El sacrificio detrás del plan 0% de Sandleris

Las tensiones de plan 0% son los colaterales, algo que la literatura describe como “el ratio o coeficiente de sacrificio”

 

Por Alejandro Radonjic

 

En economía nunca se acaban los problemas y hasta los países top de la OCDE tienen los suyos aunque, por cierto, no son tan graves como por estos pagos. La clave del progreso reside en que las soluciones que se aplican a los problemas (y que inevitablemente generan otros) redundan en mejoras incrementales netas que luego son validadas socialmente.

 

Sacrificio y desinflación

 

Hoy, el plan 0% de Guido Sandleris se propone acabar con la inflación. Hasta allí, todo bien. Todos a favor, salvo algunos trasnochados. Las tensiones arrancan con los colaterales, algo que la literatura describe como “el ratio o coeficiente de sacrificio”.

 

Ya lo había graficado Miguel Bein, años atrás, en el 50° Coloquio de Idea en Mar del Plata. “La inflación la resolvemos en media hora. Ponemos la tasa de interés donde hay que ponerla, bajamos el gasto público hasta donde hay que bajarlo, nos vamos a almorzar y, cuando volvemos, desapareció el país”, dijo, por aquel entonces, quien asesoraba a Daniel Scioli. Por allí circula la heterodoxia. Es peor el remedio que la enfermedad, dice ese razonamiento.

 

Pero no todos coinciden con eso. “Es un concepto keynesiano. Los monetaristas pensamos que la Curva de Philips es vertical en el largo plazo. Estas manipulaciones no tienen sentido: sólo redistribuís la inflación en el tiempo y disminuís la presente a costa de subir la futura”, dice Jorge Bertolino desde la Universidad Nacional de Rosario (UNR), aunque admite que el plan 0% de Sandleris será “sumamente recesivo” y pide reformas estructurales.

 

En una línea complementaria se ubica también Javier Milei. Días atrás, dijo en Twitter: “El Gobierno enfrentará un ajuste monetario y fiscal que, dada la nula confianza, será recesivo en un año electoral. Si el oficialismo resiste al canto de las sirenas keynesianas ganará reputación y sembrará las bases para el crecimiento futuro. Si cae en la tentación habrá crisis”.

 

“Ahora hay que ver por cuanto tiempo el BCRA va a sostener la tasa de interés en esos niveles, dado que profundiza la recesión, y posiblemente a la fuerte caída de salarios reales de este año, se le sumen algunos despidos”, agrega Eliana Scialabba (UADE) y pide no ceder ante la tentación (eterna) del atraso cambiario “en el afán de disminuir la volatilidad cambiaria”.

 

Instrumentos

 

Los instrumentos del plan 0% son supertasas de interés para secar la plaza de pesos y congelar la base monetaria hasta mediados de 2019 (con un waiver intermedio en diciembre próximo).

 

Ayer, la tasa de referencia superó 70% (Reconquista 266 aspiró unos $50.000 millones) y, según Guido Lorenzo (ACM), la tasa real es más de 20 puntos positiva. “Hasta diciembre y si el dólar se ubica en la zona de no intervención, la tasa solo puede subir, y eso es costoso y no es sustentable”, dice Gabriel Caamaño Gómez (Consultora Ledesma). En un contexto recesivo, que tenderá a agravarse (toda vez que coexiste con un bajón de todos los demás componentes de la demanda agregada), es un combo complejo. Sangre, sudor y lágrimas. ¿Y Churchill?

 

“El nuevo esquema ciertamente genera temor por su impacto sobre el nivel de actividad. La regla de ‘emisión cero’ implica tasas de intereses muy altas. Y cuanto más se tarde en estabilizar, peor. El crédito en general, y la cadena de pagos de las empresas en particular, van a sentir este apretón más temprano que tarde. Y la recesión será más profunda y prolongada que lo anticipado. En efecto, el propio Gobierno ya alerta sobre ese efecto”, dice Matías Carugati desde Management & Fit. “El costo se contará en puntos de PIB perdidos o de incremento en el desempleo”, agrega.

 

También en esa línea se ubica Martín Alfie. “Si bien el canal crediticio no es tan grande, estos niveles complican mucho a las empresas. Y si querés, la elevada volatilidad también. No es fácil proyectar en un negocio con tanta inestabilidad. La ‘incertidumbre permanente’ es enemiga de la actividad empresarial”, dice el hombre de Radar Consultora.

 

En Econviews avizoran una caída del PIB de 2,5% en 2018 y una de 0,5% en 2019, con un desempleo ingresando a la zona de dos dígitos en medio del año electoral. “No hay almuerzos gratis”, dicen desde Balanz Capital en un informe difundido ayer y anticipan despidos, quiebras y conflictos en las calles.

 

El desafío, para el Gobierno, luce tan claro como complejo. Estabilizar los mercados es clave y, aun siendo difícil, quizás sea lo más fácil. Luego vendrá la etapa de demostrar que el camino elegido fue el mejor y que las propuestas, para el futuro, son las más convenientes. Sobre eso será 2019. Falta poco.

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