Con ayuda de Brasil, el dólar volvió a bajar (y podría seguir cayendo)

Según los economistas, el “billete” podría seguir en baja y acercarse a la parte baja de la banda cambiaria

 

Por Juan Manuel Antonietta

 

En una ronda marcada por la recuperación del real tras la contundente victoria de Jair Bolsonaro, el peso volvió a recuperarse y el mayorista cerró a $37,47. La divisa brasileña, a su vez, avanzó 2,4% contra el dólar y se ubicó en $3,77 en un mercado muy optimista por la victoria de Bolsonaro y, con ella, la posible llegada de Paulo Guedes (Universidad de Chicago) como superministro de Hacienda.

 

El Mercado Unico Libre de Cambios (MULC) presentó ayer un escaso volumen en el segmento de contado (US$ 156 millones) por el feriado en Estados Unidos. También ayudó al dólar la tasa de la Leliq, que tuvo una tasa promedio de corte en el orden de 73,524%, siendo la tasa máxima adjudicada de 74,05%.

 

Así entre el apretón monetario operando a pleno y el viento favorable de Brasil, el dólar continuó su mejora: en la primera semana del plan 0% de Guido Sandleris, el peso ya había recuperado 7,5% pasando de $40,90 a $37,84. La pregunta, además de la sustentabilidad de la estrategia, es si el “billete” puede seguir bajando hasta la banda inferior de $34, o estamos sólo ante una primavera.

 

Mano carioca

 

En diálogo con El Economista, Leonardo Chialva (Delphos) explicó que hoy Mauricio Macri está jugado a dos bandas: una es Brasil y la otra es el clima. “Con la mejora de Brasil comienza a darse a una de las dos condiciones que necesitábamos para empezar a salir de esta situación actual”, indicó. Así, si la evolución del principal socio comercial de Argentina continúa siendo favorable, dice Chialva, puede haber un contagio positivo y puede seguir mejorando el tipo de cambio. “Hoy nadie apuesta hasta dónde puede ir el real y mucha de la evolución del peso está vinculada a Brasil”, opinó el socio de Delphos y concluyó que “si bien todo marca de que seguirá mejorando la situación en la región, que llegue a $34 el peso parece poco probable”. Siendo optimistas, dice, parecería que podría llegar a $35,5-$36 “en el mejor de los casos”.

 

Argentina juega

 

Pero más allá de la ayuda de Brasil, en nuestro país también hay un torneo local. Según Eric Ritondale (Econviews), la caída de la demanda de atesoramiento y el superávit comercial dan un panorama optimista sobre estos niveles de dólar. “La pregunta más que la estabilización del tipo de cambio es cuando la tasa empezará a bajar y eso es más complejo”, advirtió.

 

“Estamos experimentando con esta medicina que es la asfixia monetaria intensa”, opinó, por su parte, Jorge Carrera (Conicet-UNLP). Según el ex Jefe de Investigaciones del BCRA, la combinación de esta asfixia sobre el circulante y la tenencia de dólares sobre particulares que han dolarizado al máximo todos sus excedentes va a hacer que exista alguna oferta privada de la divisa americana. “Manteniendo una tasa alta que haga que los excedentes, como las Lebac que se liberen, no vayan a dólar, se podría presentar en el mercado una cierta oferta de agentes económicos que necesitan pesos para operar y la tasa alta sostendrá la idea de que se mantengan en la moneda nacional”, explicó.

 

Según Ritondale, el mejor escenario para el Gobierno es la banda cambiaria inferior: allí el BCRA podría intervenir (comprar dólares) y expandir la base monetaria. “No hay mucha información al respecto pero se entiende que ahí se podría emitir pesos y acelerar la baja de la tasa, y no ser tan duros monetariamente”, explicó el economista de Econviews y agregó que “no obstante, no perdamos de vista que, con la inflación, la tasa real puede ser de 0%, o incluso negativa, y hay que tener paciencia porque no va a ser de un día para el otro la estabilización”.

 

No obstante, este esquema que luce tan duro tiene sus válvulas de escape. “La base monetaria da ciertos grados de libertad, además del salto permanente de la base de diciembre”, explicó Carrera y aclaró que “si fueran estrictos como señalan, el esquema garantiza tasa alta y presión a la baja sobre el dólar para ir alimentando la liquidez”.

 

“Mientras se mantenga muy firme la política, el tipo de cambio puede estar cerca de la banda baja porque no hay un excedente tan gran de pesos a esta tasa de interés. La externalidad de todo esto es que se profundiza tremendamente la recesión. El costo de este programa tan rústico es que para adaptar las expectativas de inflación es necesario de una gran recesión hasta que todos los agentes se den cuenta de que es un apretón muy grande”, señaló Carrera.

 

El investigador del Conicet concluyó: “El daño sobre la actividad que puede generar este plan es muy grande y preocupa la pérdida de capacidad y la nueva liquidez. La promesa de pago de la Leliq implica que se tendrá que reabsorber esta tasa que, en términos efectivos, ronda el 104% anual”. Por ahora, concluyó, “se ve dudoso en el mediano plazo que se pueda bajar la tasa sin generar grandes fluctuaciones en el dólar”.

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