El desafío de integrar cuatro generaciones laborales distintas

Reconocer las aspiraciones y hábitos es fundamental para una integración positiva dado que cada grupo etario se aproxima de forma distinta al trabajo

Por Sofía Alvarez Beroqui

 

Las organizaciones atraviesan en la actualidad procesos de cambio estructurales. Junto con la digitalización y la zigzagueante situación económica, se encuentran frente a un escenario laboral único en el que convergen cuatro generaciones: Baby Boomers, Generación X, Millennials y Centenials. Esta diversidad puede significar una dificultad o una inestimable ventaja, dependiendo de cómo se la administre.

 

Los Baby Boomers, que tienen entre 50 y 68 años, fueron los primeros en familiarizarse con la computadora como herramienta de trabajo. Comprometidos con su vida profesional, le dedican muchas horas y valoran el status. Trabajan bien en equipo, sobre todo como mentores, lo que fomenta su gratificación y autoridad.

 

La mayoría de los líderes y gerentes pertenecen a la Generación X, que van entre los 36 y 49 años aproximadamente. Marcados por la llegada de Internet, son los más adaptables al cambio. Necesitan independencia, actúan con pragmatismo, estabilidad y se motivan a sí mismos.

 

Los Millennials son la generación más observada actualmente, ya que revolucionaron las áreas de Recursos Humanos y representan el presente del mercado laboral. Tienen entre 18 y 35 años, son digitales, altamente sociables y demandan colaboración y flexibilidad.

 

Por último, la fuerza de trabajo del futuro: los Centenials. Son menores de 18 años, emprendedores, autodidactas y mucho más críticos. La inmediatez y la globalización son sus características innatas.

 

Cristina Minolli, directora del Departamento de Recursos Humanos de UCEMA, evalúa que cerca del 60% de la fuerza laboral corresponde a generaciones anteriores a los Millennials, que son los que integran el 40% restante. El desafío está en que ambos colectivos se entiendan: “Un primer paso en las empresas es realizar talleres trabajando aquellos motivos que los impulsan. La creatividad de los Millennials es muy requerida, así como la flexibilidad, adaptabilidad y proactividad que poseen, pero carecen de la estructura que sí aportan las generaciones anteriores. Cada una tiene valores y aptitudes distintas que añadir”.

 

Lograr una sinergia requiere de acercamientos, proyectos colaborativos, planes de mentoreo, capacitaciones y workshops que estimulen el intercambio. Un equipo intergeneracional no sólo permitirá resultados tangibles sino que contribuirá al desarrollo humano y profesional de los que lo integran, siendo entonces el secreto para la motivación. Como expresa Minolli: “Alcanzar ese entendimiento beneficia a ambos grupos y genera mejores resultados para las organizaciones”.

 

Matías Ghidini, Director General de la consultora GhidiniRodil, destaca que la dificultad se encuentra en la concepción de trabajo, que varía según la edad: “Las nuevas generaciones son las que marcan el camino. La gran demanda no se encuentra en la forma de trabajar, sino en el motivo. Lo que buscan es un trabajo en el cual encuentren sentido, propósito, pasión. Su objetivo es que las tareas de todos los días tengan un impacto en el resto de las personas, en el medio ambiente o en la comunidad”.

 

Al respecto, el Director Ejecutivo de GlobalLogic, Diego Santillán, considera que tanto las acciones como los beneficios deben estar orientados a los intereses de cada grupo etario. “Mientras la Generación X se encuentra movilizada por una sensación de deber y se la puede incentivar con programas acordes (como planes de prepagas o esquemas de vacaciones prologados), a los millennials sólo los impulsa la motivación. Hay que buscar la mejor manera de estimular a cada grupo, trabajando integralmente desde tres áreas: motivación y aprendizaje, flexibilidad, y una comunicación participativa”.

 

Entre las posibles estrategias a desarrollar se encuentra aplicar una comunicación horizontal que suscite vínculos, autoaalimentación, y reconocimiento; lo que puede servir también para difundir las metas de la organización, generando identificación y compromiso. Otra técnica motivacional consiste en canales digitales de aprendizaje doble vía. O en implementar la flexibilidad, no sólo en los horarios, sino desde el espacio físico (con oficinas abiertas, áreas de descanso o posibilidades de viajar).

 

Reconocer las aspiraciones, motivaciones y hábitos es el paso fundamental para lograr una integración positiva, ya que cada grupo etario se aproxima de forma distinta al trabajo y exige diferentes dinámicas. Descubrirlas es un desafío pero también una necesidad, teniendo en cuenta que las personas son el activo más importante de cualquier compañía.

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