Ministerio del Interior, Pablo Bereciartúa, resaltó: “Es la obra más emblemática y ocupa 17 millones de hectáreas”. Del plan original, el tramo IV tiene una extensión de 220 km, es la etapa más grande y hasta ahora tiene comprometidos US$ 1.200 millones en contratos.

 

En cuanto al objetivo, precisó: “Lo que hacemos con esta obra es ordenar la inundación y disminuir los tiempos de residencia del agua, dado que se trata de una cuenca endorreica y según sus características naturales no tiene una red de drenaje natural formada”.

 

Para Bereciartúa, las obras que están en marcha actualmente afectan de manera directa e indirecta aproximadamente a un millón de hectáreas. “Tiene un enorme impacto productivo, pero en el centro de Argentina hacen falta muchas obras. Tan es así que estamos haciendo 190 km de canalización en el río San Antonio, entre Córdoba y Santa Fe, y hemos propuesto realizar una hidrovía continental en el centro de Argentina perpendicular al Plan Maestro de la Cuenca del Salado”, comentó a la prensa.

 

No obstante, Bereciartúa insistió en la importancia de la administración de las obras para que funcionen bien, y agregó: “También hay decisiones que hacen a lo productivo, qué se produce y como esa producción interactúa con el clima, y la gestión de los canales, si están todos relevados, algunos los llaman canales ilegales o clandestinos”.

 

En obra

 

Durante la recorrida que se realizó frente a la obra cuya adjudicación está en manos de las empresas Helport y Chediakque, y se localiza desde Carlos Beguerie hasta la laguna Las Flores, Eduardo Busso de la Dirección Provincial de Obras Hidráulicas, precisó como es el operativo: “Se trabaja con retroexcavadoras en las zonas de taludes y con draga las zonas de solera”, y al respecto, detalló:

 

“La draga es como un pequeño barco que tiene un cortador en la punta, el cual va triturando el suelo y una bomba muy potente que absorbe ese suelo en suspensión en el agua. De ese suelo, entre el 35% y el 40% es material sólido y el resto es agua, eso se transmite por una cañería y se vuelca a lo que es un recinto”. La draga dispone de un software que guía el rumbo, la posición y profundidad. Permite en tiempo real ir corroborando la profundidad de dragado, y señalan que es una herramienta de gran ayuda sobre todo durante la noche.

 

A modo de ejemplo, Bereciartúa resaltó: “Desde que iniciamos el trabajo en 2016 está estimado que hemos sacado tierra equivalente a cuatro estadios de River, y a dieciséis manzanas de la ciudad de Buenos Aires, si todas ellas tuvieran edificios de diez pisos”.

 

Hidrovía navegable

 

En diálogo con El Economista, Bereciartúa a resaltó que la primera y principal razón por la cual proponen realizar la hidrovía es la adaptación del centro de Argentina al clima, sobre todo al cambio climático. “Este sistema es de norte a sur y permite mover agua sobre todo excesos del norte hacia el sur. Es una especie de reservorio lineal de 650 km que corta las principales cuencas de Córdoba”, explicó. En segundo lugar, señaló que hay muchos canales privados que se pueden vincular a este reservorio lineal, así se crea un orden y un sistema que permite que los impactos en excesos, disminuyan. A lo que agregó que el agua que se acumula allí puede servir para riego.

 

A su vez, subrayó: “Hemos pensado la hidrovía como navegable, ese corredor en el cual va la hidrovía termina en un punto estratégico que es Catriló (La Pampa)”, y argumentó: “Allí pasa el ferrocarril que va al puerto de Bahía Blanca, entonces se puede usar la hidrovía para mover carga hasta Catriló y de ahí, subir esa carga al ferrocarril que va a Bahía Blanca, hoy es el puerto más importante en el Atlántico que tiene Argentina”. Según informó el funcionario, la propuesta ha despertado gran interés, y el próximo año se tomaría la decisión de licitar o no la primera etapa del proyecto.

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