Analistas ven recesión más larga con fuerte impacto en el empleo

Sostienen que la recesión se extenderá más allá del verano y que la tasa de desempleo se ubicará en los dos dígitos pronto

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Por Juan Strasnoy Peyre 

 

El apretón monetario no será gratuito. La política de tasas altas y emisión 0% se monta sobre una economía barranca abajo y un plan de ajuste para alcanzar el otro 0%, el del déficit fiscal primario, y promete empeorar el impacto social de la crisis. Los economistas advierten que el esquema diseñado en Washington, en el marco de las negociaciones con el FMI para la ampliación del Stand-By, podría extender y/o profundizar la recesión, que se encamina a ser la más larga desde 2002.

 

Para algunos, cuatro o cinco trimestres de caída de la actividad es el escenario base, el optimista, pero no descartan que se prolongue mucho más. Y aun así, las características del potencial rebote –con el único motor importante en el agro– no alcanzaría para revertir el deterioro de las condiciones de vida. Otros, en cambio, ya hablan de dos años de declive económico. En cualquiera de los casos, la destrucción de puestos de trabajo, el derrumbe del salario y el aumento de la pobreza tienen allanada la ruta. Como mínimo, hasta mediados de 2019.

 

Extensión y profundidad

 

Uno de los más categóricos fue Rodolfo Santangelo. En diálogo con Canal 26, dijo que “es una crisis de profundidad moderada”, pero consideró que la restricción monetaria hará “la recesión dure dos años o más”. Pablo Goldin (Macroview), en una entrevista con El Economista, planteó que con las nuevas políticas “la recesión será más profunda y también puede ser más larga”. “A mí me preocupa la profundidad de la recesión pero, sobre todo, su duración. Estamos acostumbrados a caídas fuertes en el PIB mientras sean cortas, es decir, 9-12 meses, y haya alguna luz hacia el final del túnel. Pero si vamos hacia una recesión más larga, todo se complica. Si tomamos el inicio de la recesión en marzo-abril pasado y lo comparamos con el nivel de abril-mayo de 2019, vamos a estar 4% ó 5% abajo. Es una recesión fuerte. La última vez que pasó fue en 2009, cuando se cayó el mundo. Y puede durar más. Esperemos que no. La cosecha de 2019 puede ayudar, pero difícilmente sola te saque adelante”, agregó el analista.

 

Martín Vauthier (Eco Go) planteó que, en un escenario positivo, “en el 2º T, si el mercado financiero se estabiliza (con tasas en pesos más bajas y un riesgo país en niveles más razonables) y va aclarándose la incertidumbre política, la oferta de divisas derivada de la normalización de la cosecha y sectores como energía y turismo podría contribuir a dar vuelta el ciclo y retomar el crecimiento. De todas formas, incluso en ese escenario, gran parte de la salida de la recesión se explicaría por la normalización en el agro, porque en el medio de un ajuste fiscal de la magnitud del actual y con un programa monetario muy restrictivo (más allá de que el BCRA se dio algo de margen con algunos factores) todo apunta a que la economía no logre crecer”. Esa versión optimista dejaría una caída del PIB de 2% para 2019.

 

En su escenario base, coincidió Martín Kalos (Epyca) en que la recesión durará hasta marzo sin dudas y en que la apuesta es a que a partir de abril la cosecha la revierta. “La cosecha por sí sola va a recuperar el 30% de caída que tuvo por la sequía; va a levantar la agroindustria y a partir de ahí el transporte, el almacenamiento y la industria alimenticia. Va a ser difícil que no genere un rebote en el crecimiento económico. Pero el resto de la economía va a seguir muy golpeada porque las tasas de interés altas, que ya sabemos que se van a prolongar hasta esos meses por lo menos, más la contracción monetaria, que se va a prolongar hasta mediados de año, están profundizando la recesión. Pero el rebote será más moderado de lo que esperábamos”, explicó en diálogo con El Economista.

 

Por su parte, Irina Moroni (Fundación Capital) proyectó una caída del producto de 2,9% este año y de 0,8% en 2019, en la que la recesión duraría cinco trimestres en total, con una recuperación recién en el 3º T. “Sólo el agro y el sector externo se perciben como motores claros para 2019”, apuntó. En la misma línea, el economista Martín Alfie (Radar) le explicó a este diario que la duda es si el empuje de la cosecha logrará compensar el resto de las actividades: “Si se llega con estabilidad cambiaria, el dólar en la banda de abajo, podría verse una leve suba en el 2º T”.

 

El gran riesgo

 

Sin embargo, Kalos cree que el mayor riesgo de esta política monetaria es que se corte la cadena de pagos. “Si vos me decís que la política de tasas altas es hoy, bueno, aguanta. El problema es que esta política ya se sabe que va a durar por lo menos seis meses más. Entonces, en ese tiempo sí me preocupa que haya sectores de empresas que corran riesgo de quebrar y corten la cadena de pagos, y que eso se generalice en la medida que afecte a sus proveedoras y empresas vinculadas. Esto podría deteriorar mucho más la economía”, alertó.

 

Deterioro garantizado

 

Incluso los escenarios más optimistas planteados por los economistas muestran que el programa acordado entre el Gobierno y FMI agudizará el impacto social de la crisis. Más aún con un Estado que, lejos de actuar como contrapeso, va hacia una aceleración de los recortes.

 

El empleo comenzó un lento declive a principios de año y, con el comienzo de la corrida cambiaria, acentuó la caída. Se congelaron las contrataciones (según la EIL de agosto, las expectativas empresarias para los siguientes tres meses tocaron fondo) y crecieron los despidos. Las 6.233 desvinculaciones y suspensiones de agosto medidas por el Centro Cepa muestran un fuerte crecimiento pero no hablan aún de un “boom de despidos”, al menos en el sector registrado. Justamente, el temor de los analistas es que una crisis más aguda y prolongada potencie esa tendencia.

 

Vauthier, en diálogo con este diario, proyectó que el desempleo, que en el 2º T subió al 9,6%, se ubique en 10% para fin de 2018. “Si la recesión se prolonga más allá de marzo (lo que implica que las tasas se van a mantener muy elevadas o tenemos un nuevo round cambiario), el desempleo puede ubicarse bastante arriba”.

 

En la última suba registrada por el Indec, en los albores de la crisis, la desocupación creció principalmente porque más personas se volcaron al mercado laboral en busca de compensar los devaluados ingresos familiares. En los próximos meses, ese proceso podría aumentar ante la creciente pérdida de poder adquisitivo de los salarios y las prestaciones sociales (las consultoras estiman una caída del salario real privado de entre 11% y 12%). A eso se sumarán las pérdidas de puestos de trabajo. Un enorme caldo de cultivo para que más hogares caigan en situación de pobreza. “El impacto más grave se vería en el mercado laboral: es posible que siga creciendo el desempleo, que se destruyan empleos formales y crezcan los de menor calidad. Y eso, sumado al impacto del fuerte aumento de la inflación, va a afectar los indicadores sociales (pobreza, indigencia, desigualdad)”, sentenció Alfie.

 

Pero el deterioro de las condiciones de vida no necesariamente se frenaría con el fin de la recesión. Incluso si se cumplen las hipótesis de rebote en el 2º T, al ser el agro (una rama que genera poco empleo) el único puntal. Así lo explicó Kalos: “El agro te garantiza algunas condiciones macroeconómicas importantes (que levanten las exportaciones y haya un ingreso genuino de divisas) y reactiva varios lugares de la zona agropecuaria del país. Ahora bien, una vez que uno sale de los productores, la cadena agropecuaria está muy concentrada en pocas exportadoras, y la cadena de comercialización interna también, con el núcleo de supermercados y los grandes distribuidores. Entonces, su recuperación no se va a trasladar tan rápidamente a que las condiciones de vida y de trabajo mejoren; eso requiere otros impulsos. Empleo, pobreza y distribución del ingreso son todos indicadores que van a empeorar en el 2º semestre de este año y en el 1º de 2019 seguro. Se va a notar en las estadística el deterioro que estamos sufriendo en lo social, lo laboral y lo productivo”.

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