El Gobierno a la espera de la apuesta exportadora

Desde el Gobierno esperan un importante aumento de 20,9% de las exportaciones para 2019

 

Por Juan Manuel Antonietta

 

De cara a la recuperación de 2019 que espera el Gobierno, su gran deseo es un crecimiento de las exportaciones. Según el Presupuesto, las ventas externas aumentarán 20,9% el próximo año, algo más que necesario en un contexto en el que no se espera tracción por el lado de la demanda interna. Así, desde el Gobierno esperan un cambio en la dinámica de los últimos años y, por primera vez, el crecimiento estaría liderado por las exportaciones.

 

Pero más allá de la necesidad por el lado externo, las exportaciones también son indispensables para cerrar la brecha fiscal. El Presupuesto 2019 espera que, por derechos de exportaciones, entren $431.651 millones a las arcas públicas.

 

La mayor integración comercial y la decisión de mantener la flotación del tipo de cambio permitirán un crecimiento significativo de las exportaciones, según el Ministerio de Hacienda. “El crecimiento de las exportaciones estará motorizado por el rebote de las ventas externas agrícolas, que cayeron en 2018 por la sequía; la mejora en las exportaciones energéticas como consecuencia del desarrollo de Vaca Muerta y una aceleración de las exportaciones manufactureras de origen industrial a la par de la maduración de inversiones, la mejora en el tipo de cambio real y la aceleración de Brasil”, confían desde Hipólito Yrigoyen 250.

 

 

Cosecha

 

No obstante, hay una aclaración importante a realizar. Gran parte del 20,9% de crecimiento de las exportaciones provendría del impulso del agro, donde se estima que la campaña muestre un crecimiento de 25% (140 millones de toneladas en el período 2018-2019 contra 112 millones en el año que se despide). La comparación contra el año de sequía marcará un crecimiento excepcional.

 

En diálogo con El Economista, Paula Español (Radar) dijo: “Una parte importante del repunte será explicada por la recuperación de las exportaciones agropecuarias que con la sequía de este año sufrieron un impacto muy fuerte y hay una expectativa por parte del Gobierno de que incrementen las exportaciones por el nuevo tipo de cambio”. Ahora bien, el gran interrogante es el factor precio. Los precios internacionales definirán la magnitud del aporte que harán a las arcas públicas, y a la restricción externa, la cosecha venidera. Más allá de los vaivenes típicos de la oferta y demanda global de los granos, la guerra comercial de China y Estados Unidos puede afectar de manera significativa el precio.

 

El economista Guido Lorenzo indicó que los volúmenes exportados y en millones de dólares no cayeron en la magnitud de lo que fue la sequía, y hubo una buena compensación con manufacturas de origen industrial. Pero además, el profesor de la UBA explicó que una de las claves de estos buenos números fue la ayuda de los precios, que mejoraron 10% interanual en 2018 durante la cosecha gruesa, factor que no se sabe si ayudará en 2019. “El escenario base de precios internacionales define entonces un FOB soja que converge a US$ 355 en mayo de 2019 (se mantiene luego en ese nivel), el maíz que sube a US$ 170 en abril de 2019 y el trigo a US$ 220 estable durante todo el año próximo”, dijeron, ayer, desde la Fundación Mediterránea.

 

“La mayoría de ese crecimiento de 20,9% será explicado por el agro y es necesario que no haya ninguna sorpresa en el resto de las exportaciones para cumplirlo. Con las actuales proyecciones de cosecha es alcanzable, pero dependeremos también del factor precio”, indicó Lorenzo.

 

Brasil

 

El gran aporte por el lado industrial lo puede dar Brasil, que continúa en niveles muy reprimidos de PIB. Despejada la incógnita política con el triunfo de Jair Bolsonaro, los analistas esperan que la actividad repunte ya que la economía brasileña continúa 6% abajo del PIB que llegó tener en 2013 y se observa un margen interesante para su expansión. Por el lado energético, el efecto Vaca Muerta no sería significativo en las exportaciones, aunque implicará una reducción de las importaciones de la mano de alcanzar el autoabastecimiento interno.

 

“El 15% de las exportaciones va a Brasil, estamos en niveles bajos, cuando a Brasil le iba a bien le exportábamos cerca de US$ 4.500 millones mientras que ahora estamos vendiéndoles solo US$ 2.500 millones por trimestre”, dijo Lorenzo, que concluyó que “hay más para ganar que para perder”.

 

Para Español, es difícil de alcanzar el crecimiento de las ventas externas señalado en el Presupuesto. “No parece que solo con el agro alcance y no se ve ninguno de los sectores exportadores a Brasil (automotriz, química de consumo, ni agroquímicos) repuntando”, opinó.

 

La realidad es que todavía no está claro qué tipo de cambio realmente terminará teniendo la economía según la directora de Radar. “Sabemos que las exportaciones industriales, particularmente a Brasil, son mucho más sensibles a la actividad allí que al tipo de cambio”, dijo y concluyó que “el tipo de cambio devaluado de hoy es una ventana de oportunidades para aquellos que ya están exportando y que tienen capacidad ociosa, para nuevas estrategias de exportación es necesaria una proyección estable y competitiva de tipo de cambio que hoy no está a la vista”.

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