La pobreza subirá al 32% por el ajuste, según la UCA

Salvia sostuvo que volvimos a los peores niveles de la década y, sobre el clima social, dijo que “la gente está sufriendo, pero no parece haber condiciones para un estallido social”

Por Juan Strasnoy Peyre 

 

Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, proyectó que la pobreza podría subir a alrededor del 32% en el tercer trimestre, en línea con los peores años de la década. De confirmarse, significaría una suba de entre tres y cuatro puntos contra su medición anterior, que marcó 28,7% en el mismo período de 2017. ¿Las causas? La consabida pérdida de poder adquisitivo de los salarios, planes sociales y jubilaciones. “La gente está sufriendo más, pero no está descargando, no habrá una explosión”, opinó.

 

En una charla con periodistas de la que participó El Economista, al término de una conferencia que organizó ayer el Rotary Club de Buenos Aires, el investigador aseguró que estamos atravesando “el momento más crítico”. Luego de la leve mejora del año pasado, en el primer trimestre hubo “un quiebre de la tendencia”. Con la llegada de la crisis, en el segundo trimestre el indicador subió unos dos puntos, y subiría otros tantos en el tercero. “En el cuarto podría estancarse o recuperarse levemente”, estimó.

 

Así, Salvia advirtió que este año la pobreza volvería a los niveles más elevados de la década y no descartó que pueda superarlos. “En nuestras mediciones, el máximo anterior fue 32%-33%, tanto en 2010 como en 2014 y 2016”, explicó. Y remarcó que desde 2001 a esta parte se consolidó un núcleo de pobreza estructural de alrededor del 25%, del que no se saldrá con planes sociales sino con trabajo genuino. Pero, paradójicamente, por esos programas que transfieren recursos del Estado a los hogares más empobrecidos es que el investigador del Conicet espera que la indigencia suba, pero a un ritmo menor que la pobreza.

 

La explicación del panorama es sencilla: “El costo de la canasta básica viene aumentando por sobre los aumentos de paritarias y el resto de las remuneraciones laborales y, además, hubo una reducción de horas laborales, sobre todo en el sector informal, que es el más afectado”. A un año que de por sí era de retroceso, se sumó la crisis, que “le cuesta al país dos o tres puntos más” y generó “un aumento de la desigualdad entre los sectores medios-altos y los sectores populares”.

 

Clima social

 

Pero la crisis también dejó sus huellas en el sentir de los sectores más vulnerables, un elemento que no puede eludirse a la hora de proyectar su desenlace político. Salvia planteó que el trabajo de campo muestra que “la gente está sufriendo” pero que “la procesión va por dentro, no está descargando, no hay explosión”. En ese punto, cree que las organizaciones sociales juegan un rol central “como garantes de la paz social”. “Veremos qué ocurre en diciembre, aunque no parece haber condiciones para un estallido social”, señaló. Y le sugirió al Gobierno convocar a los movimientos sociales para enfrentar el cierre del año: “Incluso el FMI legitimó este tipo de acuerdos”.

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