El 2018 cerraría con la inflación anual más elevada desde 1991

17 de septiembre, 2018

Fin de año caliente: privados estiman 12% de inflación en el 4º T

Por Juan M. Antonietta

 

Con una inflación acumulada de 24,3% hasta agosto, el 2018 se perfila para ser un año récord y registrar la suba de precios más alta del Siglo XXI. La suba de precios que las consultoras esperan en la zona de 45%, o algo más incluso, superará el 40,9% del 2002. Así, sería la más alta desde 1991, cuando terminó la hiperinflación.

 

De acuerdo al IPC GBA Ecolatina, en la primera quincena de septiembre el aumento de precios comparado con la primera quincena de agosto ya es de 6,2% y, por ende, avizoran un piso de 6% para la mensual. A la vez, la consultora Elypsis estima que la inflación se disparó 2,8% en la primera semana de septiembre y tendría un piso de 5,5% en el mes. Asimismo, Federico Furiase (Eco Go), en diálogo con El Economista, explicó que en sólo dos semanas de relevamiento, el rubro alimentos ya muestra una suba de 4,6% y ven una inflación entorno de 6% o 7%. Por eso, superar la inflación de abril de 2016 de 6,5% -el registro más alto desde la salida de la Convertibilidad, según el IPC Caba- es cada vez más probable.

 

“El principal factor de la aceleración fue la disparada del dólar, que se reflejó en la suba del IPC núcleo (6,5%), seguido por el aumento en regulados que trepó 6,3%”, indicaron desde Ecolatina. De esta manera, la inflación acumulará 31% de incremento en los primeros nueve meses del 2018 y 40%, en el cálculo interanual. Para Elypsis, la inflación del año tiene un piso de 42% y Eco Go y Ecolatina la vislumbran en 45%. “Además quedará una elevada inercia para 2019, por lo que incluso si se logra calmar el mercado cambiario, la suba de precios difícilmente baje del 30% el próximo año”, señaló el informe.

 

¿Hay un freno?

 

El principal motor de la inflación continuará siendo el dólar, según Ecolatina. “Además, tras varios meses de inflación de por lo menos 3% mensual, la inercia pasa a ocupar un rol central: precios que suben para no ceder terreno frente a otros que subieron antes”, indicaron.

 

Así, según la consultora, debido a que la inflación está proviniendo principalmente del alza de costos (la demanda está en franco retroceso), es de esperar que la misma continúe elevada hacia el cierre del año, incluso si el mercado cambiario se estabiliza, ya que la estructura de costos de las empresas continuará subiendo. La probable renegociación salarial y los aumentos pendientes en las tarifas de servicios públicos y los combustibles (falta trasladar el alza de costos que produjo la depreciación cambiaria en los últimos meses), continuarán presionando los costos de las companías. Así, el principal (y único) freno a la suba de precios por ahora es el ancla salarial.

 

Pero todo tiene un límite: sin una reapertura de paritarias, los salarios reales caerían más de 10% en el segundo semestre del año. “Dado el nocivo impacto de semejante contracción, luce probable una suba de los salarios de los trabajadores”, opinó la consultora fundada por Roberto Lavagna.

 

Según Federico Muñoz & Asociados, la fuerte aceleración esperable de la inflación, combinada con la retracción sensible de los niveles de actividad y empleo, “conforma un escenario socioeconómico que planteará enormes desafíos de gobernabilidad para un Gobierno al que no le sobran los sustentos institucionales”. ¿Sería políticamente viable la no
reapertura de las paritarias?

 

 

¿Hacia otro régimen?

 

En un escenario en el que los agentes no ven un techo a la inflación y los contratos se revisan cada vez más rápidamente (y con expectativas en alza), el principal temor es entrar en un espiral inflacionario. Así el régimen de inflación moderada de Argentina, que se caracteriza por una inflación de en torno a 20%-30%, podría acelerarse. “La inflación se asoma a una dinámica más peligrosa, la trayectoria alcista de la inflación no sólo persistirá sino que promete acelerarse”, indicó Muñoz.

 

La imposibilidad de mantener el ancla cambiaria -no parecería haber margen para apreciar el tipo de cambio real- y las tarifas, en su mayoría dolarizadas en la gestión de Juan J. Aranguren, continuarán encendiendo la inflación.

 

No obstante, el ex número dos de Hacienda, Sebastián Galiani, aclaró en Twitter: “Aún estamos en un régimen de inflación moderada, donde las variables reales no están indexadas mensualmente como ocurre en un régimen de alta inflación, y donde aún la inflación anual es el indicador principal de la inflación, no la inflación mensual”. El desafío del Gobierno será no entrar en esa dinámica.

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