Fita alertó sobre la “grave” situación textil

Es el sector industrial que más ha caído desde la asunción de Cambiemos y sólo en septiembre se contrajo 24,6% interanual

la industria automotriz (13,7%) y las industrias metálicas básicas (7,7%)

 

Si bien el Estimador Mensual Industrial (EMI) de Indec para el sector manufacturero arrojó una caída interanual de 11,5% en septiembre, la industria textil presentó las cifras más alarmantes y profundiza, así, la trayectoria contractiva que tuvo a lo largo de todo 2018. En el mes de septiembre tuvo una contracción de 24,6% interanual, siendo la caída más importante del año.

 

Desde la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) aclararon que el sector se encuentra 10,5% por debajo de lo que había estado en el período enero-septiembre 2017, que a su vez estuvo estado 10,9% por debajo del período enero-septiembre de 2016. En los números de septiembre se vuelve a ver una caída significativa para la producción de hilados de algodón (-18,7%) y una aún más pronunciada en la producción de tejidos (-29,1%).

 

El empleo en la cadena de textil, confecciones e indumentaria ha reducido sus niveles de empleo en el primer trimestre de 2018 en 10.600 trabajadores, una caída de 9% respecto de 2015. Asimismo, las suspensiones en las plantas textiles son cada vez más recurrentes y prolongadas

 

A las problemáticas comunes de toda la industria –altas tasas de interés, problemas en la cadena de pagos, escaso consumo y falta de líneas de financiamiento–, desde Fita señalaron que se suman problemas particulares del sector. “Hay dos medidas que dificultan la inserción internacional del rubro. La primera de ellas fue la reducción de los reintegros a las exportaciones, herramienta orientada a evitar la exportación de impuestos”, señalaron desde la federación.

 

La segunda de las medidas implementadas que perjudica las ventas internacionales son los derechos a la exportación con un tope de $3 (y en algunos casos $4) por dólar para todas las manufacturas. Estas dos medidas profundizan los incentivos negativos para la agregación de valor a nivel local, generando un daño en la diversificación de la canasta exportadora argentina.

 

Esta conjunción de factores sigue poniendo en jaque a la industria textil nacional, lo que se traduce en cierres de plantas y concurso de acreedores de empresas con una vasta trayectoria en el país. “Toda esta situación requiere un cambio de rumbo urgente que tenga como norte el impulso a las actividades productivas, incrementando el agregado de valor y la generación de empleo de calidad”, concluyeron desde Fita.

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