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Libertarios vs. FCE-UBA: la radiografía del duelo

13 de noviembre, 2018

 

“Bastión keynesiano adorador del déficit fiscal como política de Estado”, “bochornosa perseguidora de liberales” o simplemente “la keynesianera de Córdoba y Junín”. Con Javier Milei a la cabeza, los economistas libertarios, de creciente éxito en los medios, tienen a la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la UBA como uno de sus blancos favoritos. Sus principales voces acusan a la FCE de tener una oferta de cursos volcada a la izquierda del espectro ideológico en la Licenciatura en Economía, su carrera insigne (aunque con mucho menos alumnados que Contabilidad y Administración) y protestan por la escasa disponibilidad de cursos a cargo de profesores enrolados en la corriente libertaria conocida como la Escuela Austríaca.

 

Desde el otro lado, varias agrupaciones estudiantiles disidentes con Nuevo Espacio (la organización, alineada con la UCR, que maneja hace años el Centro de Estudiantes, con una línea discursiva menos combativa que sus pares de otras facultades) acusan, al contrario, a la FCE de estar dominada por la ortodoxia. La “síntesis neoclásica”, en su lectura. De hecho, señalan que hay pocos cursos de corrientes heterodoxas y que las autoridades persiguen a sus profesores (citan los casos de Juan Graña de Cuentas Nacionales y Andrés Asiain, de Crecimiento Económico, ambos con conflictos en los últimos años por intentos de cerrar sus cursos). Además, cuestionan que la estructura de la carrera privilegia los contenidos matemáticos y relega cuestiones de historia y política argentina y regional y tradiciones académicas latinoamericanistas.

 

El reclamo de los libertarios puede tener un punto razonable. Los únicos cursos abiertamente identificados con la Economía Austríaca en la oferta de Economía son los de Martín Krause, que imparte Historia del Pensamiento Económico y su subsecuente Historia II (optativa), ubicados en el esquivo horario de 7 a 9 de la mañana. Diego Giacomini enseña Macroeconomía y Política Económica, aunque su curso está en la currícula de los que estudian otras carreras de la FCE, como formación complementaria en economía.

 

Pero la acusación de Milei y sus partidarios de que la FCE es “una keynesianera de izquierda”, a todas luces, parece disparatada revisando tanto la currícula y la estructura de la carrera, como el plantel de profesores.

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En primer lugar, plantear al keynesianismo como una corriente de izquierda equiparable al marxismo es uno de los trucos con que el discurso efervescente de Milei engaña a su audiencia. El pensamiento del reconocido economista británico no es para nada “marginal” ni “de izquierda”, sino que es uno de los troncos de la economía mainstream sobre el que se estructuran los programas y los contenidos en las principales universidades y centros académicos de Norteamérica y Europa. La síntesis neoclásica-keynesiana es la corriente “oficial” en economía, con modelos macro de inspiración keynesiana, microeconómicamente fundados bajo los preceptos clásicos.

 

John M. Keynes establece el marco que la mayoría de los macroeconomistas usan actualmente, especialmente en lo que hace al análisis de la demanda agregada, sus componentes y determinantes y el efecto sobre ella de las variaciones en la tasas de interés. Su pensamiento se ha ido completando, aunque en evidente tensión argumental, con aportes del monetarismo de Friedman para analizar los precios y la oferta de dinero. La mayoría de los Nobel y los economistas “consagrados” se inscriben en estos marcos. Difícil imaginar la cara que pondrían en los claustros de Harvard, el MIT o en la London School of Economics si viesen los paseos televisivos de Milei presentando a Keynes como si fuera Karl Marx o Federico Engels en el prime-time del panelismo.

 

En la Licenciatura en Economía, el diseño curricular está en sintonía con lo que se enseña en las principales universidades del mundo, con un tronco de materias instrumentales de matemática y estadística (alrededor de un cuarto de las materias) y una orientación “mainstream” en las asignaturas puramente económicas, aunque con volúmenes de lecturas de otras corrientes (especialmente, del estructuralismo latinoamericano) y una oferta considerable de cursos heterodoxos. Difícil considerar “de izquierda” a una facultad en la cual las materias “núcleo” están a cargo de profesores como Daniel Heymann y José María Fanelli (Macro 2), Fernando Navajas (Organización Industrial), Enrique Bour (Micro II), Andrés López (Desarrollo Económico), Saúl Keiffman y Ariel Coremberg (Crecimiento) o Sebastián Katz (Dinero, Crédito y Bancos). A nivel posgrado, el cuerpo docente de la UBA suma en la Maestría en Economía figuras como José Luis Machinea, Luis Beccaria, Roberto Frenkel, George McCandless y su director, Martín Rapetti, que también dirige las investigaciones económicas del influyente think-tank CIPPEC.

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Los alumnos que prefieran una formación menos ortodoxa tienen sus alternativas en la oferta de la FCE, entre las que se cuentan profesores de tendencia marxista como Marcelo Ramal (Historia del Pensamiento), Rolando Astarita (Desarrollo Económico), los mencionados cursos de Asiain y Graña, además de asignaturas optativas que cubren tópicos como Economía de Género y Derechos Humanos (con la cátedra a cargo de Nora Cortiñas).

 

Otras universidades, especialmente entre las nuevas creadas en el ámbito del GBA, como la Universidad Arturo Jauretche de Florencio Varela o, particularmente, la Universidad de Avellaneda tienen un enfoque de base más heterodoxo, que trata a la economía desde la perspectiva de las ciencias sociales. Dominan allí economistas que fueron funcionarios del gobierno anterior o se enrolan en think-tanks que lo reivindican, como el CEPA.

 

Ante los escasos resultados económicos de los últimos años de la anterior y de la actual administración, el liberalismo ha ido ganando lugar en la agenda, si bien por ahora no parece traducirse en una alternativa electoral sólida. Seguramente, la FCE-UBA podría tomar nota del evidente mayor interés que economistas como Milei o Espert han despertado en segmentos juveniles que se han acercado a la economía y sumar cursos, workshops y espacios de debate con una perspectiva libertaria, que amplíe el peso de autores como Friedick Hayek, Ludwig Von Mises o Murray Rothbard en las lecturas de los estudiantes.

 

Pero, dicho esto, la Escuela Austríaca no deja de ser una corriente minoritaria dentro del pensamiento económico, mal que le pese a Milei. Con una oferta plural y atractiva de cuerpo docente y alumnos que destacan en las principales competencias del rubro a nivel grado y posgrado, la FCEUBA está lejos de ser una “perseguidora de liberales” o una “keynesería” y es, sin dudas, una de las facultades mejor gestionadas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y un ámbito de formación, research y debate que aporta mucho al mundo académico local.

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One Comment

  • nico dice:

    No solo la FCE UBA es el problema sino que otros universidades que uno pensaba mas modernas tambien son abanderadas del intervencionismo estatal , ni un ortodoxo te sale de la di tella , simplemente fanaticos de obama que sueñan con un estado grande al mejor modelo californiano (despues la gente huye por los altos impuestos pero bueno los pocos que quedan la pasan bomba mientras conserven el laburo en apple o facebook )

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