¿Qué herencia deja Temer?

Tendrá algunas fortalezas, varias debilidades y un desafío grande: la reforma fiscal

 

Como ocurre en todos los países, el próximo presidente de Brasil recibirá una herencia económica con algunas fortalezas y varios desafíos que enfrentar. Según el destacado economista Paulo Leme, en la lista de activos figuran una tasa de inflación inferior a la meta del BCB, que es de 4,5%; una situación externa sólida porque el déficit de cuenta corriente es de sólo US$ 20.000 millones que equivalen al 1% del PIB y la reservas alcanzan a US$ 380.000 millones; la recesión quedó atrás y el PIB subiría 1% este año y 2% en 2018 y un sistema financiero sólido.

 

La versión brasileña de la pesada herencia está conformada por un déficit fiscal primario de 2,4% y un elevado nivel de deuda interna; baja productividad que limita el crecimiento; tasas de ahorro e inversión insuficientes para que la economía se expanda a tasas altas; desempleo elevado superior al 12% y una infraestructura muy deteriorada.

 

Leme advierte sobre la necesidad de realizar reformas estructurales para asegurar la solvencia fiscal y el crecimiento de la economía. Pero no todos los candidatos comparten esa agenda y existe un riesgo creciente de que el próximo presidente de Brasil no sea pro mercado. Por otra parte, será difícil separar la suerte de la economía brasileña de la del resto de las emergentes. Y en la medida en que las tasas de interés sigan subiendo en Estados Unidos el escenario externo no será favorable para Brasil, como reconoce Paulo Leme.

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