La mitad de la población no accede a agua corriente, gas de red o cloacas

Un informe del Indec muestra datos clave sobre pobreza multidimensional del segundo semestre de 2017

 

Por Juan Strasnoy Peyre

 

Al ritmo de la escalada inflacionaria, la caída del salario real y la pérdida de poder adquisitivo de los haberes previsionales, la pobreza y la indigencia medidas por ingresos avanzan con fuerza en 2018. Sabemos que la Canasta Básica Total para una familia tipo subió a $20.134 en julio, como informó ayer el Indec (ver aparte), pero aún aguardamos los datos de la incidencia de la pobreza y la indigencia durante el primer semestre, que se conocerán recién en septiembre. Sin embargo, el organismo que conduce Jorge Todesca publicó un informe sobre condiciones de vida con datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) de la segunda mitad de 2017 que permite ampliar la mirada y profundizar en las carencias estructurales que golpean a amplias capas de la población: problemas habitacionales, y falta de acceso a los servicios públicos básicos, a la educación y a la salud, entre otras.

 

Las cifras son contundentes y, en su mayoría, no presentan variaciones relevantes en términos interanuales. La mitad de los argentinos carece de acceso a al menos uno de los tres servicios medidos: agua corriente, gas de red o cloacas. Sobre un total de 27 millones de personas que residen en los 31 aglomerados urbanos que cubre la EPH, 2,5 millones habitan viviendas con serias deficiencias edilicias, según la calidad de los materiales, y 4,3 millones en condiciones “parcialmente insuficientes”. El 49,1% de los niños y adolescentes viven en hogares en los que los adultos no completaron los años de escolaridad obligatoria. Son sólo algunos de los números que dan cuenta de las múltiples dimensiones que adquiere la pobreza. Problemáticas que se profundizaron en las últimas décadas con la sedimentación de una capa de marginalidad social estructural en el país.

 

Vivienda

 

Dentro de las características habitacionales, el informe incluye el indicador de calidad de los materiales de la vivienda (con énfasis en los pisos y techos), que marca que el 7,1% de los hogares ocupa viviendas de calidad insuficiente y el 12,9% parcialmente insuficiente. Medido por personas, estos porcentajes ascienden al 9% y 15,5%, respectivamente. Esto significa que 6,7 millones de personas (sobre un universo de 27 millones de encuestados) no habitan viviendas de suficiente calidad.

 

Por otra parte, el 5,1% de los argentinos vive en situación de hacinamiento crítico (más de tres personas por cuarto). De acuerdo al estudio, esto genera limitaciones a los miembros de los hogares “en materia de privacidad, salud y generación de entornos aptos para el estudio y la socialización”. Y el 16,9% vive con condiciones de saneamiento inadecuadas (según la tenencia de baño, su ubicación, la exclusividad o no de su uso, el tipo de desagüe y su instalación).

 

 

Servicios

 

Las carencias en este punto son dramáticas. El 11,7% de las personas no recibe agua corriente, el 33,9% no accede a gas de red (y, por ende, depende de garrafas) y el 34,3% no tiene desagües cloacales. ¿El resultado? El 50,1% no accede a al menos uno de estos servicios.

 

El informe aclara que estos indicadores “pueden presentar resultados disímiles según región, en función de cuan extendidas se encuentren estas redes en cada territorio”.

 

Hábitat

 

Respecto a las condiciones mínimas de hábitat de las viviendas argentinas, el Indec dio datos elocuentes. El 7,7% de la población vive cerca de basurales (a menos de tres cuadras) y el 13,2% reside en zonas inundables.

 

Propiedad

 

El 65,2% de los hogares encuestados (66,3% de las personas) son propietarios de la vivienda y del terreno, mientras que el 4,9% de los hogares (5,7%) son propietarios de la vivienda, pero no del terreno. El 18,9% de los hogares (16,1%) son inquilinos. Mientras que la categoría de “Ocupantes”, que incluyen aquellos ocupantes por pago de impuestos o expensas, ocupantes gratuitos con permiso y ocupantes de hecho (sin permiso), representa el 9,2% de los hogares (10,1%).

 

Salud

 

En cuanto a la cobertura médica, el 69,5% de la población tiene obra social, prepaga, mutual y/o servicio de emergencia, en tanto que el 30% sólo posee cobertura a través del sistema público (8,2 millones de personas). Este porcentaje es del 28,2% en el caso de las mujeres y del 31,9% en el caso de los varones. Y se eleva al 39% para los niños, niñas y adolescentes (hasta 17 años).

 

Educación

 

El 4,8% de los niños, niñas y adolescentes en edad escolar (281.000) no asiste a establecimientos educativos formales. Sin embargo, en la franja de cuatro años la tasa llega al 18% y entre los 15 y los 17 años alcanza el 10,4%.

 

El informe también detalla el “clima educativo” de los hogares, elaborado en base al promedio de la cantidad de años de escolaridad formal de los mayores de 18 años de cada hogar. Así, el Indec remarcó que el 6,1% de los menores vive en un clima educativo muy bajo (menos de siete años de escolaridad en promedio), el 43% en un clima bajo (entre siete y once años), el 33,1% en un clima medio (entre once y catorce años), el 9,9% en un clima alto (entre catorce y dieciséis años) y el 7,9% en un clima muy alto (más de dieciséis años).

 

Finalmente, el 52,8% de los jóvenes entre 18 y 24 años (más de 1,7 millones) no estudia en ninguno de los niveles de la educación formal. De ellos, el 45,4% no completó el secundario y el 4,2% no terminó el primario

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