Informe privado elogia “notable esfuerzo de austeridad”

El gasto primario, como porcentaje del PIB, bajó hasta 21% en los últimos 12 meses

 

Si uno escuchara a los liberales, y es difícil no hacerlo por su profusa presencia mediática, daría la impresión de que el Gobierno sigue gastando a lo pavote y lejos está de hacer un ajuste fiscal. Sin embargo, y sin dejar de escuchar a los liberales, es mejor ver los números que publica Hacienda. Si bien estos también tienen algunos truquitos contables están, por cierto, más cercanos a la realidad.

 

El lunes pasado, Hacienda divulgó los datos de septiembre y el acumulado de los primeros tres trimestres. Mostró un ajuste fuerte por el lado del gasto y, por ende, una mejora en el resultado primario, es decir, sin intereses.

 

El fin de semana, Federico Muñoz recogió esos datos, hizo algunos cálculos y confirmó que ese “notable esfuerzo de austeridad –de una magnitud comparable al que suelen reclamar insistentemente nuestros colegas libertarios– merece ser difundido y saludado”. Agregó Muñoz: “La reducción significativa del tamaño de un Estado claramente sobredimensionado es pieza clave de cualquier programa que aspire a devolver a la economía argentina a un sendero de crecimiento”.

 

Según precisó, el gasto primario acumulado en los doce meses a septiembre cayó a un estimado de 21% del PIB. Ese mismo ratio se ubicaba en 24,1% en el segundo trimestre de 2017. “El recorte del gasto en nada menos que 3,1 puntos del PIB en poco más de un año da cuenta de un esfuerzo de austeridad fenomenal”, dice Muñoz. Sin embargo, hay algunos aspectos cuestionables. Por un lado, que el ajuste recaiga en los gastos en infraestructura. Por cierto, Argentina merece gastar más, y no menos, allí. Por otro lado, “también hay que apuntar que una parte significativa del ajuste es atribuible al viejo recurso de la licuación por inflación, esto es, las partidas crecen a un ritmo bien inferior al avance del nivel de precios, lo que pone en duda su sustentabilidad a largo plazo”, dice Muñoz.

 

Allí, agrega, “encontramos particularmente cuestionable que los salarios de los altos funcionarios nacionales (cargos superiores a subsecretarios) estén congelados en términos nominales desde abril de 2017”. La decisión puede ser simpática para algunos discursos antipolítica, dice Muñoz, “pero a nuestro juicio termina castigando inexorablemente la calidad de la gestión estatal y/o promoviendo un aumento de la corrupción”.

 

Aun con esos reparos, el avance del plan de Nicolás Dujovne es importante y, más allá de ese logro, el partido más difícil será en 2019, cuando Hacienda deberá ajustar las cuentas y llevar el déficit primario a cero. Hacer eso, en pleno año electoral, sería más fenomenal aún. Y no hablar si Cambiemos gana.

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