Los alimentos para mascotas están en expansión en el país

¿Cuánto dinero mueve el sector, cuántos jugadores tiene y qué perspectivas hay?

 

Por Amalie Ablin Dirección Nacional de Producción de Alimentos y Bebidas del Ministerio de Agroindustria*

 

Nuestro país es el mercado con mayor penetración de mascotas por hogar de América Latina: 78% de ellos contaría al menos con una, seguido de Chile (74%), México (56%) y Brasil (43%). Si se compara la población total de cada uno de los países mencionados, Argentina presentaría mayor número de mascotas por habitante, correspondiendo cerca de 70% a perros y 30% a gatos. Así, en términos de volumen de compras –medidas en dólares– de productos y servicios para mascotas Brasil se ubicaría en primer lugar, seguido de México, dado el volumen de sus respectivas poblaciones, aún cuando los niveles de inserción de mascotas por familia resulten bastante inferiores al de nuestro país.

 

Por volumen de ventas y nivel de penetración de alimentos balanceados para mascotas nuestro país constituye el 11° mercado a nivel mundial, en un ranking liderado por los Estados Unidos (EE. UU.) –que concentran el 30% de las ventas globales–, Brasil (7%), y Francia y Alemania (6%, respectivamente), estimando el propio sector que el consumo anual per capita de alimento para mascotas en Argentina está en los 14 kilogramos por habitante.

 

En este sentido el mercado argentino de dichos productos alcanzó 626.000 toneladas en 2017, de las que –según datos de la Cámara Argentina de Empresas de Nutrición Animal– 84% se destina a alimentos para perros y 16% para gatos. Se debe destacar que la industria local de alimentos para mascotas presenta un potencial muy significativo, en tanto todas las materias primas requeridas para la producción de los mismos se generan localmente, al igual que el 100% de los alimentos balanceados consumidos en el país.

 

La industria doméstica del sector ha sido dominada tradicionalmente por dos grandes grupos internacionales: Nestlé -que fabrica las marcas Pro Plan, Dog Chow, Cat Chow, Excellent, Felix, Dogui y Gati– y Mars –dueño de las marcas Pedigree, Whiskas, Iams, Eukanuba y Royal Canin–. Cabe recalcar que cada vez más pequeñas y medianas firmas empresas locales se suman a un negocio que, de acuerdo con las estimaciones del sector, mueve más de $26.000 millones al año y emplea 3.500 personas.

 

Un hito en la incorporación tecnológica del sector se concretó en 2014, cuando el grupo Mars inaugura una nueva línea de producción de “alimento balanceado húmedo” presentado en “pouches” (sobres, sacos, o bolsas) en su planta del partido bonaerense de Mercedes, inversión que permitió a la empresa duplicar la capacidad de producción de dicho establecimiento y satisfacer las demandas del mercado interno y externo. Asimismo, en 2017 anunciaba un plan de expansión por $384 millones, construyendo una nueva fábrica dedicada a proveer “snacks” para mascotas, así como incorporar una planta procesadora de harinas proteicas para alimentos balanceados.

 

Finalmente, la empresa local Bioproducciones, que produce la marca The Green Dog, ha desarrollado en nuestro país un denominado “superalimento” vegano para perros –por su contenido de proteína vegetal y otros ingredientes tales como chía y quinoa– . El mismo constituye una fórmula super premium con vida útil de hasta 2 años, y un empaque que incluye una válvula desgasificadora que evita el ingreso de aire, humedad e insectos a la bolsa, destinándose mayormente a la exportación a los EE.UU., España y Chile.

 

No obstante, las exportaciones de alimentos para perros y gatos acondicionados para la venta al por menor decrecieron tanto en valor como volumen entre 2013 y 2017, pasando de U$S 132 a US$ 110 millones (-16%) así como de 121 millones de kilos a 110 millones (-8%). Las exportaciones de estos productos se dirigen casi exclusivamente a países vecinos -en primer lugar Chile, que concentra el 60% de las colocaciones totales- seguidos bastante más lejos por Uruguay, Paraguay, Bolivia, así como otros de América Latina -Colombia y Perú-.

 

Entre los nuevos destinos cabe destacar el caso de China, donde se registraron colocaciones desde 2013. Precisamente en relación con este relevante mercado potencial cabe destacar que a comienzos de 2018 la Administración General de Supervisión de Calidad, Inspección y Cuarentena (AQSIQ) de la República Popular China (RPC) habilitó –como corolario de negociaciones con SENASA y el Ministerio de Agroindustria– cuatro plantas argentinas elaboradoras de alimentos para mascotas autorizadas a acceder a su mercado. Al respecto, aún cuando la cultura china no ha incorporado tradicionalmente mascotas familiares, especialmente perros, la creciente adopción de pautas occidentales –en particular en las grandes urbes– junto a los crecientes ingresos disponibles por las clases medias citadinas está impulsando esta tendencia potencialmente muy significativa, ya que se estima que al presente sólo entre 2% y 4% de la población cuenta con un perro o gato en su hogar. Así, en 2017 la importación total de alimentos para perros y gatos en la RPC totalizó cerca de 17.000 toneladas por un valor de U$S 90 millones, lo que conlleva un aumento del 70% y 185% respectivamente respecto de 2016, siendo sus principales proveedores los EE.UU. (31% del total), Tailandia (30%), Canadá (18%) y Nueva Zelanda (9%).

 

En conclusión, cabe observar que el mercado para mascotas crece a paso firme, a la par del incremento de familias que incorporan a las mismas como un “integrante” más del hogar, como derivación –según los expertos– de una tendencia generalizada a la ‘humanización de las mascotas’, que conlleva un incremento de la propensión a brindarles crecientes cuidados, destinando a tal fin más recursos a su atención sanitaria como en particular a su alimentación. Ello redunda en mercados más amplios y prósperos, así como cada vez más sofisticados. En efecto, según los expertos, los compradores de alimento balanceado buscan cada vez más que el mismo resulte práctico, perdurable y económico, dando lugar a la promoción de nuevos productos, marcas o líneas de alimentos destinados a crear nuevos hábitos en la clientela y sus mascotas, sobre la base de virtudes –reales o presuntas– de calidad y prestigio.

 

Esta evolución implica una profunda transformación de los mercados, ya que la exclusividad de los canales tradicionales de comercialización –super o hipermercados y negocios especializados para mascotas (“pet-shops”)– desaparece, ya que al buscar los consumidores maximizar la relación precio-calidad del alimento avanzan las compras online, al mismo tiempo que se prioriza la entrega a domicilio del producto en embalajes de mayor volumen.

 

En el caso de nuestro país, que no sólo se autoabastece sino que debería naturalmente convertirse en un exportador estructural de alimentos para mascotas, al presente sólo logra acceder competitivamente a mercados vecinos o de la región, que concentran 98% de sus colocaciones al amparo de la normativa Mercosur o Aladi. Sin embargo, su capacidad exportadora se ve limitada en el caso de los grandes centros de consumo –la Unión Europea, Canadá, Japón, entre otros– en razón de elevados niveles de protección de las industrias domésticas en dichos destinos, por lo que por el momento sólo cabe con realismo intentar posicionarse como un jugador de peso en el mercado emergente de China. Por otra parte cabría explorar mecanismos asociativos entre empresas que eventualmente permitan algún tipo de envíos semiprocesados sujetos a menores aranceles a los mercados de los grandes importadores, para poder convertirnos en verdaderos proveedores de alimentos para mascotas para el mundo.

 

*Las opiniones vertidas son de exclusiva responsabilidad del autor y no comprometen a la institución en la cual se desempeña

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