A 60 días del “efecto Brasil”

Las elecciones brasileñas representan otro difícil obstáculo para Argentina

En agosto hubo deflación en Brasil

 

Por Esteban Domecq Presidente de Invecq

 

Estando a menos de sesenta días de la realización de las elecciones presidenciales de Brasil. El 7 de octubre se realizará la primera vuelta y el 28 el balotaje de lo que para muchos -sin dudas- serán una de las elecciones con mayor incertidumbre en la historia del país vecino.

 

No es para menos. El origen de los candidatos abarca todas las ideologías políticas y las encuestas anticipan un resultado muy parejo que se definiría en la segunda vuelta. Dentro de los favoritos encontramos a: Jair Bolsonaro (extrema derecha), Gerardo Alckmin (centro-derecha), Marina Silva (centro-izquierda), Ciro Gomes (centro izquierda) y Luiz Inacio Lula Da Silva (izquierda).

 

A esta reñida contienda electoral hay que agregarle un componente que suma mucha incertidumbre. El principal candidato, Lula, aún se encuentra en prisión y el Tribunal Superior Electoral (TSE) no se expidió respecto a su imposibilidad de participar de las elecciones debido a la ley “Expediente Limpio”. Con lo cual, todavía no se sabe si podrá participar el candidato que se encuentra primero en las encuestas.

 

Como si todo esto fuera poco hay que agregarle un último condimento a este cóctel de incertidumbre. Ninguno de los candidatos ha mostrado o explicitado su programa económico con el que intentarían revertir la anémica economía del Gigante sudamericano.

 

Para poner en contexto, el PIB de Brasil se contrajo 3,5% en el 2015 y en 2016, dando lugar a la recesión más importante en mucho tiempo. El cambio de presidencia, con la entrada de Michel Temer en agosto de 2016, implicó varias reformas que han logrado revertir en parte esa situación, pero aún no han resuelto los problemas estructurales de dicha economía. Con estos cambios el PIB se recuperó 1% en 2017 y en 2018, tras muchas revisiones en las proyecciones hacia abajo, con suerte terminaría el año creciendo un 1,7%. Sin dudas un crecimiento anémico.

 

 

Los efectos

 

En medio de este contexto, las incógnitas respecto al futuro de Brasil son muchas, tanto políticas como económicas. Y la implicancia para Argentina no debe subestimarse, dada la importancia que tiene como principal socio comercial.

 

Si bien el comercio viene disminuyendo desde 2011, año en el que se inicia la caída de la actividad industrial local, su mercado sigue siendo muy importante para nosotros. Las exportaciones argentinas hacia Brasil tuvieron su apogeo en el 2011 y desde entonces comenzaron un notable descenso que solo se detuvo en 2017 cuando la economía brasileña dejó de caer. El escenario para 2018 nos indica que el volumen de exportaciones estaría creciendo de la zona de US$ 9.400 millones a US$ 10.600 millones, un número positivo por el aumento, pero negativo respecto a los mejores números de años atrás.

 

En este escenario nuestra economía ha venido sintiendo el impacto de innumerables shocks internos y externos en 2018, y probablemente las elecciones brasileñas representen otro difícil obstáculo que habrá que sortear. En este sentido, lo que sucederá en octubre definirá un nuevo rumbo para Brasil, un nuevo orden político y económico, y su relevancia será, sin dudas, muy importante para Argentina pensando en los próximos años.

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