El apretón monetario va a ayudar con dólar, pero profundizará la recesión

Ecolatina advierte por los costos colaterales del plan 0% sobre el PIB que, según el REM, caerá 2,5% en 2018 y 0,5% en 2019

 

La clave de las mejoras de corto plazo (y del progreso, en el largo plazo) reside en que las soluciones que se aplican a los problemas (y que inevitablemente generan otros) redundan en mejoras incrementales netas. En criollo, que el remedio no sea peor que la enfermedad. Esa clave de lectura es importante para analizar los costos y beneficios del plan 0% del BCRA de Guido Sandleris.

 

El debut, en el plano cambiario, fue positivo, dice Ecolatina. “El nuevo esquema de bandas de intervención cambiarias tuvo un debut exitoso: el dólar de referencia bajó 7% en una semana y cerró en la zona de 38/US$. Sin embargo, se hizo al costo de un fuerte aumento en la tasa de interés de referencia, que trepó más de 10 puntos, superando 70% anual. Este nivel es insostenible en el corto plazo y ya está generando problemas en la cadena de pagos. Además, desalienta potenciales inversiones productivas y el consumo a plazo, a la par que le genera una pérdida patrimonial al BCRA por el mayor pago de intereses”, advierte el reporte.

 

El cambio en la presidencia del BCRA no fue solo de nombres, agrega Ecolatina y dice que terminó de consolidar un nuevo régimen monetario: el compromiso de “emisión cero” hasta junio de 2019. “Regulando la cantidad de moneda local, se desincentiva la demanda de moneda extranjera pero, en un mercado flexible, no se puede controlar la demanda de un bien en particular. Por lo tanto, restringir la oferta de pesos que pueden demandar dólares implicará también restringir la cantidad de pesos que pueden demandar cualquier mercancía, lo que limita la capacidad de inversión y consumo de empresas y hogares profundizando el deterioro de la actividad”, dicen.

 

“Estimamos entonces que el BCRA será capaz de anclar a la base monetaria en los niveles actuales, pero al costo de un alza muy pronunciada de la tasa de interés real (no necesariamente nominal, ya que la inflación esperada irá descendiendo empujada por la recesión). Este ajuste trasladará los problemas más acuciantes de la parte nominal (inflación y tipo de cambio) a la actividad y a la cadena de pagos”, sostienen.

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