Ministros con más poder para contexto cuesta arriba

Macri modificó el organigrama, buscando una estructura más pequeña, eficiente y concentrada en la toma de decisiones

 

Las modificaciones del esquema ministerial hacen prever una nueva dinámica en el funcionamiento del Gobierno. Al debilitamiento del jefe de Gabinete, Marcos Peña, se le suma un gabinete más “compacto” y concentrado en la toma de decisiones, con ministros que (se pretende) tengan mayor margen de acción y sean más fuertes. Que Energía pase a depender de Hacienda refuerza el foco en la cuestión fiscal en la cual las trarifas y los subsidiso energéticos tienen gran influencia. Que Trabajo sea absorbido por Producción, más allá del reclamo de los sindicatos, a su vez, intenta fortalecer la idea de mesas sectoriales o para actividades específicas con la que el Gobierno viene insistiendo.

 

Más allá de los nombres que circularon, el Gobierno no incorporó actores nuevos y el gabinete quedó concentrado en diez ministerios. Con Hacienda, Producción y Transporte como las nuevas carteras “fuertes”, acompañada también por el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda, la única que quedó sin modificaciones, junto con Cancillería. Nicolás Dujovne, desde Hacienda a Economía, ya no tendrá el rol de ministro coordinador. Varias de las áreas, antes des
centralizadas, ahora estarán bajo su control directo.

 

Dentro del ala debilitada, Peña sobresale. Macri venía resistiendo las críticas desde hacía tiempo a la jefatura de Gabinete. El Presidente hizo equilibrio y lo conservó en funciones, pero al mismo tiempo desmontó el circuito de toma de decisiones al desplazar a Quintana y a Lopetegui, que pasarán a ser asesores. Si bien Peña conservará su cargo es posible imaginar una nueva etapa, en la que el hombre de confianza del Presidente esté más volcado hacia las políticas de comunicación y a la ingeniería electoral. Se sabe que es la figura del oficialismo de relación más fluida con Jaime Durán Barba.

 

En la saga de funcionarios debilitados, también se encuentran Jorge Triaca, cuya cartera de Trabajo pasará a ser una Secretaría y dependerá de Producción. Lo mismo sucederá con Luis Etchevere (Agroindustria). A su vez el área de Salud a cargo de Rubinstein, pasará a ser una secretaría, y quedará bajo Desarrollo Social. Lo mismo sucederá
con Barañao, cuya área dependerá de Educación.

 

En el otro extremo, hay funcionarios que salen fortalecidos. De bajo perfil, quien verá incrementado su radio de influencia es la titular de Desarrollo Social, Carolina Stanley. La mujer que trabajó cerca de la gobernadora María Eugenia Vidal durante la gestión de Macri en la Ciudad, absorberá Salud. Su relación con Vidal será de gran utilidad para coordinar la ayuda social en el territorio bonaerense. Luego de los anuncios de ayer, Stanley contará con mayor presupuesto para contener las demandas sociales. Procurará poner especial énfasis en el conurbano, donde podrían aparecer focos de tensión social.

 

Otro ministro que salió fortalecido, fue Dante Sica. El hombre que asumió recientemente en Producción, absorbió el área de Trabajo y de Agroindustria. Andrés Ibarra es otro de los fortalecidos. Si bien formalmente su área se disuelve, el amigo del Presidente seguirá desarrollando las mismas tareas, pero esta vez en la vicejefatura de Gabinete. Frigerio también recibió un espaldarazo. Su presencia será clave en las próximas semanas, fundamentalmente en la negociación por el Presupuesto 2019.

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