En el inicio de la crisis, la pobreza subió a 27,3%

28 de septiembre, 2018

Stanley Sica

 

Por Juan Strasnoy Peyre 

 

Los datos oficiales terminaron de confirmarlo. La crisis económica y el programa de ajuste nos encaminan a un profundo deterioro de las condiciones de vida. Ayer, el Indec informó que la pobreza alcanzó a 12 millones de argentinos al subir al 27,3% en el primer semestre y cortar la tendencia descendente en la que había entrado en la segunda mitad de 2016. Así, 800.000 personas pasaron a ser pobres en sólo seis meses. La tasa de indigencia tuvo una suba más leve: pasó del 4,8% al 4,9%. Sin embargo, lo peor aún está por llegar.

 

La cifra alcanzada en la primera parte del año se ubicó 1,3 punto por debajo del 28,6% del mismo período de 2017, pero implicó un aumento de 1,6 punto contra la segunda mitad del año pasado.

 

Consideradas por hogares, la pobreza subió del 17,9% (en el segundo semestre de 2017) al 19,6% (en el primer semestre de 2018), y la indigencia avanzó del 3,5% al 3,8%.

 

Si bien el actual deterioro del poder adquisitivo comenzó a sentirse desde noviembre, el comienzo de la corrida cambiaria potenció los problemas: las caídas del salario y del nivel de empleo se acentuaron y la actividad económica entró en declive. Esto significa que la medición del primer semestre combinó un trimestre “pasable” y uno “malo”. Todavía faltan los “pésimos”, que incluirán los meses de mayor inflación, recesión y caída del empleo, y el shock de ajuste acordado entre el Ejecutivo y el FMI.

 

Lo reconoció ayer Mauricio Macri. Dijo que “las próximas mediciones también van a mostrar retrocesos”, tanto la del segundo semestre (que se publicará en marzo) como la del primero de 2019 (que se conocerá el mes previo a las elecciones presidenciales). Así, se esfuma una de las tres promesas presentadas como pilares de su Gobierno, junto a “la lucha contra el narcotráfico” y “la unidad de los argentinos”. Incluso un escenario optimista dejaría como saldo más personas bajo la línea de la pobreza al cierre de su mandato que las que había cuando asumió. Es que, a pesar de no haber datos oficiales del segundo semestre de 2015 por el quiebre estadístico tras la intervención del Indec, las mediciones privadas muestran una abrupta suba cercana a los 4 puntos (1,5 millón de nuevos pobres) entre ese momento y la primera medición oficial, el 32,2% del segundo trimestre de 2016.

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Números

 

Como ocurre desde hace años, la infancia y la juventud son los segmentos más afectados por las carencias sociales (cabe aclarar que el informe no detalla una segmentación por géneros de los indicadores). Un dato que reafirma la consolidación de un núcleo de pobreza “estructural”, que se expande desde hace décadas y que sedimenta un cúmulo de vulnerabilidades: alimentación deficitaria, problemas en el acceso a la salud, la educación, la vivienda y los servicios básicos, entre otras, par un sector cada vez más amplio de la población.

 

Así, en el primer semestre el 41,4% de los niños y niñas de entre 0 y 14 años eran pobres y el 8% eran indigentes. Para los adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años, esas tasas eran del 32,9% y 5,8% respectivamente. En ambos casos, por encima del nivel general del total del país. En cambio, la pobreza en los adultos de entre 30 y 64 años alcanzó el 23,2% y la indigencia, el 4%. Para los mayores de 65, los porcentajes fueron del 6,9% y del 0,8%.

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En términos regionales, la región con mayor incidencia de la pobreza fue el NEA (30,2%), seguida por el NOA (28,6%), el Gran Buenos Aires (27,8%), la Pampeana (26,6%), Cuyo (25,8%) y la patagonia (20,3%). En cuanto a la tasa de indigencia, los peores guarismos se dieron en el GBA (5,4%) y la región pampeana (5,3%). Dentro de la zona metropolitana, hubo una gran disparidad: mientras que en la CABA la pobreza fue del 11,2% y la indigencia del 2,2%, en los partidos del GBA llegaron al 31,9% y 6,2% respectivamente.

 

Por su peso en el total de la población, las subas de la pobreza en el GBA (2,3 puntos), el Gran Rosario (5,1), Gran La Plata (5) y Gran Tucumán – Tafí Viejo (2,4) fueron los principales motores de aumento general. Mientras que los aglomerados con mayor incremento fueron Santiago del Estero-La Banda (6,4 puntos), que además fue el de mayor nivel de pobreza en esta medición (44,7%); y Jujuy-Palpalá (6,1 puntos).

 

Dos datos sorprendentes los aportaron los indicadores de pobreza del Gran Resistencia y el Gran San Luis. La capital chaqueña tuvo una caída de más de 10 puntos, al pasar del 39,2% al 28,8%. Y la ciudad puntana registró un descenso de casi 6 puntos, ya que pasó del 23,8% al 17,9%.

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