Habrá un Congreso dividido en Estados Unidos

La reacción de los mercados frente a al resultados será favorable porque implica una distribución del poder más equilibrada

Como se preveía, los demócratas recuperaron la mayoría en la Cámara de Representantes y los republicanos obtuvieron más bancas en el Senado. A partir de ahora, habrá un Congreso dividido que, en principio, le marcará un límite a Donald Trump para llevar adelante su agenda.

 

También implicará un mayor control de su gestión por parte de la Cámara de Representantes, que volverá a ser presidida por Nancy Pelosi.  En las elecciones volvieron a quedar expuestas las diferencias entre los distintos sectores sociales. El voto a los demócratas prevaleció entre las mujeres, las minorías, las personas con mayor nivel educativo y que viven en las zonas suburbanas.

 

Los republicanos tuvieron su mayor apoyo en las áreas rurales, entre los hombres blancos y los sectores con menor educación. En muchos distritos las diferencias fueron mínimas y quedó en evidencia la alta polarización del sistema político estadounidense.

 

En el caso de las gobernaciones hubo resultados mixtos. Los republicanos ganaron en Florida y Ohio mientras que los demócratas lo hicieron en Illinois, Wisconsin y Michigan. Esos cinco estados son considerados muy importantes en las elecciones presidenciales porque no tienen un comportamiento definido, suelen ser muy reñidas y, por pocos votos de diferencia,  sus electores pueden definir un resultado nacional.

 

 

Se espera una respuesta positiva por parte de los mercados a un escenario con el poder político menos concentrado dado que hasta ahora los republicanos tenían la Casa Blanca, ambas cámaras del Congreso y la Corte Suprema tiene un creciente perfil conservador.

 

“El mercado tomará esta noticia de manera positiva, entendiendo que continuarán las políticas de reducción de impuestos y estímulo al sector privado. El control demócrata de la Cámara de Diputados implica por otro lado un límite mayor a posibles ‘locuras’ de Trump”, dicen en Delphos y agregan que es “un resultado ideal”

 

¿Cómo queda Trump?

 

En términos institucionales, los republicanos tuvieron un retroceso porque perdieron el control de una de las cámaras pero, desde el punto de vista político, lograron ordenar su partido en torno a la figura de Trump. En la campaña, los candidatos lo consideraron un activo y por eso recorrió los distritos en los cuales las elecciones aparecían más reñidas e incluso lo hizo para apoyar a los que en su momento fueron sus mayores enemigos como el senador por Texas, Ted Cruz, que ganó por una mínima diferencia.

 

 

El establishment partidario que hizo todo lo posible en 2016 por evitar que Trump obtuviese la candidatura fue perdiendo espacios y casi no tiene figuras relevantes. Muchos de los que se enfrentaron al Presidente perdieron en las primarias contra candidatos que tenían su apoyo mientras que otros directamente decidieron dar un paso al costado como el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.

 

El Partido Republicano tiene hoy la impronta de Trump y es un éxito político del presidente, que ya no es un outsider, sino que expresa el nuevo establishment partidario que lo apoyará para obtener su reelección en 2020.

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