“Una victoria de Bolsonaro no será una buena noticia para Argentina”

El Economista dialogó con Ramiro Albrieu (Cedes)

 

Entrevista a Ramiro Albrieu Cedes Por Alejandro Radonjic

 

En diálogo con El Economista, Ramiro Albrieu (Cedes) analiza el estado de la economía global, los impactos de las elecciones en Brasil y el nuevo escenario en Argentina, tras el acuerdo 2.0 con el FMI.

 

Empecemos por lo más general: el mundo. Días atrás, Christina Lagarde advirtió que lo que hace algunos meses eran amenazas potenciales y nubes negras hoy son una realidad. A la vez, sugirió que la semana que viene, en Bali, el WEO del FMI podría venir con un recorte en las proyecciones de crecimiento mundial para 2018 y 2019. Apuntaba a las guerras comerciales, sobre todo, pero también a las tensiones financieras en los emergentes y las dudas sobre el landing de China. ¿Se viene una recesión global en el horizonte?

Los factores de riesgo para la economía global están en buena medida determinados por lo que ocurra en Estados Unidos. Por ello, la incertidumbre es mucha. Dependemos de Donald Trump. Por un lado, está el peligro de la guerra de monedas entre Estados Unidos y China y su impacto en el comercio internacional. Recordemos que uno de los principales fuentes de crecimiento de la economía global en las últimas décadas fue la fenomenal expansión de la globalización comercial. Por otro lado, está la volatilidad financiera asociada a la normalización monetaria en la economía norteamericana y en menor medida en Europa y Japón. Por ahora la globalización comercial parece seguir su curso más allá de la retórica combativa, mientras que en el plano de las finanzas sí hubo turbulencias que amenazaron, y amenazan a los países del mundo emergente con fundamentos económicos débiles. No creo que vayamos camino a una recesión global, aunque si se dispara la guerra de monedas o Estados Unidos sube las tasas de interés en forma acelerada entraremos a un escenario distinto al de hoy, de seguro más complejo.

 

Sigamos con Brasil, que vota el domingo, y es un país que usted sigue de cerca. Todo indica que la batalla final por Brasilia será en un balotaje entre Jair Bolsonaro y Fernando Haddad. Si estuviera en el Gobierno de Mauricio Macri, ¿por quién se inclinaría y por qué?

El principal problema para la economía brasileña es la parálisis política. En ese sentido, hay que pensar e qué candidatos pueden proveer la previsibilidad que se necesita para que la economía arranque. En ese sentido creo que Bolsonaro es demasiado disruptivo para lo que necesita la economía brasileña en el corto plazo. Así, al sinnúmero de razones por las cuales sería mejor que Haddad o Ciro Gomes se impusieran, esta es una que importa a la economía argentina, y mucho.

 

Por si todo eso fuera poco, acá tenemos nuestros problemas también. Parece que ya tenemos, FMI mediante, la hoja de ruta hasta 2019: el plan doble 0%. Un plan que, además, es vinculante porque si nos apartamos en demasía se cortan los desembolsos. Económicamente, ¿qué expectativas tiene?

El dólar parece haberse calmado y, si bien es importante, no es todo. Si bien la autoridad monetaria ha logrado parar la última corrida, la volatilidad financiera no ha terminado, y nos acompañará a lo largo del año siguiente, que recordemos es uno de elecciones. Cuando termina el estrés es algo que nadie sabe. Lo que sí sabemos es que la macroeconomía está recién empezando una etapa de ajuste tanto del gasto privado como del gasto público, y que el impacto en el nivel de actividad será de magnitud. El sesgo fuertemente recesivo es común en los planes de estabilización de este estilo, y es probable que ello venga acompañado de una desaceleración en la tasa de inflación. Repasando, no creo que la volatilidad financiera haya terminado, sí creo que la economía se encamina a una recesión más profunda de lo que el Gobierno informa, y tiendo a creer que la inflación va a bajar, –aunque todavía es pronto para saberlo.

 

Vinculado a eso. Siempre hay que preguntarse, además, por la factibilidad y viabilidad. Argentina es un cementerio de planes de estabilización. ¿Cuán complejo será instrumentarlo política y socialmente? La dispersión del PJ parece ser la clave allí.

Bajo un acuerdo con el FMI siempre hay un ida y vuelta asociado a problemas de diseño y de factibilidad de las condicionalidades pactadas. El ida y vuelta es inevitable. ¿Cuál es el punto débil del plan actual? A mi entender, los reacomodamientos políticos que puedan surgir de la recesión. Creo que, a diferencia del acuerdo original. lo que se conoce del actual es consistente e implementable, pero con costos domésticos muy altos, y eventualmente prohibitivos desde el punto de vista político.

 

¿Hay luz al final del túnel en el corto plazo? El famoso “silver lining”. En concreto, ¿se puede esperar una recuperación en algún momento de 2019 o será el típico programa de ajuste ortodoxo que dura años, como el de Grecia?

Siempre hay luz al final del túnel. El tema es si esa luz es fuerte o tenue. Puede que la economía comience a recuperarse hacia la mitad del año entrante, pero no creo que sea un rebote vigoroso. Tampoco es aplicable el caso griego, donde hubo que renegociar los términos de la deuda pública. En nuestro caso los dólares aparecerán relativamente pronto pero aún así el gasto agregado de los residentes, lo que llamamos absorción doméstica, debe reducirse en forma persistente.

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