Fuera del radar, “beneficios” del dólar alto y los tres escenarios para 2019

No hay entusiasmo entre los inversores. El Merval pierde 15% en el mes (y se desploma en dólares en 2018) y el riesgo país no baja de los 700 puntos

Fuera del radar, “beneficios” del dólar alto y los tres escenarios para 2019

 

Por Leandro Gabin 

 

No hay entusiasmo. Esa es la percepción que se advierte entre los inversores y gestores de fondos con Argentina. Los activos locales están en la mediocridad y no mucho más. El Merval pierde 15% en el mes y 5% en el año (y en pesos, algo que se amplifica medido en moneda dura). El riesgo país, que ensayó una baja después del segundo acuerdo con el FMI, quedó en torno a los 700 puntos. En 2018, sube 87% y sigue en niveles de “game over” para el país. “No pasa nada. Nadie está apurado a entrar al mercado. La verdad es que esta tranquilidad del dólar, lograda por tasas del 73% de corto plazo, sólo presagia más recesión y menores chances de que la actividad repunte más temprano que tarde”, explicaba un pope de la city porteña. “Y los de afuera ahora están todos mirando a Brasil. (Jair) Bolsonaro se lleva todas las apuestas. A nosotros no nos dan bola”, remataba.

 

La economía tampoco entusiasma. En Wall Street creen que la recesión se extenderá más de lo que desea el Gobierno y eso pone los pelos de punta a los que tienen que decidir si toman posiciones o no. Por lo pronto, la calificadora Moody’s dijo que la economía argentina “habrá de enfrentar una recesión que se extenderá hasta 2019, aunque afronta bajos riesgos de refinanciación”.

 

En boca del VP de la agencia, Gabriel Torres, “la volatilidad histórica de la economía argentina afecta el perfil crediticio soberano”. “Tras años de crecimiento intermitente en el periodo 2011-17, la economía argentina se contraerá 2,5% y 1,5% en 2018 y 2019, respectivamente”, dice.

 

La apuesta oficial es que recogerán los frutos de la mejora de competitividad que trae el dólar súper alto. Imaginan que eso equilibrará los rojos comerciales y de cuenta corriente del país, dejando una economía más saludable hacia adelante.

 

En Wall Street creen que la recesión se extenderá más de lo que desea el Gobierno y eso pone los pelos de punta a los que tienen que decidir si toman posiciones o no

 

Según el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, la devaluación del peso está provocando un fuerte cambio de precios relativos (mayor competitividad)

 

  • El tipo de cambio real bilateral contra el dólar ha pasado a un nivel comparable con el de 2007, cuando aún la Argentina conservaba superávit gemelos, fiscal y de cuenta corriente. En la medición del tipo de cambio multilateral y el bilateral contra el real, el índice es similar al de 2011.

 

  • Los salarios en dólares de la industria se ubican ahora 43,1% por encima de los de Brasil, una brecha cercana al promedio de los últimos veinte años, que compara con picos de 192,6% (Argentina vs Brasil) en octubre de 2015 y de 173,1% en octubre de 2001. A su vez, el salario neto del sector de hoteles y restaurantes a setiembre de 2018 se ubica algo por encima de las remuneraciones en dólares de Perú y Brasil, pero significativamente por debajo de Chile y Uruguay.

 

  • Comparando una canasta amplia de productos y servicios, se tiene que en marzo de 2017 la Argentina resultaba cara en dólares en la mayoría de los items, tanto contra países de la región como del resto del mundo, mientras
    que a setiembre de 2018 ocurre lo contrario. La muestra incluye desde el precio de la carne vacuna a los servicios de Internet, pasando por el costo del transporte público, la leche, el agua, gaseosas, el menú McDonald’s, indumentaria, zapatillas, combustibles y el alquiler de un departamento de un dormitorio.

 

También Grupo SBS emitió un paper para empezar a medir el “éxito” del nuevo esquema cambiario y su impacto. Dice que hay una muy fuerte contracción para los gastos de turismo en el exterior: los últimos datos muestran que el stock de préstamos con tarjeta en dólares cayó por debajo de US$ 250 millones por primera vez desde el tercer trimestre del 2014. “Reforzando esta señal, la Cámara Nacional de Comercio de Chile reportó que los gastos de argentinos con tarjeta en su país cayeron 77,5% interanual en el mismo período. Estos datos son centrales recordando que el déficit de turismo fue una de las principales causas del deterioro de la cuenta de servicios en los últimos años”, acota SBS.

 

Aunque con mayor rezago, los datos relativos al comercio de bienes también serían auspiciosos. Por un lado, las importaciones no agrícolas frenaron abruptamente su crecimiento pasando de una expansión de 32,3% en enero a una contracción de 4,3% en agosto. Por otra parte, en septiembre el comercio de bienes con Brasil volvió a equilibrarse tras 4 años en terreno negativo.

 

“El tipo de cambio real actual parecería ser más que suficiente para corregir el déficit de la cuenta corriente, por lo que la dolarización de portafolios es la dimensión que ahora domina a la hora de determinar el potencial para nuevas presiones cambiarias”, avisan.

 

La apuesta oficial es que recogerán los frutos de la mejora de competitividad que trae el dólar súper alto

 

Y creen que las señales también parecen positivas en este sentido, con una dolarización de depósitos que ya se encuentra en máximos desde el abandono de la convertibilidad y parecería haberse estabilizado. “En la medida en que la nueva política monetaria vaya logrando anclar las variables nominales, esta medida de dolarización debiera ir retrocediendo”, pronostican.

 

Pero la macro seguirá mandando. Y lo que viene no para nada sencillo para el Gobierno, a pesar de que aflojen los desequilibrios. Eco Go, los ex Bein & Asociados, publicaron su outlook para la economía argentina. Dicen que si bien el esquema actual alejó al país del escenario de espiral dólar, precios, salarios, “en el corto plazo es muy recesivo y la tasa de inflación resultante sigue siendo muy alta, aun cuando el traslado a precios de la devaluación resulta acotado”.

 

  • En base los desafíos que existen, plantean tres simulaciones para 2019 partiendo todas de nuestro escenario base para 2018: en la banda inferior (mejora) y superior (inestable) respectivamente, y un escenario base donde el tipo de cambio flota en el medio de las bandas.

 

  • En este último, las paritarias cierran en 35% (luego del salto de casi 50% en la inflación de 2018 consistente con una caída de 13% del salario real), el dólar se ubica en $ 50 a fin de año consistente con una suba de 25%, y las tarifas agregan 5 puntos a la inflación. En este escenario, la inflación se ubica en torno al 34% y el tipo de cambio real se atrasa 10%. La economía hace piso en el primer trimestre y se recupera parcialmente a partir del segundo ayudada por la cosecha, pero no alcanza para revertir el arrastre negativo que dejó 2018, en promedio cae 2,5% durante 2019 pero al tercer trimestre la economía crece un 1%. El déficit de cuenta corriente se reduce a 1,5% del PIB, y se cumple el objetivo de corrección fiscal. En este escenario la tasa de interés de la política monetaria cierra en 45% y la de plazos fijos en 35%. La interacción entre la política y la economía se torna consistente con un escenario de ingreso de capitales en un país que logró hacer el ajuste.

 

  • En el tercer escenario (banda superior), la interacción entre la política y la economía se torna inconsistente, y no se estabiliza el ingreso de capitales. En este escenario, el dólar se escapa de las bandas, las tasas de interés se mantienen muy altas y complican la estabilidad del sistema financiero, agudizando la recesión. En este escenario, se dificulta el cumplimiento del acuerdo con el FMI y es muy probable que el Gobierno tenga que reaccionar poniendo algún esquema de control de capitales que asegure la oferta de divisas frente a un mercado desbalanceado volviendo a modificar el esquema de retenciones y a renegociar tarifas energéticas.

 

Finalmente, en el primero (banda inferior), la capacidad para bajar la tasa de interés se da en simultáneo a una estabilización de la demanda de pesos en una economía donde el ajuste prima por sobre las inconsistencias de la política en las preferencias de los capitales.

 

“El equilibrio es delgado y el programa no está exento de riesgos en un contexto de libre movilidad de capitales, frente a un mundo incierto y con la sociedad aguantando la recesión mientras nos adentramos en un año electoral”, concluyen.

 

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