Con una tasa real de 14,1%, los analistas se preguntan hasta cuando continuará

Argentina tiene la tasa más alta de Latinoamérica y la pregunta es hasta cuando puede seguir

 

Por Mariano Cúparo Ortiz

 

Una de las consecuencias de la corrida cambiaria que generó la aversión al riesgo argentino es la muy alta tasa de interés. La de las Lebac más cortas (ayer el mercado secundario cerró en 45%) ganaría por muchos cuerpos una imaginaria Copa América de tasas reales. Es de 14,1% y en el segundo puesto aparece Brasil con una de 2,5%. El resto orilla el cero. La de Venezuela rompe la calculadora porque es de 22,58% nominal, con una inflación esperada repleta de ceros. La pregunta, claro, es sobre su efecto en la actividad.

 

Primero solo

 

El número que se obtiene del cálculo de la tasa real ex ante es extraordinario y demuestra la dificultad para seguir usando ese instrumento: posiblemente ya no se puede ofrecer más rendimiento. Si se toma el 45% al que cerró el MAE y la inflación esperada por el FMI (hasta principios de abril esperaba una de 19,2% y días más tarde la corrida rompió los velocímetros), es decir el 27% del centro de la meta inflacionaria, se observa que la real es de 14,1%.

TASA REAL COMPARADA

ARGENTINA 14,1%
BRASIL 2,5%
CHILE -0,097%
PERU 0,4%
MEXICO 4%
COLOMBIA 0,8%

 

Como para darle su justa dimensión se puede observar que la de Brasil, el otro grande que ofrece tasa positiva en América Latina, tiene una de 2,5% real, que se obtiene a partir de una inflación esperada por el FMI de 3,9% para 2018 y una tasa nominal de 6,50%. Otro que también ofrece tasa positiva es México que, con una inflación esperada por el Fondo de 3,6% para este año y una tasa nominal de 7,75%, ofrece una real de 4%. Colombia, con un IPC esperado por el FMI de 3,4% y una tasa de 4,25%, tiene una real de 0,8%. Perú, con precios creciendo potencialmente 2,3% según el FMI y una tasa de 2,75%, da un tipo real de interés de 0,4%. Y Chile, con IPC proyectado de 2,6% y rendimiento de 2,5%, una negativa de 0,09%.

 

La tasa muestra ser extraordinaria y gana la Copa América. Y la pregunta es cuánto afecta eso a la actividad económica. Según el BCRA, los adelantos en cuenta corriente de más de $ 10 millones tienen un costo promedio de 43,17%. Pero a la vez una potencial baja de la tasa de interés, coinciden los analistas, en el estado actual de cosas, haría que el tipo de cambio se dispare, lo que es mucho más recesivo.

 

Las dos caras

 

Y es que la tasa tiene dos caras, tal como le dijo el analista Daniel Schteingart a El Economista: “La tasa alta no es necesariamente contractiva. Si bien es cierto que encarece el crédito, también te mantiene ayuda a mantener planchado al dólar. Y un dólar a $ 40 es mucho más recesivo que uno a $ 28. Entonces tiene dos caras la tasa alta”. En esa misma sintonía, el economista de ACM, Guido Lorenzo, afirmó: “La tasa en estos niveles refleja que la crisis no terminó: no puede ceder por el temor a que el tipo de cambio vuelva a una dinámica disruptiva”.

 

Y agregó. “Las consecuencias sobre el lado real de la economía son bastante fuertes y afectan a las pyme, que son las que generan empleo y que no acceden a financiamiento del exterior”. Coincidió el economista Mariano Kestelboim: “Este nivel de tasa está destruyendo a la actividad desde hace 2 o 3 meses. Se siente fuerte el impacto. El efecto depende del tamaño de la empresa, si accede con más o menos facilidad al crédito, si tiene stock, cosa que la aniquila, si tiene una cadena de producción más corta o más larga. Y básicamente son pymes las que tienen este drama”.

 

Para el analista de Econviews, Eric Ritondale, echarle la culpa a la tasa es demasiado. “No es la tasa lo contractivo. Lo contractivo es que estás en un evento de corrección del sector externo. La tasa es lo que está pasando para estabilizar el mercado cambiario. El problema no es la tasa, es sólo una consecuencia de un evento de ajuste del sector externo, que lo estás viviendo por el déficit externo de 5 puntos del PIB y la pérdida de confianza en la capacidad de Argentina de generar dólares”, dijo.

 

Al respecto, Kestelboim opinó que se da un doble golpe: “Las tasas de interés altas son contractivas, sin ninguna duda. A la vez buscan que no haya más devaluación pero la devaluación ya es un hecho. Ya hay contracción por la devaluación. Ahora están los dos efectos al mismo tiempo”.

 

Hasta cuando Ritondale sostuvo que, a pesar de que la tasa está ahí para contener al dólar, “el BCRA va a intentar bajarla porque tampoco es que con estas tasas se puede estar por mucho tiempo más”. Dijo, en referencia a los mejores números que mostró el balance comercial externo: “Julio te invita a imaginar que podés pensar en una baja de tasa hacia adelante. Claro que cualquier sorpresa que tengas en el medio te va a pegar sobre la tasa de cambio y entonces sobre la tasa de interés”.

 

Kestelboim cerró: “Si la tasa a 10 años de Estados Unidos quiebra la barrera de 3% que ya está arañando, va a generar nerviosismo en el mercado internacional, va a haber devaluaciones generalizadas en las monedas y Argentina como siempre va a estar más afectada. Con el PIB de Estados Unidos creciendo 4,1%, va a ser muy complicado bajar la tasa de interés. Este proceso de revalorización del dólar llegó para quedarse por lo menos por un año”.

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