Se cumplió la meta fiscal del 1° semestre, pero por la recesión están en dudas las próximas

Hacienda avanza con el ajuste fiscal y logra cumplir las metas, pero, hacia adelante, dicen los analistas, no está garantizado que pueda seguir lográndolo

Dujvne le recomprará al BCRA $67.552 millones de deuda del Gobierno

 

Por Mariano Cúparo Ortiz 

 

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, presentó ayer el resultado fiscal de junio y el consolidado del primer semestre. Así, la primera mitad de 2018, el déficit fiscal financiero cayó, contra el mismo período del año pasado, 2% y el primario, 27%. Es decir, en términos reales (incluyendo la inflación), la caída fue de 44% en el primario y 22% en el general. De esa forma, el financiero llegó a 2,37% del PIB durante el primer semestre y el primario, a 0,8%, sobrecumpliendo por 0,3 punto la meta intermedia de 1,1% del PIB.

 

Un dato interesante es que, en la comparación contra el mismo período del 2015, el financiero luce casi idéntico: fue de 2,39% en aquel entonces. Con todo, Dujovne le apunta de lleno a cumplir las metas fiscales que se vienen, pero los analistas no consideran, frente a un potencial escenario recesivo, que eso esté garantizado. Además, los obstáculos para lograr el 1,3% de rojo primario durante el año que viene se multiplicarían si en 2019 hubiese desinflación contra 2018.

 

Durante la conferencia de ayer, Dujovne descartó por completo la posibilidad de que no se cumpla alguna meta de déficit fiscal hacia adelante: “Hemos cumplido sistemáticamente las metas fiscales y vamos a cumplir las que tenemos por delante. Tenemos una de 2,7% del PIB este año, 1,3% el año que viene y de equilibrio fiscal en el 2020. El compromiso con el cumplimiento de esas metas es irrenunciable. No hay ninguna chance de que Argentina no cumpla con estas metas”.

 

No se puede todo

 

De hecho, esas son las metas que aparecen en forma expresa en el reporte del FMI sobre el pedido de acuerdo Stand-By del Gobierno. Pero para algunos analistas su cumplimiento no está tan garantizado como afirma Dujovne. El economista de la consultora ACM, Guido Lorenzo, le dijo a El Economista que no se puede cumplir a la vez la promesa que el presidente Mauricio Macri realizó en la conferencia de prensa del miércoles, respecto a una caída de 10 puntos de la inflación en 2019 (ayer la repitió el propio Dujovne), y la de achicar el rojo primario a 1,3%: “No se va a cumplir todo: que caiga 10 puntos la inflación y que se cumpla la meta fiscal. Vas a cumplir la meta fiscal, pero con una inflación más alta”.

 

Y explicó: “Argentina tiene una particularidad: recauda más cuando sube la inflación. Y que el gasto se indexa por la inflación del año anterior que fue menor. Si cede la inflación, eso también genera un problema porque recaudás con la inflación más baja y a la vez gastás y ajustás partidas, como jubilaciones y gasto social, todo lo que ajusta por movilidad, a la inflación del 32-34% de este año. Una reducción tan brusca de la inflación no es viable”.

 

“El resultado primario de junio puso fin a un gran primer semestre en materia fiscal”, dijeron, con una mirada positiva, desde SBS

 

La recesión no ayuda

 

Otra cuestión es la del escenario recesivo en el que está entrando la economía. Ya se da casi por hecho que recesión técnica habrá, porque habrá dos trimestres seguidos de caída. La incógnita es cuando terminará. En ese sentido, mirando al año que viene, el arrastre estadístico negativo que dejará el PIB del 2018, que terminará con caída punta a punta, y un recorte fiscal que según el reporte del FMI será de 19,1% para la inversión pública y de 2% para el consumo público, parece complicar las ilusiones de crecimiento en la actividad. Y, como suele decirse, el déficit fiscal es función del PIB.

 

 

Al respecto, el director de la consultora Epyca, Martín Kalos, afirmó: “A priori toda contracción del gasto tiene un impacto contractivo. Y una recesión implica una menor recaudación. Entonces siempre tenés un tema ahí. No es fácil reducir gasto, que se dé un sesgo contractivo a la economía y pretender igual estar reduciendo el déficit. Es un círculo vicioso de casi nunca acabar”.

 

Coincidió en eso Lorenzo, aunque para él, mirando el frente fiscal, es más fuerte el efecto negativo de la desinflación que el de la actividad y por eso considera que si no se cumple la meta de una inflación techo de 21% en 2019 (exigiría al menos 10 puntos de desaceleración), sí se podrá cumplir la del rojo fiscal. Dijo: “Cuando encarás la reducción del déficit a través de la baja del gasto, acompañado con una batería de baja de impuestos, hacia adelante lo que te queda es ajuste del gasto público. Podés terminar en una especie de loop, de perro mordiéndose la cola, donde el sector público hace el ajuste, recauda menos, etcetera”.

 

Números de junio

 

El balance de junio (que redondeó el del primer semestre) dejó una duda: el rojo financiero del mes disminuyó 3% respecto a junio de 2017. Sin embargo, tal como le remarcó el profesor de finanzas públicas de la Universidad de La Plata, Francisco Eggers, a El Economista, “las proyecciones al 31 de diciembre, con el tipo de cambio de esa fecha, señalaban que en junio de 2018 había pagos de intereses de la deuda del Tesoro Nacional por casi US$ 3.000 millones, 15% más que en junio de 2017 y en la planilla de Hacienda figura que los intereses pagados fueron 7,5% menos, en pesos, luego de que el tipo de cambio aumentara 65% anual”. Eggers agregó: “Ahí hay una distorsión importante”.

 

Y agregó: “En el gasto primario están haciendo un esfuerzo de reducción. Tuvo una caída de 4,5% real, a pesar de que las jubilaciones aumentan casi 31% anual, entre 5 y 6% más que el haber típico. El gasto en personal aumentó 19%. Ahí se ve claramente un ajuste. Los salarios reales del sector público se redujeron en forma importante debido a la determinación gubernamental de no ajustarlos en función de la inflación. Y los pilares del ajuste son los gastos más flexibles: el gasto de capital, que cae 28 o 29% en términos reales, las transferencias corrientes a provincias, que caen 25% en términos reales, las destinadas a Educación caen 38% en términos reales y los subsidios económicos caen 14% real”

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