Las influencias recíprocas entre elecciones y economía

6 de diciembre, 2018

 

De cara a las elecciones de 2019, el oficialismo comienza a definir su estrategia. Los temas a resolver son muchos, entre ellos, la fecha de las elecciones en los distritos que gobierna Cambiemos: Buenos Aires, CABA, Mendoza y Jujuy. No hay coincidencia sobre si conviene unificarlas con las nacionales para que empujar la reelección de Mauricio Macri o si por el contrario es preferible asegurar algunos triunfos propios para diluir el impacto de los éxitos opositores en los distritos que darán inicio al calendario electoral.

 

En el Gobierno, antes de tomar definiciones, esperan que en diciembre no haya conflictos y que la economía, al menos, pare de caer en el primer trimestre del año que viene. Pero así como las chances electorales del oficialismo requieren de mejoras en el frente social, en el Gobierno saben, y el ministro Dujovne lo reconoció con toda claridad, que la economía no se va a recuperar si se percibe que Macri puede perder porque en ese caso habrá una enorme incertidumbre. Y varios ministros se lo dicen a los empresarios con los cuales se reúnen. En su reciente visita al país, Jamie Dimon, N°1 del JPMorgan, les dijo a los principales integrantes del mundo de los negocios en el país que los bancos internacionales perderán todo interés en Argentina si Macri no gana las elecciones.

 

Para que el Gobierno puede mostrar un balance económico no tan negativo, requiere que 2019 muestre mejores indicadores que 2018 (no hace falta mucho) y para ello es clave que se crea que puede continuar.

 

La campaña no girará exclusivamente sobre la economía, habrá otros temas y se producirá una fuerte polarización entre antimacristas y antikirchneristas pero el oficialismo no podrá en términos electorales un deterior mayor de la economía.

 

Además de las elecciones nacionales, en Cambiemos consideran que tienen posibilidades de ganar la gobernación en algunas provincias por ejemplo Santa Cruz y La Rioja. Pero tampoco pierden la esperanza de ser competitivos en los dos distritos que siguen a Buenos Aires por el tamaño de su padrón: Córdoba y Santa Fe. Esa fue una de las conclusiones de la cumbre oficialista del martes a la noche.

 

Esas provincias elegirán a sus autoridades en una fecha distinta a la de los comicios nacionales. Córdoba votará el 12 de mayo y la competencia será entre dos espacios. Santa Fe votará en junio pero la provincia aparece dividida entre tres fuerzas.

 

Otra diferencia es que Santa Fe tiene primarias y Córdoba: por ende, Cambiemos deberá definir un mecanismo para definir a sus candidatos y no tiene mucho tiempo para hacerlo porque se adelantó el calendario electoral. El problema se concentra en la UCR por que el intendente de la capital, Ramón Mestre, quiere que se hagan internas abiertas, mientras que el otro candidato a la gobernación, Mario Negri, pretende que se decida mediante encuestas realizadas por tres o cuatro consultoras con las mismas preguntas y metodología.

 

El sector de Negri sostiene que con las internas abiertas, el peronismo podría interferir en ese proceso favoreciendo a Mestre a quien el oficialismo local preferiría como adversario. En el PRO están más cerca de la propuesta de Negri porque quieren evitar una interna dura, con riesgos de judicialización y recuerdan que la selección del candidato mediante encuestas había sido aceptada por todos los sectores.

 

En Santa Fe, las primarias pueden ordenar las diferencias internas aunque parece haber coincidencia en apoyar al intendente de la capital provincial, José Corral, un radical que tiene un estrecho vínculo con el Gobierno.

 

Las elecciones locales irán mostrando el humor del electorado y, en alguna medida, pueden anticipar el resultado de octubre. Por eso, también tendrán impacto en la economía y ese es el motivo por el cual el Gobierno les presta tanta atención.
Autos

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