¿Será Sandleris el Volcker de Argentina?

Como el famoso titular la Fed, el nuevo presidente del BCRA apela a la ortodoxia para derrotar la inflación

“Hace tiempo que vengo diciendo que la Argentina precisa un Paul Volcker o por lo menos un presidente del BCRA con el convencimiento y el apoyo político para hacer una política monetaria muy restrictiva, así de una vez por todas apagamos este incendio inflacionario”, dijo, ayer, Arturo Porzecanski en diálogo con La Nación y sugirió que Guido Sandleris puede ser el Volcker criollo.

 

Para los millenials, Volcker fue presidente de la Fed entre 1979 y 1987 y, con un combo de tasas altas (y recesión), pulverizó la inflación que acosaba a EE.UU. a fines de los ’70.

 

Luego del debut de ayer, hay cierto de clima de optimismo entre los economistas de que el plan 0% de Sandleris puede funcionar aunque, como ocurrió con Volcker, vendrá con costos colaterales no menores.

 

“Si bien consideramos que hay buenas chances de que el programa tenga éxito en lograr la estabilidad cambiaria, todavía
debemos enfrentar un período de test del mercado y es muy probable que por varias jornadas se observe mayor volatilidad tanto del tipo de cambio como de las tasas de interés. Si se consigue la estabilización, el costo en términos de nivel de actividad será importante, ya que estamos ante enfoques muy duros tanto en el plano fiscal como monetario”, dijo Miguel Kiguel (Econviews), ayer, en su tradicional informe de los lunes.

 

“Creo que el programa estabilizará el mercado de cambios, pero la forma no es menor”, dijo Juan Battaglia (Cucchiara & Cía), quien estuvo presente en Reconquista 266 ayer en la presentación de Sandleris ante el mercado. “Estabilizar por encima de la meta implica, además de otra devaluación, perder reservas e implementar un grotesco apretón monetario e importante suba de tasas con consecuencias imprevisibles para el nivel de actividad. Estabilizar por debajo del rango permitiría cierto manejo de encajes, recuperación de la demanda de pesos y tasas de interés algo menos grotescas. Ruedas cambiarias como las de hoy (por ayer) en este contexto valen oro”, dijo, luego, en una nota a clientes.

 

Entre los traders, siempre más temperamentales, el clima era casi de euforia y algunos ya decretaban el fin de la corrida. Sin embargo, la corrida actual, que arrancó en abril, merece ser tomada con cautela. “Que no diga nadie más nada”, decía un economista ayer. “Puede ser el fin de la corrida, o puede que estornude Brasil, suba la tasa más deprisa la Fed, o algo más, y quedemos en off-side”, agregó. “Acá nunca se sabe”, concluyó.

 

 

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