Pichetto busca aliados para su candidatura

Pretende ser el representante del “centro nacional”: protagonismo parlamentario y sus dificultades más allá del Congreso

 

“Veo un escenario de balotaje. Veo un escenario de tres tercios. Veo al Gobierno, al kirchnerismo con Cristina y al peronismo federal construyendo una alternativa. Cuando uno analiza, con toda la fragilidad de las encuestas de los encuestadores argentinos que generalmente no aciertan nada, me parece que hoy no hay nada definido”. Este diagnóstico hizo ayer, en una entrevista radial, el presidente del bloque Justicialista en el Senado, Miguel Angel Pichetto, que pretende sumarse a la lista de aspirantes a la presidencia de la Nación, el año próximo, como representante de ese tercio que describe como “peronismo federal”.

 

La relación con el kirchnerismo parece rota. Definitivamente, podría decirse. En la sesión del miércoles pasado, donde se aprobaron los allanamientos a los domicilios de la expresidenta Cristina Kirchner, integrante del cuerpo, fue una muestra. El legislador rionegrino encabó la propuesta de convalidar el pedido del juez Claudio Bonadio, sin aceptar los pedidos o las condiciones de la dirigente del Frente para la Victoria. Fue el cruce principal de la sesión. Primero habló la exmandataria, con varios dardos al senador, y luego Pichetto le devolvió la arremetida en el mismo sentido. “Si a mí me partiera un rayo, igual algunos nunca llegarían a nada”, disparó Cristina a Pichetto, donde más duele. “Quédese tranquila, que seguramente usted va a poder ser candidata en 2019”, respondió. “Si hay algún hecho de corrupción, tendrá que ser juzgado”, sostuvo ayer en entrevista con Radio 10, reivindicando lo que el Senado había votado.

 

Pichetto pretende representar al peronismo federal, con los gobernadores como eje, y ocupar en la metáfora espacial del “centro nacional”, como el propio dirigente le llama. En ese intento tiene variada competencia. Por ejemplo, el salteño Juan Manuel Urtubey y el cordobés Juan Schiaretti, aliados y posibles rivales. A ellos podría sumarse el sanjuanino Sergio Uñac, más cercano al kirchnerismo. Por cierto, a Pichett le cuesta alcanzar el nivel de popularidad de estos dirigentes. Ni siquiera en su territorio. Y tiene dificultades para trascender más allá de los límites del Congreso esa capacidad de buen negociador que muchos le elogian, más allá de las pertenencias.

 

El senador demostró durante varias décadas de labor parlamentaria que es hábil para establecer acuerdos en los pasillo del palacio de la Avenida Entre Ríos y cristalizar negociaciones en el recinto, pero menos virtuoso como constructor territorial. Además, la situación interna del peronismo de su propia provincia, Río Negro, le quita chances. Pichetto tiene el asedio creciente de los hermanos Soria: Martín, intendente de General Roca, y María Emilia, diputada nacional por el Frente para la Victoria, que se anotan para sustituir a Alberto Weretilneck, gobernador desde 2011. La partida de Silvina García Larraburu, rionegrina como él, hace unos meses, desde su bloque hacia el Frente para la Victoria volvió a golpearlo en términos políticos territoriales, más allá de que pudo recuperarse en términos legislativos

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