Elizondo: “El G20 no corrige los problemas domésticos”

4 de diciembre, 2018

Entrevista a Marcelo Elizondo Director de la Consultora DNI Por Paula Etcheberry 

 

Tras la cumbre de líderes del pasado fin de semana, El Economista dialogó con Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI y experto en comercio internacional, sobre los efectos de la cumbre en la economía mundial y local.

 

¿Cómo impacta el G20 en el comercio internacional, teniendo en cuenta que hubo logros importantes como la tregua comercial entre China y EE.UU. y el compromiso de reforma de la OMC?

En el G20 se envió una señal de respeto por el comercio internacional. Aunque el documento final firmado no incluyó la declaración en contra del proteccionismo, reconoce al comercio como motor de la economía y plantea las virtudes del multilateralismo. Es una gran noticia considerando lo que se esperaba. Ha sido una reunión muy positiva en comparación con las expectativas de hace 2 o 3 meses. La firma del tratado comercial entre México, EE.UU. y Canadá, que reemplaza el Nafta, también es una excelente noticia. Sobre todo porque (Donald) Trump antes amenazaba con salir del Nafta. También es una gran noticia la tregua comercial por noventa días entre China y EE.UU. Por último, lo de la OMC es solo una manifestación, pero es importante porque Trump también amenazaba con retirarse de ella. Estos tres aspectos son grandes logros.

 

¿Cómo se explica la tregua en la guerra comercial entre China y Estados Unidos?

El acuerdo entre Estados Unidos y China deja varias conclusiones. Principalmente, que el mundo está ante una nueva bipolaridad. Ambos países formaron una especie de G2. Lo que pase entre ellos condiciona a todos los demás. No sabemos si este acuerdo será definitivo, porque dura noventa días. EE.UU. pone condiciones a China que hay que ver si las cumple. Segundo, está claro que EE.UU. no ingresó en un neoproteccionismo ideológico. EE.UU. genera una disputa de aranceles para condicionar la economía china. Estamos en una disputa por ver quien ejerce el liderazgo en el mundo. Y hoy el liderazgo no es militar. Es económico.

 

Ayer el dólar bajó, el riesgo país también retrocedió y el Merval subió 2% ¿Tiene que ver esto con el escenario de optimismo pos-G20?

Hay un contagio de lo que pasa en el mundo. El mundo ha tomado en general muy bien lo que ocurrió con el G20. También el mercado argentino interpreta el G20 como una victoria del presidente (Mauricio) Macri. Eso evidentemente mejora las cotizaciones. Además, para Argentina hubo también buenas noticias en las bilaterales, que trajeron compromisos de inversión y comercio con Estados Unidos y China, y otros organismos como el BID. A esto se le suma que se toma nota de que hay una distensión en comercio internacional, por la tregua entre China y Estados Unidos. La guerra comercial afectaba al país de varias maneras. Por ejemplo, generaba una baja en el precio de la soja.

 

Los logros alcanzados durante la cumbre del G20, ¿pueden servir para atraer inversiones al país?

El G20 se organizó muy bien. Argentina demostró que tiene capacidad de organizar un evento de gran magnitud. Pero el G20 no corrige los problemas domésticos. Las inversiones llegarán cuando Argentina corrija sus problemas de fondo. Entre ellos, los ancestrales problemas fiscales, los obstáculos en los marcos regulatorios y las dificultades en la macroeconomía. También necesitamos una menor volatilidad cambiaria y bajar las tasas de interés. El G20 no resolvió ni puede resolver esas cuestiones, aunque sirvió para que Estados Unidos y China prometan asistencia e inversiones en Argentina.

 

Los acuerdos alcanzados con China en las bilaterales ¿pueden darle un nuevo impulso al comercio exterior argentino?

Las bilaterales son mejores noticias por el lado de la atracción de inversiones que por el del comercio. Se establecieron al
gunas inversiones amparadas por el Estado chino y otras de empresas privadas chinas, que el Estado garantiza. Hay US$ 4.000 millones por esta vía. Y en cuanto a las inversiones de EE.UU., son casi US$ 1.000 millones garantizados, en sectores como energía y transporte, relacionados a obras públicas e infraestructura. Al igual que con China, la inversión la hacen empresas privadas, pero el Gobierno se encarga de garantizarlas. En términos de comercio no hubo grandes novedades, aunque China permitió que ingresen algunas frutas argentinas y Trump, la importación de carne. Pero esto no cambia sustancialmente la situación del comercio argentino. Las grandes novedades se darán cuando Argentina se siente a discutir el futuro del Mercosur con Brasil, Uruguay y Paraguay. Esto no pudo darse en la cumbre porque Michel Temer es un presidente de salida.

 

¿Qué rédito puede obtener el Gobierno en términos económicos del G20?

La mejor manera de capitalizar esta inyección de confianza en el plano internacional es avanzar con las reformas domésticas. Hoy Argentina está enfocada en resolver cuestiones urgentes, como el tema fiscal. Argentina todavía no tiene garantizada su sostenibilidad fiscal, por eso es necesaria una reforma. Tampoco ha avanzado en resolver reformas como la tributaria, para otorgarle un entorno más amigable a las empresas, o la laboral, para que los puestos de trabajo estén vinculados con una economía más dinámica y flexible. También faltan reformas regulatorias propias de cada industria, para eliminar las rigideces de algunos marcos regulatorios. Queda pendiente una mayor apertura comercial. Nos quejamos de que exportamos muchos bienes primarios y eso es porque nuestra economía está todavía muy cerrada. La cumbre crea un clima muy propicio y favorable para la relación de Argentina con el mundo. Indudablemente el mundo ha apoyado a Argentina. Lo han hecho todos los líderes mundiales. Pero no suplanta la necesidad de reformas domésticas.

 

¿De qué manera puede obtenerse el consenso necesario para avanzar con las reformas?

El Gobierno debería aprovechar este impulso para recuperar el liderazgo en la agenda pública y encabezar las reformas. Muchas de ellas no van a surgir gracias al acuerdo de todos los sectores. El Gobierno no va a encontrar unanimidad. El consenso se va a dar con algunos sectores. Hoy, en comparación con el mes anterior, el Gobierno está más fortalecido para hacerlo. Inclusive en el plano internacional, puede liderar el reclamo por más integración económica en comercio e inversiones. Lo importante es tener proyectos muy sólidos e inobjetables desde lo técnico.

 

La imagen que dejó el Gobierno argentino en la cumbre, ¿ayuda en su relación con el FMI?

El FMI ya ha actuado muy a favor de Argentina. La asistencia económica de US$ 57.000 millones muestra que el mundo apoya a Argentina y es consecuencia del compromiso de Argentina con la comunidad internacional. Macri agradeció el apoyo de Francia para lograr el acuerdo con el FMI, en una conferencia de prensa conjunta con (Emmanuel) Macron. También fue clave la acción del presidente Trump. El apoyo del FMI muestra que la comunidad internacional apoya a Argentina, en su intención de transformarse en un país previsible, con equilibrios económicos sostenidos y apertura comercial, en el marco de una democracia capitalista del Siglo XXI. La reunión del G20 fortalece esa buena relación con el FMI que ya existía. El mundo está muy interesado en que Argentina tenga éxito. Siempre fue un país que generó entusiasmo por su potencial, pero que sufrió muchos infortunios a lo largo de varias décadas. Entre ellos, varias crisis, problemas de deuda externa, y problemas macroeconómicos. El mundo ve en Macri a alguien que puede cambiar esos muchos años de desventuras.

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