Rechazo industrial a la quita de reintegros

Desde la asociación que nuclea a los empresarios fabriles, criticaron con dureza al Gobierno

 

Por Juan Manuel Antonietta

 

Ayer, la reducción de 66% al monto total de los reintegros a las exportaciones despertó las quejas de la Unión Industrial Argentina (UIA). Con el argumento de la quita de impuestos distorsivos como el impuesto al cheque y a los ingresos brutos que ocurrieron con la reforma tributaria y el pacto fiscal, el Gobierno justificó la medida. El ahorro fiscal según Hacienda sería de $ 5.000 millones en 2018 y $ 29.000 millones en 2019.

 

Los reintegros a la exportación justifican su existencia en la vigencia de impuestos indirectos que se acumulan durante el proceso de producción y que no tienen una devolución al exportarse. Además las altas tasas, la incertidumbre y el alto costo laboral argentino transforman el exportar en una tarea titánica y digna de la asistencia estatal.

 

En diálogo con El Economista, José Urtubey, miembro del consejo de la UIA, opinó que la medida es negativa para la industria y “es contraria a todo el perfil exportador que quería darle el Gobierno a la producción”. El senador dijo también que “el Gobierno demuestra cierta ambivalencia, hace dos semanas Dante Sica nos dijo que no iban a tocar estos reintegros a las exportaciones y hoy lo tocan”. El ajuste de Hacienda prima sobre el Ministerio de Producción, según el miembro de la UIA.

 

 

En un comunicado oficial de la entidad, la cámara expresó que “la reducción en 66% de los reintegros a la exportación de productos con valor agregado tendrá consecuencias negativas para las industrias y las economías regionales”.

 

“En pos de cumplir con metas fiscales, Argentina posterga el objetivo de convertirse en el supermercado del mundo mediante la agregación de valor, y la exportación de trabajo y conocimiento. El resultado de este proceso es la profundización de las dificultades existentes para diversificar el abanico de productos exportados, afectando las decisiones de inversión del sector privado y la generación de más y mejores puestos de trabajo”, opinó la cámara.

 

El economista Martín Kalos (Epyca) explicó a este diario que la reforma tributaria no compensa esta baja. “Mientras que la reforma es gradual este beneficio se quita en un acto”, indicó el director de Epyca y agregó que “los impuestos que se bajaron como el impuesto al cheque se deduce de ganancias, no se han beneficiado todas las empresas de esto y hay empresas que vuelven a ahogarse en el corto plazo”.

 

Sin embargo, por su parte, varias voces expresaban que, tras la suba de más del 60% del dólar, no correspondía que los industriales se quejan porque les bajan los reintegros a las exportaciones, más en un contexto de estrechez fiscal como el que atraviesa el Tesoro.

 

 

Para Kalos, el aumento del dólar no compensa la quita del subsidio. El economista Andrés Tavosnanska opinó en consonancia que “cuando dicen que el tipo de cambio compensa la baja de reintegros se olvidan de los sectores con insumos dolarizados, del alza del costo financiero y de cómo suben los costos fijos en un país en recesión”.

 

Según Leandro Mora Alfonsín (Faima), estas medidas de mirada exclusivamente fiscalista no muestran una contemplación sobre la realidad de las economías regionales, su inserción nacional e internacional y la estructura productiva en provincias.

 

Jose Luis Espert concluyó: “Está mal la baja de 66% de los reintegros a las exportaciones, son devolución de impuestos. Le pega muy mal a las economías regionales. El Gobierno sigue sin bajar ningún gasto público en serio, todo es tirarle el fardo a las provincias”.

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