Humanizando las finanzas

El mercado financiero debe adaptarse, urgentemente, a las necesidades del mercado dinámico en el cual vivimos

Por Ruth Remesnitzky Consultora Lazos Comerciales

 

Los paradigmas están cambiando a nivel mundial, tanto en lo político y económico como en lo social, pero las entidades financieras aún no se acomodan con la rapidez que solicitan las empresas.

 

  • ¿Alguien entiende el esfuerzo que hay atrás de del que solicita un préstamo pyme?
  • ¿Los que lo otorgan pueden ver un poco más allá de los fríos números?
  • ¿Se financia al que necesita o al que más tiene?

 

Estas son preguntas que escucho todos los días, como asesora financiera y en gestión pyme y agro.

 

El mercado financiero debe adaptarse, urgentemente, a las necesidades del mercado dinámico en el cual vivimos.

 

¿Cómo puede hacerlo? Humanizando las finanzas, entendiendo al dueño de una pyme, poniéndose en su lugar, en su sentir y hacer de todos los días. La frialdad y despersonalización actual no colabora con el crecimiento necesario que deseamos para el desarrollo de las empresas porque las preocupaciones solo recaen en la cabeza de los dueños (vencimientos, cierre de mes, impuestos, pagos de sueldos, y demás), que hacen malabares para cumplir con todo a la vez. La presión y responsabilidad nadie la comparte y, sin embargo, todos (Estado, AFIP, bancos y empleados) viven de lo que generan las empresas.

 

El nuevo modelo de pyme que se está gestando comparte valores, riesgos, motivación, responsabilidades y beneficios. Con estructuras más horizontales, al igual que las decisiones. Donde la flexibilidad, compromiso y libertad son claves para el desarrollo.

 

Se está gestando un futuro en el que existirán nuevas forma de financiación para pymes, donde disminuye la burocracia, se valoran las relaciones y se agiliza la rapidez en la disponibilidad de fondos.

 

A todos nos llega nuestro Uber, se dice en el mercado, y lo podemos ir visualizando a través de diversos frentes.

 

Empresas fintech. Son compañías que aplican la tecnología para lograr el desarrollo de servicios financieros inclusivos, a las que una empresa puede pedir dinero y los requisitos para otorgarlos son pocos y simples. Aunque los costos financieros inherentes no me parecen atractivos, es destacable su agilidad e innovación.

 

Plataformas de crowdfunding. Es un sistema de financiamiento colectivo, que se está posicionando como otra fuente de financiamiento directa ante la falta de capital para dar comienzo a un emprendimiento.

 

Venture Capital. Un inversor aporta capital a startups con elevado potencial de crecimiento y altos niveles de riesgo. Recibiendo a cambio el control de un porcentaje del negocio, contando con derecho de voto en las asambleas y/o un puesto en el consejo de administración.

 

Estamos viviendo un punto de inflexión donde conviven dos modelos de negocios: uno individualista y competitivo, que no evalúa consecuencias, que acorde al momento valora las relaciones personales, y otro donde prima la asociación de redes, honestidad y compromiso conjunto, porque importa el futuro, la visión global y el impacto social.

 

Y como cierre le pregunté a un oficial de un banco, qué piensa hoy de las finanzas. “Siempre es lindo creer que cuando la empresa pide un préstamo se lo podemos dar, contribuyendo al crecimiento de ambas partes, pero la realidad actual dista mucho de esto, lamentablemente”, dijo.

 

Los viejos paradigmas ya no sirven para el mundo que viene, y las finanzas también necesitan adaptarse y humanizarse. ¡Esperemos que lo logren!

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