Con la inflación disparada, el salario real se encamina a su peor nivel desde 2008

Según tres mediciones privadas, el IPC de septiembre rondó el 7% y el salario real se hundió 12,4% interanual

Fin de año caliente: privados estiman 12% de inflación en el 4º T

Por Juan Strasnoy Peyre

 

El Indec publicará el IPC de septiembre recién el próximo 17 de octubre. Pero las estimaciones privadas ya trazan el pico más alto desde abril de 2002 en la serie histórica y lo ubican en torno al 7%, impulsado por la vertiginosa escalada del dólar de agosto. En plena recesión y aceleración del ajuste, el poder adquisitivo de los salarios es el gran derrotado. Una proyección privada calculó una caída de los ingresos de los trabajadores del 12% a fin de año (diciembre contra diciembre) y un retroceso promedio durante 2018 del 6%. Los principales sindicatos comenzaron a discutir la reapertura de sus paritarias, pero los analistas anticipan que ni los números más optimistas en danza llegarían a compensar lo perdido durante los primeros nueve meses.

 

Ayer se conocieron la inflación de los trabajadores, que elabora el IET (un instituto impulsado por la UMET y un conjunto de gremios); la medición de Elypsis, la consultora de Eduardo Levy Yeyati y Luciano Cohan (exfuncionarios del actual Gobierno); y la de Orlando Ferreres y Asociados (OJF). La primera dio un alza mensual de precios del 6,7%, que aceleró la interanual al 40,4% y llevó la acumulada durante los primeros nueve meses de 2018 al 32,2%. Elypsis calculó 7,3% para el nivel general y un alarmante 9,3% para el componente núcleo (que no contempla los precios regulados ni los estacionales). Mientras que OJF relevó una inflación del 7% mensual (8,6% la núcleo) que estiró la marca interanual al 38,8%. Los números privados son consistentes con el dato que publicó El Economista la semana pasada: durante los primeros 21 días de septiembre, el Indec ya había registrado una variación del 5,9% en el IPC.

 

Para más preocupación, las consultoras muestran que la devaluación del 35% de agosto se trasladó con fuerza a los precios de los alimentos durante el mes pasado. Según el IET, subieron 7,5%; para OJF, 6,04%; y para Elypsis, 8,7%. Un golpe directo al bolsillo de los hogares de menores recursos y un nuevo trampolín para los indicadores de pobreza. También se sintieron los aumentos en el equipamiento del hogar y en transporte y comunicaciones, a raíz de los incrementos en las tarifas de los servicios públicos y en el precio de los combustibles.

 

Con evaluaciones divergentes, los estudios coinciden en que octubre tiene un piso del 4%. Por caso, Elypsis considera que septiembre dejó un arrastre estadístico importante, al que se sumarán la volatilidad cambiaria, la suba de los combustibles y los incrementos tarifarios de gas, prepagas y transporte. La estimación: 4,8%.

 

OJF vio señales de desaceleración en la última semana de septiembre. Sin embargo, coincidió en que “dada la cantidad de aumentos ya pactados en muchos de los servicios regulados y el arrastre que dejó la última medición, difícilmente la inflación sea inferior al 4% mensual” en octubre.

 

Por supuesto, el actual respiro cambiario (entre ayer y ante-ayer el dólar bajó casi 8%) no provocará una marcha atrás de los precios que ya se ajustaron a la devaluación de agosto y septiembre. La inelasticidad a la baja de la inflación no se verá amenazada.

 

En el IET consideraron que “ya es prácticamente un hecho que 2018 será el año más inflacionario desde 1991: sólo si la inflación mensual del resto del año fuera inferior al 2,2% esto se podría evitar. Pero a todas luces esto luce muy improbable, habida cuenta de que aún quedan varios meses de traspaso a precios de la reciente megadevaluación de la moneda”.

 

 

Salarios en picada

 

Este cuadro, sumado a paritarias cerradas de acuerdo a la pauta del 15% primero y del 25% después (y en su inmensa mayoría sin cláusulas gatillo), genera una pendiente casi imposible de remontar para los salarios en lo que queda del año y en los primeros meses de 2019.

 

Apenas superadas las elecciones legislativas, el poder adquisitivo retomó una curva descendente ininterrumpida hasta hoy (ver gráfico). Según el IET, en los últimos doce meses la caída fue del 12,4%, el mayor desplome interanual desde 2002. En promedio, el retroceso promedio acumulado en lo que va de 2018 ya se acerca al 5% y promete seguir acelerándose.

 

Pero la pérdida de poder de compra de los salarios no es una novedad. Durante 2016 cayó 5% en promedio, en 2017 recuperó apenas 3% y este año profundiza su deterioro. ¿El saldo? Desde el cambio de Gobierno el salario real de los trabajadores registrados se hundió 14,7%. “Probablemente, esta tendencia a la baja continúe en los próximos meses, en la medida en que el traspaso a precios de la devaluación del peso se consolide. De este modo, el poder adquisitivo del salario pronto estará en su peor nivel ya no desde 2010 (como ocurre hoy) sino desde 2008”, remató el estudio del IET.

 

Revisiones

 

Mientras tanto, con las revisiones en marcha, los gremios más importantes negocian con las cámaras empresarias sectoriales el porcentaje de los aumentos adicionales. Algunos, incluso, ya sellaron sus enmiendas a los convenios salariales, con números que no llegarán a recuperar lo perdido. Comercio es el más fiel reflejo de esta realidad. El gremio que más trabajadores aglutina (alrededor de 1,2 millones), con Armando Cavalieri recién revalidado en la conducción en una polémica elección (la lista opositora de Ramón Muerza denunció fraude), confirmó ayer que acordó con la CAC y la CAME adelantar las dos cuotas de aumento previstas para noviembre y enero, que sumarán 10% a los salarios de octubre. Además, mantuvieron la revisión pautada para enero. Así, el incremento acumulado en 2018 será de 25%, 20 puntos por debajo de la inflación promedio proyectada por las consultoras privadas y 17 puntos menos que lo previsto por Hacienda.

 

Un número más elevado cerró Sanidad la semana pasada para el convenio de los laboratorios y droguerías. Sumó un adicional que llevará el acuerdo anual al 35%, con una cláusula gatillo que se activará en enero. El 35% es hasta el momento el mayor aumento sectorial alcanzado, pero también quedará detrás de la suba de precios. La clave de este acuerdo está en la actualización automática, que permitirá adecuar los salarios al IPC en el primer mes de 2019. Sin embargo, este año acumularán un importante retroceso.

 

Los cuatro gremios ferroviarios levantaron el paro previsto para ayer luego de firmar una suba retroactiva a septiembre de 10% que se sumará al 15% firmado en abril, más una suma fija mensual de entre $1.500 y $3.000 y una revisión en diciembre.

 

Por su parte, Camioneros, la UTA, la Uocra y Alimentación, entre otros, pugnan por mejorar sus paritarias. Reclamarán llegar al 35% o 40%.

 

A todas luces, los trabajadores registrados (y más aún los informales) tendrán una fuerte pérdida de poder adquisitivo en 2018. Daniel Schteingart, analista del IET, lo explicó así en diálogo con El Economista: “Como ya tenés nueve meses muy malos, para que te dé el promedio anual en cero, los salarios tendrían que subir 25% real interanual los tres meses que quedan”. Así, estimó que en el promedio anual el salario real caerá 6% y en la comparación interanual de diciembre se desplomará 12%. Y agregó: “Cuando la caída punta a punta es más alta que la promedio, el arrastre que te queda para el año que viene es muy malo. Si va mejorando algo hacia mediados de año, recién ahí empezaría a revertir. Entonces, en 2019 muy probablemente va a dar un promedio anual negativo nuevamente”.

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